De la política a la “narcopolítica”
Christian Sanz (en la foto de abajo) es un periodista independiente que, desde su portal “Tribuna de periodistas” viene alertando desde hace tiempo en torno a los vínculos del narcotráfico con la política argentina.
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Cobró vigencia en los últimos días a raíz del asesinato de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, los tres empresarios asesinados en lo que ya se coincide en llamar como “ajuste de cuentas mafioso”. Juntos, recibieron un total de 16 tiros dirigidos a la cabeza, el pecho y la espalda.
Sanz, en mayo último, entrevistó a Forza y allí el empresario le habría confesado sus contactos con el narcotráfico y sus vínculos con la política.
- ¿Cuál es la clave de la “narcopolítica” en
- Se investiga a los cárteles, la droga, se habla de despenalización, pero llamativamente los funcionarios oficiales callan. Todo lo que han dicho fue que no hay crímenes mafiosos en
Desde su sitio de Internet, el periodista difunde una frase de norteamericana Rachel Ehrenfeld: "Durante varias décadas –escribió la citada periodista-los gobiernos han participado en el tráfico de drogas. Eso significa que el narco-terrorismo se ha convertido en un fenómeno patrocinado por el Estado".
Sanz, en tanto, formula un recorrido sobre la historia política reciente y sus vínculos con el narcotráfico y otros tráficos ilícitos.
“Desde hace varios años –dice- venimos escuchando hablar en demasía de los cárteles colombianos de drogas, especialmente de cocaína. Nunca se trató realmente de un cártel, sino más bien de un conjunto indeterminado de familias e individuos que trabajan, no para establecer precios, sino para asegurar una alta tasa de entrega a los mercados de estupefacientes de todo el mundo. Estas familias de la droga, que han manejado grandes ciudades como Medellín y Cali, dominan el comercio de la marihuana y cocaína, llevando corrupción y violencia a varias ciudades que superan las fronteras de Colombia”.
El relato histórico y la composición de lugar, son importantes en el trabajo investigativo de Sanz, quien sigue: “a fines de los años ’80 y luego de utilizar el mismo camino durante tantísimos años para el tráfico de drogas hacia otros países, el ´cártel de Cali´ necesitó modificar el recorrido. Para ello pensó en Chile, país que regresaba a la democracia y abría su economía, dos hechos que ayudaban a proyectar el negocio. Pero había otros dos problemas: la envergadura del país y la transparencia que querían dar a sus operaciones comerciales harían notar visiblemente las sumas de dinero injustificado”.
Fue allí cuando sucedió la catástrofe: “entonces –señala Sanz- miraron hacia Argentina. Sus políticas y economías regionales anacrónicas y poderosas y una clase política corrompible en la medida en que se financiaran sus campañas, eran el caldo de cultivo que necesitaban.
A principios de los noventa, Argentina ya era país de tránsito (y, por qué no decirlo, de consumo también), y los cárteles de la droga buscaron aliados dentro de nuestro país. El desaparecido Alfredo Yabrán se convertía en ese sentido en una pieza clave para el transporte de estupefacientes a través del territorio nacional y permitir su salida a través de
La logística empresaria y la “competencia” con
Sanz, en su artículo denominado “La narcopolítica que no se va. Yabrán, la droga y los funcionarios nacionales”, señala que el empresario entrerriano “ofrecía todo lo necesario para lograr ese fin: empresas de transporte de correspondencia, de transporte de caudales, de asistencia de rampa a aviones, control de los depósitos fiscales”.
Más adelante, da cuenta que “al mismo tiempo ofrecía vínculos muy importantes: políticos de primera línea, gente de la cúpula de gendarmería, brigadieres de
“Pero no todo iba a ser color de rosa”, dice Sanz, para agregar más adelante que “existía incompatibilidad de negocios con la policía bonaerense: es que para que un país sirva de tránsito para la droga, no puede ser de consumo al mismo tiempo, y la policía distribuía en toda la costa y Gran Buenos Aires”.
“Por otro lado –continúa el relato histórico Sanz- existían dos escollos más imposibles de superar. Uno tenía que ver con la triangulación de armas que involucraba a figuras del Gobierno y personajes como Monzer Al Kassar, quienes necesitaban la infraestructura de Yabrán. El otro problema era Siria, que, a través de Ibrahim Al Ibrahim, necesitaba lavar dinero de la venta de heroína para su envío a Estados Unidos y también entorpecía a los otros negocios. Sobre todo teniendo en cuenta que la guerra entre los distribuidores de cocaína y de heroína en el mundo es cada vez más dura”.
