Día sin números para el gobierno de Jaque
-El 9 de junio expira la promesa electoral de bajar el delito un 30% que hizo Celso Jaque. Hay quienes hablan de hacer movilizaciones y cuestiones por el estilo. ¿Va a hacer algún anuncio de reducción del delito ese día?
-No, lo que voy a hacer es decir la verdad de acá, no dar un anuncio. Voy a decir la medición que tenemos. Esto me va a dejar tranquilo, esté lejos o cerca de la meta.
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Por estos días hay una embestida oficial y de parte de la prensa mendocina con el objeto de reducir, si es posible a la nada, la importancia y el carácter simbólico de este 9 de junio. Una movida que pareciera no tener en cuenta que ese Celso Jaque candidato, que aparecía muy serio en los spots televisivos de octubre 07, ganó nada menos que las elecciones provinciales prometiendo que anunciaría hoy una baja del delito del 30%.
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Sin embargo, hoy es un día sin números de cualquier tipo para el Gobierno. Y casi ha sido borrado, oficialmente, del calendario oficial. Impera el silencio en las oficinas de la Casa de Gobierno. No se sabe si algún funcionario va a salir a hablar del tema seguridad. Porque ni siquiera el gobernador va a estar en Mendoza hoy, según parece…
Repentinamente, el ministro Ciurca elude rotundamente la hasta hace poco clara necesidad de hablar de los números de la seguridad. “La rendición de cuentas”, según sus propias palabras de mayo.
No obstante, en los días previos a este agitado 9 de junio, el asunto de los números fue central para el Gobierno. Se habló intensamente de esto en las reuniones políticas del PJ. El 30%, además, provocó una oculta polémica entre el Ejecutivo y el Poder Judicial. Y generó algunas observaciones de Ciurca, que no tiene mucho más de un mes como ministro, respecto de quien debía encargarse de enfrentar al periodismo y la opinión pública en su lugar.
¿Quién dará la cara por los números?
“Yo no soy vocero del gobernador, saldrá un vocero a hablar. Creo que sí habrá una respuesta, puede ser el vicegobernador Racconto”, arriesgo Ciurca en las últimas horas, cuando MDZ le preguntó cómo enfrentará el Gobierno este complejo 9 de junio, el día sin número.
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Cazabán, entonces, tiene sin duda la entidad necesaria para dar la cara hoy. Aunque a último momento algunos se animan a agregar a la lista al ministro de Gobierno, Juan Marchena. Pero el interrogante sobre la figura del Ejecutivo que se cargará al hombro la promesa jaquista es difícil de responder, más si todavía no hay contestación posible para el interrogante inicial: ¿Alguien del Gobierno va a dar la cara hoy?
La maniobra gubernamental para que nadie hablara de números hoy
Este diario adelantó en exclusiva el viernes la aparición de las cifras del delito de Mendoza computadas por la Justicia. Y el diagnóstico judicial fue poco alentador: de enero a mayo, el delito bajó sólo el 0,3%, con un incremento considerable de los casos más bravos.
Pero hasta ese día, el Ministerio de Seguridad tenía otros planes. Antes del fin de semana, Ciurca afirmó a MDZ que el Poder Judicial no daría a conocer ninguna cifra del delito hasta el 15 de este mes. “Ese día habitualmente se publican los números de la Corte”, expresó el funcionario.
Al parecer, según se recabó de algunas fuentes, existía una suerte de arreglo para que la Justicia le diera una mano al Gobierno en esta compleja fecha. Es que si los números se daban a conocer recién el 15, la opinión pública no iba a contar con ningún registro hoy, ninguna prueba de que la meta del 30% no se cumplió. Eso lo ayudaría a enfrentar la tormenta.
Pero por una interna en los propios tribunales, y frente a cierta presión mediática, las cifras judiciales aparecieron antes de lo que el Poder Ejecutivo esperaba.
Antes de esto, Ciurca había explicado por qué hoy hay que ampararse en los cómputos judiciales de la inseguridad. Según el ministro, los datos que carga la Policía son muchos más lentos que los que arroja la Justicia. “Ellos lo hacen de manera automática”, indicó. Además, las estadísticas del ministerio no serían del todo fidedignas: “tienen error”, sentenció.
