Presenta:

Cobos: “Habría que repensar el rol del vicepresidente”

El vicepresidente concedió una entrevista al diario Critica en la que habló de su reunión con la presidenta, la salida de los cobistas del gobierno y el presente de la Concertación Plural. También se refirió a la actualidad del INDEC y de su carácter de político "inmanejable". Además, aseguró que le parece "extraño" el rol del vicepresidente.
Cobos:Yo no tengo derecho a irme. Foto: Marcelo Ruiz/ MDZ
Cobos:"Yo no tengo derecho a irme". Foto: Marcelo Ruiz/ MDZ

El vicepresidente Julio César Cobos mantuvo una entrevista con el matutino Crítica de la Argentina en la que habló sobre las consecuencias de su voto negativo en el Senado y de su actual relación con Néstor y Cristina Kirchner. Aseguró que él, es el único que no tiene “derecho a renunciar”.

También se refirió a la actualidad del INDEC y de su carácter de político "inmanejable". Además, aseguró que le parece "extraño" el rol del vicepresidente.

Aquí segmentos de la entrevista.

–¿La presidente y usted no trabajan juntos?

–(Se ríe.) Después de “lo ocurrido” pensé que lo mejor era solicitar una reunión, una cita para el momento que ella considerara oportuno.

–¿Eso es normal en la relación entre ustedes? ¿Antes de “lo ocurrido” era así?

–Hubo una serie de actos en los que nos habíamos visto...

Fuera de los actos. ¿Un presidente y su vice no trabajan juntos?

–Así tiene que ser y veníamos trabajando en forma conjunta. Esta es la verdad.
Entonces no hay relación entre la Presidenta y el vice.

-Entonces no hay relación entre la presidenta y el vice...

–Es lo que hemos planteado siempre y fue parte de la charla que tuve con la Presidenta. El proceso de concertación que nosotros entendíamos era establecer una serie de temas anuales y otros para los cuatro años. Discutirlos, consensuarlos, hacer nuestros aportes y después salir juntos.

–¿Cuántas veces se reunió a solas con la Presidenta desde que comenzó a discutirse la fórmula?

–No me acuerdo. Algunas veces. Menos de cinco.

–¿Cuántas con Kirchner?

–Dos.

–¿Pasó en la reunión con Cristina lo que esperaba?

–Sí. Era una primera reunión después del conflicto. Yo quería hablar de lo sucedido y de lo que puede ocurrir en el futuro y de los temas que yo creo que son importantes de abordar y que le dejé planteados.

–¿El kirchnerismo cree que usted se equivocó o que los traicionó?

–Una cosa es lo que dice el kirchnerismo hacia afuera y otra es la que me dicen a mí. La mayoría ha visto esto como la salida a un conflicto muy grande que pudo haber traído peores consecuencias. Lo reconocen pero son pocos los que se animan a decirlo en público. Es el sentimiento que hay adonde uno va. Yo nunca quise llegar hasta acá. Evitaba esta situación. Por eso busqué el consenso, pedí un cuarto intermedio. Sugerí que lo pidiera el propio oficialismo. Lo que esperaba era una salida consensuada. Era muy difícil de creer que después de un debate en Diputados, y de haber consultado a especialistas, gobernadores, intendentes, en el Senado, no cambiaran una coma. Un punto. Era poco creíble. Si se hubiera trabajado como yo dije, que debía llegar al Senado consensuado, hubiera sido diferente. Pero eso no se hizo. Al revés, me dijeron “no te metás”. A mí me ha tocado consensuar en mi provincia, porque no teníamos mayoría. Para mí, que me reboten una ley, no es un fracaso. Es una regla de la política, de la democracia. No hay que dramatizar tanto esto.

–¿Piensa que los Kirchner creían que usted era más manejable?

–Cristina a lo mejor no me conocía tanto, pero Néstor Kirchner me conocía, porque no bien comencé la gestión tuve problemas cuando él extendió los beneficios del régimen de promoción industrial a San Luis, La Rioja y San Juan, y yo salí con los tapones de punta. Y después terminamos negociando, transando judicialmente mil millones de pesos a favor de la provincia. Yo le dije “esto ha perjudicado mucho a Mendoza, pero yo no quiero plata, quiero una obra”. El país necesitaba energía, y la obra quedó acordada.

Después no querían que yo renegociara el bono Aconcagua. Querían que renegociara después de la Nación. Yo le dije: “Lo voy a negociar antes”. Y lo hice. Cuando fue el tema de la reelección en Misiones yo me junté con Kirchner y le dije: “¿Y esto para qué?”. Yo vengo de una provincia que no tiene reelección. Lo hablamos. También cuando se metieron con los liceos. Le dije: “Qué necesidad hay de meterse con una institución que anda bien, que tiene su historia”. Me conocían. Sabían que soy una persona que acompaña, y que en algún momento puede marcar alguna diferencia. Muchas veces dije que, para ponerle un porcentaje, había un 70 por ciento de cosas en las que coincidía con ellos y en lo demás no.

–¿Cómo queda el cobismo: con todos yéndose, pero usted todavía en el Gobierno?

–Yo no tengo derecho a irme. Soy el único que no tiene derecho a renunciar, porque me ha votado la ciudadanía.

–¿Está de acuerdo con que los demás se vayan?

–No.

–¿Los demás se fueron o los echaron?

–A algunos les pidieron la renuncia y otros se fueron, como corresponde, cuando cambia un funcionario superior. Es el caso de Jaliff. Yo no le pido a nadie ni que se quede ni que se vaya. Pero si ya no siente cómodo… si no tiene lugar, ni respaldo, estaría mal quedarse.

–¿Y ése no es su caso, a la luz de todo lo que le dijeron?

–Sí, pero mi caso es como si Felipe Solá tuviera que renunciar porque votó distinto. Yo no tengo derecho a renunciar. Soy el único.

–¿Se queda para poner cada día una mejilla o la otra en forma alternada?

–No. Yo tengo un rol acá, en el Senado. Y si no soy una figura de consulta, cumpliré con mi rol constitucional a rajatabla.

–¿Qué es hoy la Concertación Plural?

–Una expresión de deseos. Esto no es lo que habíamos imaginado.

–¿Para qué está un vicepresidente? ¿Cuál debería ser su rol?

–No sé. Es extraño. En otros países tienen cargos más ejecutivos o directamente no hay, como en Chile. A lo mejor, para un futuro, habría que repensar el rol. A veces se me hace responsable del Ejecutivo, y yo estoy todo el día acá, en el Senado. Y el día que la Presidenta viaja al exterior, se creen que yo voy a decir “aprovecho estos dos días para firmar no sé qué cosa”. No.

Fuente: Crítica de la Argentina.