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Cobos, su trama del poder y el futuro

Como aporte a la comprensión del "fenómeno Cobos", está bien leer los diarios municipales del interior del país. El vicepresidente es visto como sencillo y directo y así es reflejado. Y aunque parezca extraño, algunos lo relacionan con la palabra alegría. Creáse o no.

“Alegría” es la palabra que más vinculan a Julio Cobos los medios de comunicación de todo el país, aquellos que lo conocen menos, o bien los que recién lo conocieron luego de su voto en el Senado.

Así se llama también la gira del famoso espectáculo canadiense del Cirque Du Soleil. Y con él hay que parangonar el momento que viven tanto Cobos como el radicalismo K. Es que junto con Cristina atraviesan el escenario de la política en medio de sofisticados malabares y, como en una comedia de chascos y enredos, emergen cuando la luz se enciende con los brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja, tratando de disimular cualquier mal momento y de conquistar el favor del público.

Resulta curioso que en un país que la filosofa Graciela Scheiness consideró parte de “una metáfora del fracaso” y al que calificó de ser “tan triste como la letra de un tango”, la palabra que más se pronuncie junto con el nombre del vicepresidente sea “alegría”.

“Le devolvió la alegría a la gente”, “cambió el estado de ánimo del país”, “después de la votación en el Senado se recuperaron las ventas”…son sólo algunas de las frases que se pueden leer en las numerosas notas de la prensa nacional, provincial y municipal de todo el país.

A tal punto llega el asunto que la Tercera Encuesta Nacional sobre Imagen de Gestión (realizada en julio por Datamática en una muestra de 4100 casos en 78 ciudades argentinas) asegura que la imagen positiva de Cobos se disparó al 68,6% y que además, si hoy se eligiese candidato a presidente del país y se presentara, ganaría cómodo.

También llama la atención que sea esa la sensación que transmita a algunos sectores una persona que está siendo víctima de una serie de situaciones que le deben producir cualquier cosa, menos felicidad:

• Desde el peronismo, del que mal que le pese sigue siendo su aliado y al que acompaña en la gestión pública nada menos que como vicepresidente de la república, la palabra con la que relacionan al mendocino es otra muy diferente, “traidor”.

 

 

• Desde su anterior partido, la UCR, condicionan su regreso a que se retracte de la mitad de las cosas que hizo en su vida y, entre ellas, de hacer lo que se le antoja, le dicta
el corazón o se le ocurre en el momento; en síntesis, le piden lo mismo que Cristina: que renuncie a su independencia.

 

• Desde la dirigencia del campo lo aplauden, pero le piden que abandone el que consideran que es un "Titanic kirchnerista" ahora, porque después no le tirarán ni siquiera un salvavidas. Para los ruralistas, todo lo que se asocie al gobierno es malo y la prueba es que ya le han puesto el ojo al flamante Secretario de Agricultura, Carlos Cheppi.

 

• Desde el macrismo lo congelan con una sola frase, la que dijo Esteban Bullrich hace unos días a MDZ, en ocasión de su visita a Mendoza para intentar generar un grupo político de esa fuerza en la provincia: “celebramos su coraje cívico, pero él eligió seguir siendo el vicepresidente de Cristina”, fue la frase, al ser consultado sobre el "efecto Cobos".

 

• Y lo más duro por estos días: desde el gobierno le echan a todos sus hombres y mujeres inclusive, a quien fue su vicegobernador y conduce la Concertación en Mendoza, Juan Carlos Jaliff, un día después del reencuentro entre Cristina y Cobos. El mismo hombre a quien Cobos sentó a su derecha y exhibió a los medios de todo el país, ahora recibe este mazazo que pone en dudas (o pondrá en duda, en los próximos días) la continuidad de la Concertación.

 

En definitiva, como el agua, Julio César Cleto Cobos se escapa de todas las manos, se escurre entre los dedos, se cuela por las rendijas de la política y llega abajo, en donde piensa encontrar su continente en las bases, en los jefes comunales que aún lo acompañan.

Se repliega en los municipios, donde la política es más directa, sencilla y está más alejada de los análisis medulosos y abreva más naturalmente en las sensaciones y sentimientos de los vecinos.

Su “vuelta olímpica” por la Pampa Húmeda tras el voto en el Senado para volver a Mendoza lo puso, porque él mismo lo buscó, de cara con esta situación. Miremos este video, para darnos una idea de cómo fue tratado en la Argentina de adentro:

 

 

Este jueves, le pasó algo semejante luego de su visita al municipio bonaerense de Saladillo. Para algunos, así se da cuenta del nuevo esquema de poder que empieza a construir un Cobos que sigue desconcertando a los cultores de la política con otros códigos y otras normas para el análisis. Para otros, se trata sólo de una moda pasajera y, dentro de un tiempo, Cleto quedará en el olvido.

En Saladillo estuvo el día después de su reunión con Cristina, el ministro del Interior Randazzo y el nuevo jefe de Gabinete Messa. Sus primeras palabras a la prensa, en la vereda del municipio, fueron: ''Había un clima de angustia, de crispación social; hoy el país está con esperanza, está alegre''.

Fue allí en donde lanzó dos señales en publicaciones comunales: una para “abajo” y otra para “arriba”. Pidió que se actualice la ley de coparticipación federal, por un lado y dijo que no le interesa participar en las decisiones del Ejecutivo Nacional, por el otro. Y dejó en claro con quiénes piensa aliarse para sobrevivir.

Lo esperaron un grupo de intendentes que le responden: el anfitrión Carlos Gorosito, el de Junín de Buenos Aires, Mario Meoni y el de Pergamino Héctor Guitiérrez. Pero, además, una serie de actividades “a lo Cobos”: caminó por la calle, se juntó con el dueño de un hotel nuevo y le deseó éxito, fue a una escuela y charló con las autoridades del PJ y la UCR local como si nada y delante de todo el público y comió en el restaurante “La esquina del sol”, a la vista de todo el mundo, sacándose todas las fotos del mundo y –como lo reflejan hoy los diarios de la zona- despertando apetencias políticas en decenas de anónimos protagonistas de la vida municipal que ya se sienten parte de algo que aun no cobra forma, “el cobismo”.

Con un kirchnerismo que construye otra Concertación, eligiendo a nuevos aliados y dotándolos del poder que le va quitando a los amigos del mendocino, no es mucho lo que le queda al vicepresidente, además del clásico toque de la campanita en la Presidencia del Senado.

Por lo pronto, Cobos busca recuperar fuerza política con otros códigos. Si lo logra o no, será fruto de su habitual ejercicio del "sentido común", más que de su habilidad política.

Como el Cirque du Soleil, también Cobos quiere que su marca sea la recuperación de la alegría en un camino que lo lleve quién sabe cuándo a quién sabe dónde.