Un discurso en el que intentó mostrar firmeza
Firmeza. Eso es lo que quiso demostrar Celso Jaque en su discurso del Acuerdo Social por la Seguridad de los Mendocinos.
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Gritó en varios pasajes de su alocución y puso el acento en lo que quería resaltar.
Cuarenta y cinco minutos después de la pautado (a las 11.45) el gobernador hizo su entrada al salón Patricias acompañado por el secretario General de al Gobernación, Alejandro Cazabán, e inmediatamente se colocó en el atril desde donde hablaría 40 minutos.
Sus palabras se apoyaron en un texto de varias páginas y en una notebokk por que iba transmitiendo –a través de pantallas de plasma- un power point explicativo del Acuerdo.
Construyó su discurso entorno a varias palabras que repitió hasta el cansancio: responsabilidad, compromiso, y participación.
“La seguridad es nuestra responsabilidad indelegable pero el compromiso debe ser de todos”, tiró al principio, en lo que después se convirtió en una constante de la alocución.
Todo el tiempo el gobernador, en su postura, en sus gestos y en sus palabras intentó transmitir que pondría toda la carne al asador para combatir la inseguridad.
Hasta retó públicamente a sus funcionarios. Les dijo que el de la seguridad era el tema primordial en todos los ministerios y secretarías y que el que no cumpla “se tendrá que ir”.
Una platea para todos los gustos
El salón Patricias se pobló de una variada platea. Estuvieron todos. Los que juegan en el mismo equipo de Jaque y los de la oposición.
También dijeron presentes las ONG, grupos religiosos, empresarios, representantes de medios de comunicación, sindicatos y muchos periodistas.
Casi al final de su discurso los presentes ya estaban incómodos, parecían aburridos y algunos casi no escuchaban al gobernador, hablaban entre ellos y muchos se pusieron a mandar mensajitos de texto por sus celulares.
A esa altura, Jaque volvió a elevar enérgicamente la voz. Fue cuando al cierre espetó: “Los delincuentes son nuestros enemigos y los vamos a buscar día y noche a ustedes y a todos aquellos a quienes se transformen en sus cómplices”.
Ahí llegaron los aplausos, pero se vieron interrumpidos con las fuerte palabras del hermano de Roque Jiménez –el chico asesinado el fin de semana en la cuarta sección-.
“Muevan los huevos para que esta gente no esté en la calle” dijo, casi al borde de las lágrimas.
Jaque se acercó a él y trató de ensayar palabras y gestos para tratar de contenerlo.
Sus colaboradores se llevaron al chico, a la madre de éste y en el tumulto de la gente Jaque también desapareció.
Ya había puesto en marcha el Acuerdo Social por la Seguridad de los Mendocinos.

