Pelea por las casas sociales frenó la entrega de dos barrios del IPV en Junín
(No nos olvidemos de José Luis Bolognezi). Durante un par semanas, la entrega de dos barrios del Instituto Provincial de la Vivienda en Junín estuvo frenada por problemas ajenos a su construcción. Todo indica que la demora se debió a la guerra de celos entre el gobierno de Celso Jaque y el intendente del cobismo por la política de vivienda: meses atrás, Abed desafió al Poder Ejecutivo con la edificación en la órbita municipal de una casa social que costaba sólo 20.000 pesos, un precio muy inferior al que maneja el IPV. Esta iniciativa dejó mal parado al Poder Ejecutivo y la relación nunca volvió a ser lo que había sido.
El Sexto Barrio Empleados de Comercio (16 casas) y otro conjunto habitacional de similares características, de 20 viviendas, fueron entregados a sus adjudicatarios el lunes pasado. Este video es prueba de que la historia, después de todo, tuvo final feliz:
Según información aportada por uno de los nuevos dueños, en Junín les estaban avisando que los papeles de las casas estaban listos desde comienzos de este mes. Pero la entrega se dilató varios días más, sin que hubiera explicaciones razonables.
El viernes, la angustia de los adjudicatarios ya era mayúscula. Temían, entre otras cosas, que sus viviendas fueran usurpadas. O que les robaran algún elemento.
MDZ habló ese día con el intendente de Junín, quien no dudó en darle un marco de conflicto político a esta dilación: “Lo que pasa es que el gobernador y el ministro Pérez (titular de Infraestructura) no se ponen de acuerdo para asistir al acto de entrega. Parece que no quieren venir a Junín. Pero yo no los espero más. Avisale a la gente que les entrego las casas el lunes”, comunicó Abed en un contacto telefónico.
Dicho y hecho: minutos después, desde la comuna de Junín comenzaron a llamar a los adjudicatarios para anunciarles que las ansiadas casas serían adjudicadas el lunes 14, a las 10. Hay que decirlo: si no hubiera mediado la consulta periodística, quizás, los beneficiarios habrían esperado más tiempo por sus viviendas.
Pidiendo micrófono
Llegó el ansiado día de entrega de las casas del IPV en Junín. El barrio nuevo se llenó de familias expectantes y personas con cara de alegría, porque llegar a la casa propia no es un evento común para la mayoría de la gente. Estaba soleado.
Al intendente Abed le pusieron un micrófono y bafles para que diera su discurso. Pero si en algo se fijó el cobista de Junín fue en el sector asignado a las autoridades: ningún funcionario importante del Poder Ejecutivo había ido al acto. Y contra ellos arremetió cuando tomó la palabra.
“Hoy me hubiese gustado que acá estuviera el señor gobernador y el ingeniero Simó, presidente del IPV. Agradezco a quien vino de parte del IPV, pero de parte del señor gobernador creo que no vino nadie. Esto nos hace mucho mal a cada uno de nosotros”, arrancó Abed.
Y agregó, ante una auditorio tal vez poco interesado en el discurso político del intendente: “Nosotros los esperábamos para aplaudirles, agradecerles y decirles lo que necesitamos. Aquí en Junín se lucha y se trabaja para tener más viviendas y dar más soluciones habitacionales. Nosotros deseamos que a ellos les vaya muy bien”.
Abed entró derechito al terreno de la chicana política contra el gobierno de Jaque en los siguientes párrafos, al sostener que “a lo mejor a Junín se lo pueda castigar por hacer las cosas bien, por llegar a fin de año con sus cuentas equilibradas, por seguir manteniendo la obra pública, sin préstamos, porque nadie gasta más de lo que tiene”. Y completó con una crítica directa al gobernador: “Uno es intendente para 40 mil habitantes, no para un sector. Y el gobernador es gobernador de los 18 departamentos”.
Las explicaciones oficiales
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Pero esas imágenes, efectivamente, no se produjeron en Junín el lunes. Más allá de que el presidente del IPV, Carmelo Simó, aseguró a MDZ que envió al acto de entrega a uno de los cuatro vocales del instituto, el ingeniero José González.
“El ingeniero González fue quien pidió ir, porque es de la zona este. Nunca va todo el directorio a estos actos”, agregó Simó. Y excusó por la misma razón a sus autoridades superiores ( el gobernador y el ministro de Infraestructura), en franca contradicción con las imágenes de campaña que suelen verse.
Simó también negó que exista animosidad alguna contra Junín y recalcó que la entrega de los dos barrios en el departamento se realizó “dentro de los plazos de entrega” prefijados.
En el mundillo de la política local, no obstante, se dice otra cosa. Abed, al parecer, se viene ganando desde hace rato el recelo de las autoridades provinciales y hasta de algunos colegas intendentes. No sólo por la famosa casa de 20.000 pesos (el IPV no las construye por menos de 100 mil), sino por ciertas encuestas que lo posicionan bien en cuanto a su imagen pública.
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El intendente al parecer no escucha el rumoreo y sostiene, como lo hizo el lunes, que la construcción de casas marcha muy bien en su departamento, gracias al ímpetu comunal: "Todas las empresas del departamento están trabajando en estas casas", dijo en la entrega del Sexto Barrio Empleados de Comercio.
Cualquiera sea la verdad sobre el "boom inmobiliario social" de Junín, nada justifica, por cierto, que los celos entre los políticos hagan sufrir otra vez en el futuro, ni siquiera un poquito, a la gente que ha elegido al Estado provincial como camino a la casa propia.




