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Retenciones: el proyecto de Cobos y Solá sigue vivo y gana adhesiones

Cuando todo indicaba que se votaría el modelo acordado por la mayoría del bloque kirchnerista, el juego se volvió a abrir. La iniciativa promovida por el vicepresidente y el ex gobernador de Buenos Aires acumulaba anoche 30 votos y prometía seducir a más.
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Noche agitada y sorprendente en el Congreso de la Nación. Cuando todo parecía encaminarse a la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de retenciones del kirchnerismo, el juego se volvió a abrir. Ahora se perfilan decididamente dos modelos diferentes en el universo del oficialismo, uno de ellos, con la novedad de que reduce las alícuotas del impuesto al campo.

Esta tarde, la abrupta suspensión del plenario de diputados que trata el tema de las retenciones fue sólo la primera señal del cisma que atraviesa al PJ y fortalece o mejora las chances de disidentes y opositores (casi toda la oposición coincide en suspender las retenciones), ya que los votos cada vez se reparten más entre las distintas opciones y nadie cuenta con mayoría absoluta para imponerse.

Apenas los legisladores kirchneristas se levantaron de la mesa ante la evidente falta de número para convertir en dictamen la iniciativa anunciada anoche por el jefe de la bancada, Agustín Rossi, dos reuniones continuaron, en ámbitos separados.

Por un lado se juntó el grueso del bloque del Frente para la Victoria. Allí se percibió que el número no alcanza para sancionar el proyecto que establece compensaciones del Estado para los productores, pero sin tocar los montos del impuesto que paga el campo. La aparición televisiva del jefe de la bancada, Agustín Rossi, proponiendo más diálogo y apertura hacia las propuestas opositoras fue toda una muestra del estado de las cosas.

Es que mientras los kirchneristas se angustiaban por el número, los oficialistas disidentes sumaban voluntades por su lado. La figura más convocante era el bonaerense Felipe Solá. Estuvieron allí también los mendocinos Laura Montero y Enrique Thomas (que así ratificó su vocación concertadora), radicales K de diversos puntos del país y legisladores del denominado interbloque, donde se mueven correntinos, entrerrianos y santiagueños de partidos chicos.

En resumen, hubo cerca de 30 legisladores en este encuentro paralelo, en total. Uno de los asistentes a esa reunión no ocultó su júbilo ante el número creciente de voluntades y resaltó que el consenso debe abarcar a los ruralistas. Otro sugirió hacia donde hay que mirar para encontrar al autor intelectual de la movida: “Esto demuestra que no hay que buscar votos, sino consenso, como dijo Julio Cobos”, comentó la fuente.

Desde la conducción del bloque kirchnerista hubo pocas explicaciones, más allá de lo dicho en la TV por Rossi. Teléfonos apagados que reflejaron la tensión y el debate que está viviendo el Congreso.

Diferencias

Los dos proyectos en danza dentro del oficialismo hablan de dar compensaciones al campo. La diferencia entre el que maneja el kirchnerismo ortodoxo y el sector disidente es que, en el segundo, la alícuota marginal a los granos baja entre cinco y siete puntos. En el primero, la alícuota no se toca.

“Esto asegura la rentabilidad de los mercados a futuro”, insisten los del bando rebelde. Del otro lado sostienen que las medidas complementarias que mencionó anoche Rossi alcanzan para darle ese beneficio al campo.

Que puede pasar de aquí en más, es todavía un misterio. Un justicialista disidente confió esta noche en la flexibilidad del bloque oficial para absorber las propuestas de Cobos y Solá. De hecho, uno de los rumores que corrió en la tarde de hoy fue que, tras la suspensión del plenario, Rossi salió disparado a la residencia presidencial de Olivos para la elaboración de un plan que salvara al kirchnerismo de una posible derrota. Más tarde, el santafesino salió por la TV diciendo que el PJ seguirá buscando consensos.

Pero si esta flexibilidad oficial no existiera, ganaría terreno el proyecto de la minoría oficialista, que sería una opción cuando llegue el momento de dar el debate en el recinto. Esta variante sigue dando vuelo a la propuesta que empezaron a armar en silencio hace una semana dos imprevistos aliados políticos: Cobos y Solá.

Los interrogantes se empezarán a develar hoy, cuando nuevamente se junte el plenario desde las 10 para sesionar. Hay una larguísima lista de oradores anotados desde ayer para tomar la palabra. Y seguirán las reuniones entre los distintos grupos para medir números y capacidad de convocatoria.

Lo que dejó el debate de hoy

El cuarto intermedio que pidió el presidente de la comisión de Agricultura, Alberto Cantero, en la tarde de hoy llenó de dudas y sospechas a los diputados de la oposición.

Dos figuras fuertes del arco opositor, el economista de la CTA Claudio Lozano y Eduardo Macalusse (ex ARI), se quedaron con la sensación plena de que el oficialismo no tenía un proyecto concreto para someter al debate. O que no contaba con los números necesarios para exponerse a la contra. 

Según los cálculos K, Macalusse era hacia esa hora un potencial aliado de las filas oficiales. Pero nada hace pensar en que el ex ARI vaya a abandonar los planteos que ha hecho al oficialismo para "entregar" los votos de su bancada: una nueva escala para las retenciones, que reduzca sensiblemente los costos impositivos de los pequeños y medianos productores; y un cambio conceptual en el artículo 1 de la ley, que establezca la soberanía del Congreso en la fijación de impuestos.

En tanto, Solá representaba esta tarde el peor temor para el oficialismo: “Esperá que me toque hablar a mí”, dijo a uno de sus pares, amenazando con pegarle duro a la cúpula de su propio bloque cuando le dieran la palabra.

Sobre las siete de la tarde, todos los diputados tuvieron que abandonar el anexo parlamentario por la suspensión de la reunión, para seguir con sus reuniones secretas. Aunque antes, dos mendocinos, uno del oficialismo y el otro de la oposición, dejaron sus impresiones contrapuestas. Se trata de Patricia Fadel (PJ) y Omar De Marchi (PD) (Ver Audios).