El peronismo mendocino: virtudes y defectos de una "criatura mutante"
El peronismo generó hechos políticos importantes esta semana. A un año de las elecciones, sacudió la modorra mendocina y se puso en movimiento, pensando en 2011. Un dirigente echó mano de la biología para tratar de explicarlo: “Los peronistas estamos mutando”, afirmó. Comparó así a su partido con una “criatura” de laboratorio, en proceso de crecimiento y cambio.
Los estertores de este nuevo experimento justicialista tuvieron sus repercusiones. No lo esperaba la oposición, que está paralizada por sus internas y mira 2011 como si fuera un horizonte lejano.
Sobre este escenario chato parecieron alzarse el jueves, al menos un poco, el grupo mayoritario de intendentes peronistas. Acompañados por el gobierno de Celso Jaque en pleno y bajo la custodia del ex gobernador Rodolfo Gabrielli, presentaron la flamante “Línea Mendoza” del PJ.
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Mística e interrogantes. Fuera de calendario, ya que no hay elecciones a la vista, la “Línea Mendoza” sacó a relucir la liturgia peronista de bombos y banderas y llenó de gente un salón de Guaymallén, para anunciar que hay algo nuevo en marcha. El lanzamiento hizo aflorar la mística justicialista, aunque después de la lluvia de papelitos, más de uno reconoció que el futuro partidario esté plagado de interrogantes.

“Nos bastaba con mostrar que estamos en movimiento porque eso es lo que necesita el peronismo”, sintetizó uno de los voceros del evento, sin preocuparse demasiado por todo lo que les queda por resolver.
La Línea Mendoza arrancó con la convicción de defender el modelo kirchnerista y derrotar a Julio Cobos en la provincia, dos consignas que cuentan con el consenso unánime de sus miembros. Lo que no se sabe por ahora es quien irá al frente del batallón ni quiénes serán los coroneles y soldados, una cuestión fundamental para un partido verticalista como el justicialismo.
Y si bien la nueva agrupación peronista trató de mostrar pluralidad, con la incorporación de sindicalistas, un movimiento social y el retorno del Polo Social como socio extrapartidario, algunos retazos del partido siguen afuera. Es el caso del ala gremial dirigida por dos legisladores nacionales: Guillermo Pereyra y Dante González.
Pero no sólo sorprendió en la semana el lanzamiento de la línea Mendoza. También es un dato importante que la reacción más fuerte se produjo adentro del propio peronismo, no afuera, donde la siesta y las peleas menores siguen marcando la agenda.
Los azules a la carga. Avisados del “monstruo en formación”, el sector azul, que responde a Juan Carlos Chueco Mazzón, se apuró en estos días a abroquelarse con el del sanrafaelino Omar Félix, para avisar que dará la batalla interna.
Este grupo todavía no planea actos de lanzamiento: sus dirigentes apenas han esbozado algunos principios de acuerdo y por ahora se conforman con dar señales de vida.
Los azules no están “en movimiento”, como la Línea Mendoza, que arrancó haciendo gala de su dinámica. Pero su fisonomía es menos freak y el poder que manejan sigue sintetizándose en la oficina que el Chueco ocupa en la Casa Rosada, desde hace muchos años. Además, cuentan con un líder claro: el senador nacional Adolfo Bermejo es visualizado como el más probable candidato a gobernador por el partido en 2011.
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Además, en una de las escasas declaraciones periodísticas que dio en los últimos tiempos Bermejo mostró los dientes ante una eventual bendición de Kirchner al radical Víctor Fayad en la provincia y se animó a decir que Mendoza no se encuentra entre las provincias más queridas para el ex presidente.
Este senador nacional también mantiene una relación distante con el gobernador, grieta que puede profundizarse más debido a que Jaque jugó apresuradamente sus fichas a favor de la Línea Mendoza.
Pero todo esto no significa que los azules se asuman como oposición al oficialismo provincial.
Sus referentes prefieren autodenominarse como “uno de los oficialismos” y esta semana juraron nuevamente fidelidad a Jaque y a su gestión, más allá de todo.
Desde el otro lado tampoco hubo gritos de guerra y es probable que la división peronista sirva durante un buen tiempo para acaparar la oferta política: el peronismo contiene en su seno tanto al oficialismo como la oposición, lo que inevitablemente desdibuja al resto de los partidos.
Aunque no escapa a los análisis de nadie que esta “división” pueda desembocar en una fórmula conjunta para las elecciones de 2011, cuando finalmente acaben las mutaciones del mosntruo peronista.