Aparece la política
Según el periodista Christian Sanz, “un ex ministro, que conoció muchísimo a Carlos Menem declaró sobre este tema de superposición de intereses: ´Menem dejó que Mario Rotundo le prometiera a Muhamar Kadafi que le iban a vender el Cóndor mientras Cavallo le prometía a Estados Unidos que lo iban a desarmar. Y esto sucedía en dos habitaciones del mismo hotel. Con mentalidad árabe, el ex presidente pateó la cosa para adelante todo lo que pudo y, cuando Estados Unidos apretó mucho, terminó diciéndoles a los hombres de Kadafi que él no lo conocía a Rotundo. Con los sirios y los colombianos hicieron lo mismo. Hablaron todos en nombre de todos, recibieron plata para la campaña, se comprometieron a millones de cosas y después los traicionaron, no cumplieron, cumplieron a medias, hasta que se encontraron en medio de una guerra´”.
"Los líderes del narcotráfico eligieron otros puntos de América para producir y se cambió el circuito de la droga. Había que conseguir nuevos territorios.(...) La droga de Perú y de Bolivia sale por Argentina. Para eso se necesita una gran organización, compañías de transporte, aéreas y de navegación, compañías de transporte de caudales. Esta gran organización se fue ampliando en
Sanz considera que “en ese marco, debe entenderse en crecimiento de Alfredo Yabrán en nuestro país y el motivo de su inversión en sectores tan estratégicos”.
En el recuento cronológico, el periodista puntualiza que “el día 28 de junio de 1975, Yabrán pasó de ser empleado de OCASA a dueño de la mayoría de acciones. Coincidentemente, Mario Caserta, otro de los empleados de dicha empresa (que trabajó como operador privado de José López Rega), se abrió también de la empresa y fundó Tab Torres, una importante firma recaudadora de caudales que aparecería vinculada al oscuro ´Yomagate´ veinte años después. Al igual que su ex compañero de trabajo, Caserta tenía muy buena llegada a brigadieres de
“A poco de llegar Menem a la presidencia –señala Sanz- Caserta se enemistó con Yabrán, aparentemente por sus deseos cruzados de controlar el transporte de valores. Algunos creen que esta pelea fue el detonante para que fuera el único en purgar condena por el ´Narcogate´. Poco antes de ser detenido, siendo ´presidente Federal de Agua Potable´, Caserta emitió un comunicado en el que responsabilizó de su caída a ´personajes vinculados a investigaciones que ordené a pedido de otros funcionarios del Gobierno, cuando descubrí contratos y prebendas que entregaron el ciento por ciento del poder de transporte nacional de sacas, encomiendas y correspodencia a empresas que hoy son monopólicas y que han dejado nuestro correo desmantelado, vaciado´”.
Y Sanz concluye esta parte de la historia: “el funcionario nunca le perdonó a Yabrán que en las vísperas del Narcogate, éste le hubiera dado asilo a Ibrahim al Ibrahim en su estancia de Entre Ríos, de donde luego escapó hacia el exterior, permaneciendo prófugo. Caserta estuvo entonces a punto de contar todo lo que sabía, pero lo convencieron de que era mejor pasar unos años en la cárcel y poder seguir su vida en paz”.
“Meses después de haber salido en libertad cuenta el periodista en su versión de la historia que une narcotráfico y política en
Muerto el perro, qué pasó con la rabia
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Christian Sanz es duro y concluyente luego de contar qué paso con nuestro país tras el arribo de los cárteles de la droga. Y alerta sobre un mal que nos aqueja a los argentinos: la desmemoria, el olvido. “L
uego de la desaparición de Alfredo Yabrán –dice Sanz- muchos dejaron de prestar atención a los negocios que este tenía con los estupefacientes. Se hizo más interesante preguntarse si el empresario postal realmente murió, que cuestionar la posibilidad de que sus oscuros negocios estén siendo realizados actualmente por gente de su confianza”.Para el investigador periodístico, “pasan los gobiernos, los políticos van y vienen, pero la estructura es siempre la misma. El ´sistema´ está por encima de todo. Ayer era Carlos Menem, hoy es Néstor Kirchner. Nadie escapa al estigma de la droga...”
El debate actual: “una falsa dicotomía”
Finalmente, sobre el actual debate en torno a la despenalización de la droga, que, en apariencia, enfrenta a dos áreas del gobierno, a
“Mientras algunos creen que se debe ser inflexible en la prohibición, otros creen que hay que ´liberar el mercado´ en vista de que ha fracasado la pelea contra el narcotráfico. Esto último, a fuerza de ser sinceros, es falso, ya que no existe -ni ha existido- una real lucha contra el contrabando de narcóticos, sino todo lo contrario: muchos gobiernos dan cobertura al narcotráfico ya que es el negocio más rentable del mundo al generar cerca de US$ 600.000 millones al año”, acota con su particular estilo.
Y agrega: “es obvio que el día que se decida combatir la droga de manera frontal y sincera se podrá lograr sin mayor inconvenientes, sólo hará falta la real voluntad de los actores principales de esta trama. Mientras tanto, seguiremos asistiendo a la parodia de un combate que sólo es montado para hacer creer a la sociedad que se quiere acabar con este mortal flagelo”.






