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La coparticipación, eje del nuevo debate

Cuando aun no se acallan los análisis y las derivaciones políticas por el debate sobre las retenciones a la renta agrícola (una forma en el que el gobierno nacional pretendía financiarse) las provincias ya ponen el grito en el cielo reclamando una mejor distribución de los recursos a través de una rediscusión total de la ley de Coparticipación Federal.

Son ahora los estados provinciales quienes levantan la voz con una de las frases más esgrimidas por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la actualidad y en el pasado: “hay que mejorar la distribución de la riqueza”.

Hoy, el eslogan es parte de cualquiera de sus discursos y cosecha fácilmente la adhesión de todos los sectores, por derecha o por izquierda, ya que resulta imposible estar en desacuerdo.

Claro que los problemas vienen al momento de poner en práctica lo que se postula en la oratoria de ocasión: ya pasó con el debate por las retenciones y ahora, el frente de tormenta viene por el lado de la distribución del dinero que se recogen en impuestos y tributos varios a las provincias que componen un país constitucionalmente federal.

El diario La Nación de este lunes dio cuenta de que fue la propia Cristina Fernández quien, en sus tiempos como asambleísta constituyente en 1994, tomó como bandera la modificación de la Coparticipación.

Dijo en aquella época: "Este debate busca establecer que todos los impuestos, ya sea bajo formas de contribuciones directas o indirectas son coparticipables. Puede haber asignaciones específicas, si las necesidades excepcionales así lo justifican, pero no deben serlo de la parte que les corresponde a las provincias, porque si no, estamos frente a una federalización al revés. Es como si se federalizara, qué tenemos que poner, pero no se federalizan los recursos". La frase fue pronunciada en el recinto del Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral por Cristina el 4 de agosto de 1994.

Tenía razón en lo que decía la constituyente por Santa Cruz hace 14 años. Y la tienen hoy  los gobernadores que impulsan nuevamente un debate que muchos dudas que pueda darse, por la gravedad de los intereses que se tocarían, pero que todos creen que debe reformularse, como garantía del sistema republicano y federal de gobierno.

Así lo manifestaron también los legisladores nacionales por Mendoza cuando MDZ les consultó al respecto, poniendo de relieve que es el gobernador quien debe liderar el reclamo y convocar tras de si a todo el espectro político y social, para impulsar con fuerza ese cambio.

Celso Jaque aparece en la lista de mandatarios que buscan el replanteo de la Coparticipación, según La Nación. Junto a él, Mario Das Neves (Chubut), Oscar Jorge (La Pampa), Luis Beder Herrera (La Rioja), Alberto Rodríguez Saá (San Luis), el golpeado y castigado Juan Schiaretti (Córdoba), Daniel Scioli (Buenos Aires), el socialista Hermes Binner (Santa Fe) y Mauricio Macri, jefe de gobierno porteño.

“El gobernador, al frente”

MDZ publicó un “Punto de encuentro” sobre el tema y allí los legisladores nacionales mendocinos volcaron su opinión. Fue el pasado 1 de julio y, a pesar de las diferencias partidarias, hubo una importante coincidencia, ya que todos parecieron querer enviar un mensaje hacia el cuarto piso de la Casa de Gobierno: “Si el gobernador nos convoca, allí estaremos”.

La senadora Marita Perceval, alineada con el matrimonio Kirchner, fue la más pesimista, o realista, según como se interprete su postura. “No habrá un nuevo sistema de coparticipación de impuestos en la Argentina sin la decidida participación de los gobernadores, que son quienes deben llevar adelante esta iniciativa y construir los consensos necesarios”, dijo.

Su compañero de Cámara, el radical Ernesto Sanz diagnosticó por entonces que la Coparticipación “es arbitraria e ilegítima la apropiación de la Nación de recursos que legalmente le pertenecen a Mendoza”.

 El demócrata Omar De Marchi, anticipó que “no es suficiente la presentación de un proyecto, sino que es necesario una inequívoca voluntad política del Gobernador en este tema, porque para modificar la actual ley es necesaria la concurrencia unánime de la voluntad de todos los gobernadores, de acuerdo lo establecen la Constitución y los pactos fiscales suscriptos entre Nación y Provincia”.

El diario porteño que abordó este lunes el tema bajo el  título: “Un debate que la Presidenta exigió en 1994 y no cumplió”, también demostró como  se ha venido efectuando la distribución de los recursos que genera el país en sus provincias.

Cuánto y cómo se distribuye

“De la masa de recursos coparticipables –publicó La Nación- en el primer semestre de 2008, sólo el 31,5% se distribuyó entre las 24 provincias. El mínimo de transferencias al interior debería ser del 34% según el artículo 7° de la actual ley 23.548”.

De este modo, la publicación dio cuenta que el Estado nacional retuvo el 68,5% de los impuestos recaudados. Agregó el periodista Mariano Obarrio que “dentro ese sobrevaluado presupuesto puede reasignar, como hizo en 2008, partidas por $ 3500 millones mediante las facultades delegadas o "superpoderes". Ese manejo centralizado es cada vez más cuestionado. En rigor, esa competencia debería ejercerla el Congreso. Pero delegó ese poder en el Ejecutivo tras la controvertida reforma al artículo 37 de la ley de administración financiera, considerada por muchos un debilitamiento institucional de los principios del federalismo”.

Todo indica que antes de que se pueda discutir el engrosamiento y/o el destino diferente al actual de la masa coparticipable, otro tema entrará en la agenda del Congreso: el de los mencionados superpoderes. Pero antes de que estos sean derogados, queda por resolver de qué manera, con qué legislación se va a remplazar esa herramienta qe, aunque autoritaria y discrecional, no tiene mecanismos legales acordados que puedan sustituirla.

El federalismo es lo que está en debate y, considerando la raíz histórica del planteo, el tema se instala como mucho más gravitante y central que aquel debate que nos apabulló durante meses, que amenazó con dividirnos definitivamente a los argentinos y que, al final, quedó en la nada, como fue el de las retenciones.