Celso Jaque convocó a los intendentes del PJ, pero Omar Félix le dio la espalda
El gobernador Celso Jaque tuvo finalmente la esperada reunión post electoral con los intendentes de su partido. Pero fue un reencuentro a medias: si bien asistieron casi todos los caciques justicialistas, faltaron a la cita nada menos que Omar Chafí Félix, el intendente de San Rafael; y Jorge Giménez, el jefe comunal de San Martín.
Justamente, Jaque venía de poner en funciones de manera transitoria a López Puelles (debe recibir la ratificación del Senado provincial) cuando se encerró durante casi dos horas, al mediodía, con sus intendentes en el cuarto piso de la Casa de Gobierno.
Quizás por las sillas vacías o por el propio desinterés de los intendentes en abordar ese tema, las cuestiones vinculadas al recambio de ministros quedaron fuera de la agenda. Los presentes se enfocaron, en cambio, en una preocupación generalizada entre los jefes comunales: el cumplimiento del plan de obras que la Nación diseñó en la etapa previa a las elecciones.
En diciembre, la gestión de Celso Jaque se ilusionaba con recibir más de 500 millones de pesos en obras, como parte de un megaplan que el propio Néstor Kirchner punteó en la Casa Rosada y que iba a rondar, en aquel tiempo, los 71.000 millones de pesos en total.
Después sobrevino –por obra y gracia del propio Néstor K- el adelantamiento de las elecciones y aquel cronograma de obras voló por los aires, por falta de tiempo para hacerlas. Sin embargo, en Mendoza, muchas de esas obras se pusieron en marcha y ahora “están frenadas porque la plata no está”, según indicó el intendente de Maipú, Adolfo Bermejo.
Lo que Bermejo describió como un encuentro en el que “se habló de la gestión, no de lo partidario”, provocó un viaje urgente de Celso Jaque a Buenos Aires para apurar los fondos de las obras y para tramitar otro reclamo de los intendentes: los planes de vivienda.
La realización de casas también fue un anuncio previo a las elecciones y hoy depende de los desembolsos de la Anses, la caja mayor del Estado Nacional, que ahora es conducida por un ex funcionario jaquista: Diego Bossio.
Así fue que el gobernador voló en la misma tarde de hoy a la Casa Rosada, tras el pedido de que “vaya urgente” a hacer gestiones por parte de los jefes comunales. Pero antes Jaque les prometió a sus caciques que logrará arrancarle a Cristina (¿o a Bossio?) la plata prometida por la Nación en la lejana etapa preelectoral.
El mensaje político que habría llevado también Jaque a Buenos Aires es el de que el justicialismo mendocino permanece alineado junto al matrimonio presidencial, a pesar de la derrota del 28 de junio. Si bien Bermejo no admitió que este tema se haya tratado hoy, ratificó esta posición al expresar que “se sigue apoyando la gestión de la Presidenta. A nadie se le ocurre correrse del actual esquema político”.
Otro de los temas que se trató en la reunión fue las acciones ante la gripe A. Además de asuntos tan diversos como la necesidad de realizar una campaña sanitaria preventiva contra el dengue, por un lado, y la decisión de hacer encuentros particulares con cada comuna para tratar el delicado tema del financiamiento, por el otro.
“A Jaque se lo vio muy propositivo a lo largo de todo el encuentro”, expresó una fuente que estuvo presente. El gobernador también venía de poner en funciones a su nuevo ministro de la Producción, Raúl Mercau; una de las acciones a la que apuesta el mandatario para tratar de reactivar su gestión.
Mercau fue presentado por Jaque a los intendentes en esta misma reunión.
La vuelta de Adolfo Bermejo
La reunión con el gobernador marcó la vuelta al ruedo de uno de los principales candidatos del justicialismo en las malogradas elecciones del 28 de junio. Bermejo lideró la lista de candidatos a senadores nacionales junto a Félix, con quien no volvió a cruzarse después del magro resultado de los comicios.
Tras el fatídico domingo 28, el intendente de Maipú se permitió un receso total que duró casi de 15 días, para digerir la derrota. Pero no perdió en este tiempo el discurso medido que lo caracteriza. En ese marco, ante la consulta de MDZ, Bermejo evitó darle trascendencia a los picotazos entre hombres de su sector (los azules del PJ) y funcionarios del Poder Ejecutivo.
“Fue una mala la elección y es lógico que ocurran estas cosas. Esto tiene que ver con el temperamento de cada uno. Yo pedí calma a todo el mundo. Que se hable en bueno términos y no a través de la prensa”, explicó el cacique.
El intendente aclaró que el maipucino Carlos Bianchinelli (uno de los principales dirigentes del intendente de Maipú) seguirá siendo el jefe del bloque de diputados peronistas, a pesar de que el legislador amagó la semana pasado con irse de ese puesto, debido a varias peleas que tuvo con el ministro de Gobierno, Mario Adaro.
En este sentido, Bermejo recalcó la importancia de un encuentro no difundido desde la Casa de Gobierno que Jaque mantuvo ayer con las autoridades y referentes legislativos del PJ.
Bermejo tampoco cuestionó los cambios de funcionarios, que sí provocaron, al menos por la metodología de Jaque (no consultarlos con el partido), algunos pataleos de otros intendentes justicialistas.
“El gobernador no dio explicaciones y nosotros no las pedimos. Lo que nosotros siempre hablamos es que esto es un resorte del gobernador. Yo, nunca fui a presionar por determinado cargo. Eso creo que es lo correcto”, expresó el intendente de Maipú, quien agregó que el mandatario no avisó si seguirán rodando cabezas en el Poder Ejecutivo.
Pero más allá de la diplomacia de Bermejo, las ausencias en la reunión de hoy con Jaque y el revuelo en torno a sus designaciones en el Ejecutivo demuestran que el justicialismo sigue en crisis por el resultado de los últimos comicios.