Las explicaciones derivaron en lo que luego se conoció, por boca del gobernador, como la decisión de mandar a la Legislatura un proyecto de ley que genere un nuevo sistema unificado de estadísticas delictuales. “No puede ser que haya dos (la de la Justicia y la del Gobierno) cuando hay una sola ventanilla, que es la comisaría”, graficó Ciurca.
El temor a una marcha por los números
Los comentarios que a cada minuto llegan a MDZ de parte de los lectores son lapidarios y contundentes. Aseguran que hoy, a las 19, los ciudadanos comunes se reunirán en el kilómetro cero para quejarse en masa por la promesa incumplida de bajar el delito un 30%.
Los que a diario leemos esos comentarios, podemos decir que la de esta tarde no parece una convocatoria exclusivamente armada por la oposición política, aunque muchos vivos de la oposición seguramente no han dudado en calentar el clima.
Sin embargo, tampoco estamos en condiciones de asegurar que el reclamo efectivamente se producirá. Entre otras cosas, no hay cabezas visibles en la organización, apenas una cadena de mensajes y mails que apuestan a la instantánea reacción popular.
La concentración, si se produce, va a ser, a nuestro juicio, una suerte de experimento sobre los canales actuales de la protesta social. Pero para buena parte del oficialismo, desde que se empezó a hablar de esto, es casi un monstruo dado a luz por la oposición política, merecedor incluso (como algún justicialista pensó por ahí) de una contramanifestación oficialista que salga al cruce para opacarla.
El PJ discutió sobre la supuesta queja del 9 de junio hace siete días, en una reunión en Maipú a la que no fue el ministro Ciurca. Ante las consultas de MDZ, el funcionario reconoció la preocupación oficial, pero rechazó de plano el armado de una contramarcha.
Ciurca considera que la confrontación puede llevarlo al fracaso. Desde que asumió como ministro, no se pelea absolutamente con nadie, un estilo en el que difiere rotundamente de dos antecesores suyos en la cartera: los radicales Leopoldo Orquín y Alfredo Cornejo.
Y por ello tampoco tiene ninguna intención de batallar contra esos enemigos anónimos que dicen que van a juntarse esta tarde para ponerlo en aprietos.
Ante la amenaza, el funcionario no concuerda en eso de que la posible manifestación contra Jaque fue armada por la oposición política. “No creo que nadie de la oposición esté fogoneando esto. En las reuniones a las que asisto, no veo intencionalidad política. Tampoco nos han increpado. Solo noto impotencia y pedidos”, sostiene.
En la misma línea, Ciurca dice que el reclamo por la seguridad es “legítimo”. Y se anima a delinear a sus promotores: “Es mucha gente informada que quiere una respuesta de sus gobernantes”.
El ministro de Seguridad que no se pelea con nadie muestra así una saludable tendencia a la racionalidad, al respeto de la facultad ciudadana de exigir respuestas de sus gobernantes en una democracia.
Suma a estas virtudes, el estar al frente de una gestión movediza, fundada precisamente en dar la cara siempre en cada hecho delictivo grave, y en todos los operativos policiales, sin intentos visibles de especular o sacar rédito.
Pero esa imagen del ministro que heredó como mochila una promesa electoral de otro y que parece estar intentando hacer bien las cosas, no guarda mucha relación con la del funcionario que ha decidido ocultarse a la hora de tener que reconocer que la meta del 30% menos no se cumplió.
Hay una brecha demasiado grande entre el Ciurca de mayo, que adelantó que hoy saldría a enfrentar el descontento social y a dar explicaciones, y el de hoy, que cambió rotundamente el discurso: “Si discuto sobre las estadísticas, saco la cabeza de lo que tengo que hacer”, sostiene la misma persona hoy.
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Esa noche, el gobernador electo admitió que volcó al electorado a su favor gracias a la promesa de bajar el delito. Una frase muy distinta a la que este fin de semana le dijo a Los Andes, al señalar: “Los mendocinos no me votaron sólo por la seguridad”.
Los estratégicos cambios de discurso de los políticos es otro de los temas que se podrían reflexionar en este día. Quizás hablar de la palabra espante menos que discutir sobre los temibles números de la inseguridad.






