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La pesada sombra de Celso Jaque

Cobos enfrentó un desafío: debió quitarse de encima a Roberto Iglesias para poder ejercer un liderazgo pleno. Ahora ha quedado a la vista que el actual gobernador sufre un karma parecido ¿Copiará Jaque la receta de su predecesor? ¿Será posible el jaquismo?
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Julio Cobos tuvo que desprenderse traumáticamente de su antecesor, Roberto Iglesias, para convertirse en el verdadero gobernador de la provincia.

Las comparaciones son siempre odiosas, pero salvando todas las diferencias, Celso Jaque también tiene sobre sus espaldas una sombra pesada que le dificulta el ejercicio del liderazgo pleno. Ese líder en las sombras es Juan Carlos Mazzón, el eterno operador justicialista que desde hace años controla los destinos del PJ mendocino desde una oficina de la Casa Rosada.

Hoy Mazzón, un estratega del poder oculto, es más que eso. Al igual que Iglesias con Cobos, el mítico Chueco es el hombre que se cargó al hombro la candidatura de Jaque y que tuvo mucho que ver con el resultado en las urnas del año pasado. Ahora se está cobrando ese gran favor, con creces, incidiendo directamente en el Gobierno de la provincia.

Así lo demostró la investigación realizada por MDZ esta semana, en la que se reveló el poder de la familia de Jorge Villalón, hombre del riñón de Mazzón, en organismos tan relevantes como Irrigación y el Instituto Provincial de Vivienda, además de tener el privilegio de lucrar con exclusividad el negocio de la publicidad oficial en Mendoza.

Cobos tardó casi dos años en darse cuenta que debía deshacerse de Iglesias (de quien, insistimos, no hacemos una valoración igual que de Mazzón) para tener libertad de decisión  en las cuestiones de Estado.

¿A Jaque, cuanto tiempo le tomará descubrir el precio político de gobernar condicionado?

La difícil convivencia

La influencia del sector azul en el Gobierno no termina en Villalón. El gobernador, hoy por hoy, necesita contar a cada paso con el aval del intendente de Maipú, Adolfo Bermejo, entre otros jefes comunales justicialistas, para que el panorama político no se le complique dentro del propio oficialismo.

Bermejo es uno de los pupilos más queridos del secretario presidencial Mazzón. Y hasta aquí, hay que decirlo, el intendente ha evitado hacer ruido en la gestión del malargüino, aún cuando el gobernador prácticamente lo ignoró a la hora de dar los cargos más importantes del Ejecutivo, o cuando estaba en ebullición la disputa por los fondos entre el Poder Ejecutivo y las comunas.

“Demasiados problemas de gestión tenemos como para ocuparnos de los problemas políticos”, aseguraba esta semana un legislador azul que fue consultado por este diario sobre las tensiones que vive el oficialismo en estos días. Es cierto: inseguridad indominable, parálisis en el rubro de las obras, disputas salariales y la incertidumbre sobre el rumbo de la política educativa de la provincia son sólo algunos de los graves problemas que obligan a todos a concentrarse en sostener al Gobierno.

Pero también es cierto que, hasta aquí, la única rebelión importante que tuvo que soportar Jaque en la tropa propia fue la que condujo un azul: el presidente del bloque de diputados del PJ, Carlos Bianchinelli, otro maipucino muy influyente.

Algunos señalaron que Mazzón fue el gestor de aquel motín justicialista en la Legislatura, que se basó en la falta de comunicación del Poder Ejecutivo con sus diputados y en el poder que ejercen algunos ministros. Pero el propio Bianchinelli fue el que salió al cruce de aquellas versiones: “Nadie me llamó. Acá hay gente que no termina de reconocer todo lo que hizo Mazzón por el triunfo justicialista”, dijo el legislador en aquel momento.

¿Jaque armará el jaquismo?

La foto de hoy es que el gobernador parece estar maniatado para tomar decisiones debido a la influencia de Mazzón en Mendoza. Sin embargo, por las dudas, algunos peronistas observan con cuidado los pasos que está dando Jaque dentro del partido.

Tímidamente, en el justicialismo hay quienes han empezado a mirar lo que puede pasar en las elecciones de 2009. En ese comicio se disputarán bancas legislativas departamentales, provinciales y nacionales. Y todos los sectores del oficialismo van a querer su tajada en las listas.

Ya se están preparando y nadie quiere que Jaque se corte solo. Por eso, en la carta de pedidos que los diputados le pasaron al secretario de la Gobernación la semana pasada, en uno de los puntos marcaban la necesidad de que el gobernador avise a los legisladores del lugar antes de visitar cada departamento, y que los tenga en cuenta para los eventos que en cada lugar anime.

Por eso también hay cierta preocupación frente a ciertas movidas de Jaque y su círculo de confianza, que sigue siendo muy estrecho. Esta semana, una fuente partidaria reveló la inquietud del propio intendente Bermejo ante lo que vislumbra como una disputa política en su propio territorio: Maipú.

La fuente indicó que el gobernador estaría interesado en colocar a su secretario privado y mano derecha en el Ejecutivo, el joven Matías Stevanato, como candidato a concejal en las elecciones del año entrante. Stevanato es de Maipú, lo que facilitaría ese plan.

Por estas horas no hay indicios de maniobras parecidas en otros territorios justicialistas importantes. Aunque es casi un hecho que el ex lafallista Alejandro Cazabán trabajará a favor de Jaque en San Rafael, donde la suma del poder la tiene el intendente Omar Chafí Félix.

Una tarea parecida en el armado político tendría otro superministro del Ejecutivo: el de Infraestructura, Francisco Pérez. El puesto que tiene Pérez lleva a confusiones: lejos de ser sólo un funcionario técnico, se dice que  tiene un perfil muy político. O sea, está preparado para la tarea.

Pérez viene de San Martín, pero hace tiempo que vive en Chacras de Coria. Esa ubicación le permite un contacto directo con la militancia de Luján. Incluso, el ministro habría participado en los últimos tiempos de por lo menos un encuentro partidario en el departamento, sin preocuparse en contar para el evento con la presencia del presidente del PJ en ese sitio: el diputado Daniel Cassia. Una descortesía. Y toda una señal política.

Así las cosas, la carrera electoral parece estar iniciando lentamente su marcha. Aunque, en el caso de Jaque, sus chances están sujetas a que consiga adueñarse verdaderamente del puesto de líder del PJ en Mendoza.

Y, fundamentalmente, a que revierta en los meses que faltan para que llegue el tiempo de las urnas, su pobre imagen pública actual.