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Fugaz y silencioso paso de Julio Cobos por Mendoza

El vicepresidente llegó ayer y partió esta tarde de regreso a Buenos Aires, sin dar notas a los medios locales y sin mantener ninguna reunión política con los dirigentes locales del radicalismo K.  Los cobistas dicen que el Poder Ejecutivo Nacional mandó señales de reconciliación a través del jefe de gabinete, Alberto Fernández. Sin embargo, a la vez, dudan de la continuidad de este último en el staff oficial.

Julio Cobos tuvo un fugaz y silencioso paso por Mendoza este fin de semana, en la antesala de los días más calientes para él y para el Gobierno Nacional del que forma parte.

El vicepresidente de la Nación voló esta tarde a Capital Federal, sin hacer declaraciones a ningún medio local. Y sin mantener tampoco conversaciones con los intendentes, funcionarios nacionales y legisladores que constituyen su sector político en Mendoza.

Algunos de ellos tan solo consiguieron hablar por teléfono brevemente con Cobos. Sin embargo, fueron diálogos más bien breves que respetaron el silencio total que se autoimpuso el número dos del Poder Ejecutivo Nacional, en medio de la tormenta política que lo tiene como protagonista exclusivo.

Es casi una costumbre para los cobistas juntarse a almorzar con el líder del sector en la casa que tiene el presidente del INV, Juan Carlos Jaliff, en Chacras de Coria, cada vez que Cobos viene a Mendoza. Pero esta vez no hubo nada.

Los cobistas en realidad están concentrados en seguir la suerte del proyecto legislativo provincial que impulsa un fondo de 150 millones de pesos para las comunas, que ya tiene media sanción y que podría convertirse en ley, a pesar de la amenaza de veto por parte del gobernador Celso Jaque.

Se trata de una coyuntura doméstica mucho más manejable que la impredecible situación de Cobos y de la concertación en el ámbito nacional, donde el tema supremo es las retenciones al agro.

Cobos tampoco ha abierto el juego a los suyos en Mendoza. Deja correr el agua en silencio, en medio de un vendaval de ataques del kirchnerismo en su contra (Miguel Pichetto, jefe de los senadores nacionales del PJ, ya dijo abiertamente que debería renunciar a la vicepresidencia si no voa a favor del proyecto oficial). Seguidilla de palos que sólo fue matizada por una versión que ganó un espacio relativo en los diarios de hoy: la que dice que una vez que se traten las retenciones en el Senado, bajará la tensión y habrá un acercamiento de la Casa Rosada al vicepresidente.

“Le conviene quedarse en silencio, porque su imagen crece cuando es atacado”, intuyó hoy un cobista consultado respecto del hermetismo del ex gobernador en las últimas horas. Hablamos de un aliado que, a pesar de ello, sólo se permitió cruzar hoy escuetos mensajes de texto con Cobos.

Alberto Fernández

Las últimas señales del jefe de gabinete de la Nación, Alberto Fernández, serían saludables para Cobos, si no mediara el hecho de que hoy Fernández es el principal funcionario señalado a la hora de hablarse de cambios en el Poder Ejecutivo Nacional por el conflicto con el campo.

A pesar de la inestabilidad de Alberto Fernández, circula en el ámbito local la versión de que existió hace poco una charla entre el intendente de Pergamino, Héctor Cachi Gutiérrez, un radical K del riñón de Cobos; y el jefe de gabinete. En esa conversación, el funcionario del Ejecutivo habría blanqueado su interés en recomponer los lazos entre la Rosada y el mendocino a penas se acabe la novela del campo en el Congreso Nacional.

Sin embargo, por otro lado, ningún cobista ratificó hoy la versión que habla de llamadas de Fernández a Cobos, en la que el funcionario nacional habría suavizado sus ataques públicos al vicepresidente por su posición en la pelea de las retenciones.

Además, algunos mendocinos dicen que conocen desde hace mucho tiempo las intenciones de Fernández de abandonar el puesto que ocupa en el gabinete de Cristina. Incluso desde antes de que se fuera la primera “víctima” de la guerra con el campo: el ex ministro de Economía, Martín Lousteau.

Hoy por hoy condenado a sólo especular y a hacer hipótesis, el cobismo mendocino estima que el conjunto de los radicales K seguirá unido al oficialismo nacional, aunque manteniendo ese perfil “crítico” sobre las decisiones del Poder Ejecutivo que apareció recién en el tema de las retenciones.

“Si es por nosotros, que echen a todo el mundo”, respondió una de los referentes del sector, cuando este diario preguntó si defenderán su posición al punto de poner en riesgo los puestos que varios mendocinos ocupan en el Ejecutivo y el Senado Nacional.