"Julito" y Cristina, un año después de su primer saludo
La presidenta de la Nación y su vice tuvieron un primer encuentro en julio de 2007, en San Juan, cuando aún no eran candidatos oficiales. "Hola Julito", le dijo entonces Cristina a Cleto. El tiempo cambió algunas cosas y mantuvo otras: los K siguen minimizando al mendocino, pero ya no lo tratan con afecto.
Parece que fuera hoy, pero pasó hace un año. En la Casa Rosada se había anunciado un buen tiempo antes que Julio Cobos sería el compañero de Cristina de Kirchner para la fórmula presidencial. Pero el encuentro personal entre ambos se dilataba, hasta que un congreso de filosofía en San Juan brindó la ocasión propicia.
Cobos partió en el Ford Focus de la gobernación mendocina en la mañana del 12 de julio de 2007 hacia la vecina provincia, con el baúl cargado de esperanzas. Escuchó el discurso contundente y preciso de Cristina ante los asistentes del congreso. La entonces candidata a presidenta destacó la importancia de las democracias latinoamericanas. Se floreó con los intelectuales. Cobos, que no es un intelectual, estaba simplemente fascinado.
Cuando terminó de hablar, la gente se arremolinó en torno a la primera dama, que repartía besos a diestra y siniestra, mientras ignoraba olímpicamente a los periodistas y sus preguntas. Entonces le llegó el turno de saludar a Cobos, que esperaba, como uno más, entre la multitud. “Hola Julito, que alegría verte”, fueron las únicas palabras de Cristina. Este cronista estaba a sólo dos metros de ellos.
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Se analizó entonces el saludo a Cobos en algunas columnas de opinión. Había quedado claro que a la candidata a presidenta le daba “alegría” ver a Cobos. Pero Cobos, a su vez, era “Julito”, una cosa chiquita. El diminutivo a nadie le sonó casual, en una primera reunión que dejó a todos con gusto a poco, en especial, a los discípulos de Cobos.
Después “Julito” tuvo que sudar para que Cristina se sacara una foto con él. Lo hizo en la bodega Graffigna, casi al final de la visita, bajo el acoso y el pedido de los fotógrafos presentes.
“Julito” siempre fue una figura menor para Cristina de Kirchner, y eso con el paso del tiempo no ha cambiado.
Anoche, en la cena de las Fuerzas Armadas que marcó el reencuentro entre la presidenta y su vice no hubo afecto, ni respeto, ni ninguna connotación especial en el saludo entre ambos, después de 17 días de silencio y muchas señales de crisis en el seno del poder político.
“No frío ni afectuoso”, dijeron los medios, fue el nuevo saludo. O sea, nada. Apenas un gesto protocolar en un momento que, como aquel 12 de julio de 2007, todo el mundo está atento a los gestos.
Poco cambió en un año en la relación que tiene en vilo a todo el país. Los Kirchner siguen tratando a Cobos como una figura pequeña. Pero con un par de diferencias: los ministros y voceros del matrimonio presidencial se ocupan ahora de minimizarlo públicamente.
Aunque, quizás, en un análisis más fino, debamos decir que anoche Cristina no trató a Cobos como “Julito”. Ese diminutivo denotaba hace un año una mirada de autoridad y paternalismo sobre quien recaía, con un toque muy sutil de calidez. Los tiempos duros que vive e país no dan hoy para una cosa ni para la otra.
“Julito” siempre fue una figura menor para Cristina de Kirchner, y eso con el paso del tiempo no ha cambiado.
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