El lugar para Jaque. El gobernador jugó fuerte en el lanzamiento de la Línea Mendoza. Mandó a su gabinete en pleno, incluidas las segundas y terceras líneas. Hasta los jefes policiales dijeron presente en el mitin partidario, para que no quedara ninguna duda del respaldo gubernamental al grupo que quiere hacer renacer al PJ.
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No fue casual. La Línea Mendoza es una agrupación a la que Jaque suscribe indudablemente, pero en la que nadie lo reconoce como jefe natural y absoluto. La conducción es "colegiada" o múltiple, con muchos caciques con pretensiones de dirigirla, como Rubén Miranda, Carlos Ciurca y Alejandro Abraham.
Intendentes y funcionarios (salvo Cazabán) no han comenzado a armar el jaquismo. Están preparando en el laboratorio, en cambio, el posjaquismo. Pero esa criatura justicialista todavía está en proceso de elaboración.
El lugar de Gabrielli. El ex gobernador Rodolfo Gabrielli ocupa también un lugar emblemático en el armado de la Línea Mendoza, pero su protagonismo tampoco es concreto. Nadie, ni siquiera él mismo, atina a definir el rol que le va a tocar jugar al lado de los ambiciosos intendentes, los ministros con pretensiones y el propio gobernador. “Voy a ayudar a que el peronismo se organice y movilice”, señaló el jueves fuera de micrófono, ya que no tuvo un espacio entre los oradores del evento.
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Sin embargo, el ex gobernador justicialista no descarta en el futuro una candidatura, cosa que discutirá con sus pares cuando llegue el momento. Es otra prueba de que los liderazgos del sector son borrosos y no cortan las alas de nadie.
Eso sí, Gabrielli sabe leer como pocos los requerimientos del partido y por eso el jueves sostuvo que el justicialismo “necesita este espacio de contención y participación. La gente tiene que sentirse parte de algo para militar y movilizarse y este sector amplio viene a cubrir esa necesidad”.
Tampoco esconde el Rolo las realidades del grupo político que ha decidido integrar. “Esto es una mesa compartida formada por compañeros con diferentes historias”, agregó el jueves.
Su presencia en la Línea Mendoza también les permite a los justicialistas que militan con Jaque mantener un vínculo aceitado con la crema del kirchnerismo, especialmente con el superministro Julio De Vido. “Uno puede ayudar con sus vínculos y amistades”, confesó en el lanzamiento de Línea Mendoza.
La ayuda no es menor, dado que el gobierno de Jaque pierde con frecuencia su feeling con el matrimonio presidencial. Eso se ha notado en asuntos clave para la provincia, como el nuevo régimen de promoción industrial.
La pregunta (una de las tantas que genera la critatura peronista) es si Gabrielli se conformará con ser un estratega o un asesor top, que aportará la experiencia de haber sobrevivido a muchas batallas.
O, por el contrario, ha regresado con la decisión de ser protagonista, aprovechando que el sillón del líder se encuentra vacante.
Los de afuera. En cualquier caso, este justicialismo mutante y plagado de dudas sacude la chatura opositora y debería apurar el armado de las otras opciones para 2011.
La guerra fría entre los dos sectores que controlan el radicalismo (iglesistas y cornejistas) neutraliza, hoy por hoy, cualquier respuesta al desafío de un peronismo que se puso en carrera “para que no nos den por muertos”, como gritaron los intendentes el jueves en Guaymallén.
Por otra parte, la crisis de identidad sigue paralizando al Partido Demócrata. A pesar de algunos intentos aislados, como los del diputado nacional Omar de Marchi y el presidente partidario Andrés Grau, quien buscan promover por distintas vías la unión al peronismo disidente y el retorno de la alianza con el PRO de Mauricio Macri, respectivamente.
Precisamente, los demócratas tienen previsto realizar el próximo sábado una reunión de la Junta Central del partido para empezar a charlar el alineamiento nacional del PD. Pero la reunión va camino al fracaso. Es que está contaminada por una de esas peleas menores que (como la de la UCR) paralizan los proyectos más ambiciosos.
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En un escenario donde demócratas y radicales sólo se ocupan de resolver sus cuentas a nivel interno, el PJ no tiene entonces de qué preocuparse: hay tiempo para que la criatura madure, genere su propia identidad y pueda finalmente salir del laboratorio.





