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Zona de riesgo: los seis meses que hay entre la elección y la asunción de los legisladores

La senadora Hilda Duhalde ventiló, al ser entrevistada por la TV colombiana, su "temor" a que "algo ocurra" en el extenso período de seis meses que habrá entre el 28 de junio, en que se elijan nuevos legisladores, y diciembre, en que asuman formalmente el cargo. El temor que puede transformarse en una pesadilla y el gobierno puede considerar como una amenaza.
Hilda Duhalde advirtió sobre una zona gris. Foto: NA
Hilda Duhalde advirtió sobre una "zona gris". Foto: NA

La senadora nacional Hilda Duhalde dejó al descubierto, al ser entrevistada por la televisión colombiana, su preocupación en torno a “qué pasará entre el día de la elección y el de asunción de quienes resulten electos legisladores nacionales”.

En declaraciones a RCN, la esposa del ex presidente Eduardo Duhalde sinceró un asunto del que muchos hablan en voz baja: la posibilidad de que el largo período que se abre al anticipar las elecciones, resulte en sentido absolutamente contrario al argumentado por el oficialismo nacional a la hora de cambiar la fecha electoral.

Cabe recordar que uno de los argumentos centrales que el gobierno esgrimió para anticipar las elecciones estaba el de la posibilidad de un “enrarecimiento” del clima social y político en el país.

Sin embargo, la senadora Duhalde señaló que estos seis meses de distancia “generan una zona gris” que –según dio a entender- representan un riesgo para la gobernabilidad del país.

El tiro por la culata

Desde el mismo momento en que la Justicia Electoral consagra formalmente como electos a los nuevos legisladores, éstos ya gozan de fueros. Vale decir, no pueden ser juzgados por lo que digan en el ejercicio del cargo, ya no que ejerzan –ya que tardarán meses en asumir- sino que ostenten.

De tal manera, una gran cantidad de nuevos legisladores podrán encender debates y denuncias, prometer investigaciones y reclamar acciones de un Congreso del que serán, de alguna manera, miembros virtuales.

Será entonces cuando el gobierno se dará cuenta que el tiro le salió por la culata: en lugar de calmar los ánimos, éstos se verán alterados y enrarecidos por demás. Y los temores de Hilda Duhalde de hoy se podrán convertir en la peor pesadilla del oficialismo.

Por lo menos, al gobierno le sobra autoestima y aun conserva la esperanza de ganar las próximas elecciones y llevar la voz cantante de esos legisladores en estado latente.