Presenta:

Clase media: el Senado convirtió en ley el "estímulo" para créditos hipotecarios

Acordaron las condiciones del programa para que la población de medianos recursos pueda acceder a la casa propia. El Estado subsidiará buena parte de la cuota, pero persiste la duda sobre el interés de los bancos en la operatoria.
El Estado subsidiará hasta el 7% del crédito. Foto: Web
El Estado subsidiará hasta el 7% del crédito. Foto: Web

En una jornada marcada en el Senado por el fracaso rotundo de la ley de reestructuración sanitaria, el gobierno de Celso Jaque sumó al menos un logro: la misma Cámara convirtió en ley el plan de estímulo que pretende acercar a la clase media al logro de la casa propia.

En un trámite bastante rápido, los senadores aprobaron sin muchos reproches el proyecto que tenía media sanción de la Cámara de Diputados, por el cual el Estado provincial se hará cargo de subsidiar un monto importante de los créditos que adquieran los compradores de viviendas.

Pero el desafío para el Gobierno recién comienza. Cuando retorne de su viaje a México, donde está hoy junto al gobernador Celso Jaque, el ministro de Infraestructura, Francisco Pérez, se tendrá que ocupar seriamente de sellar los convenios con los bancos que transformarán en realidad este plan.

Es allí donde empiezan las mayores dudas. Nadie sabe en el oficialismo a ciencia cierta si este programa le interesará a alguna de las entidades financieras en este momento, más teniendo en cuenta el estatismo de la economía y de los créditos debido a la crisis política que vive el país.

Por ejemplo, en la Legislatura, hasta aquí nadie ha asegurado que la banca esté dispuesta a convenir con el Estado provincial préstamos a tasa fija, condición muy importante para este tipo de créditos, en un contexto económico de inflación creciente.


El plan

El “régimen general de estímulo para la adquisición de vivienda única, nueva, familiar y de ocupación permanente” está apuntado a otorgar subsidios de entre el 4,5 y el 7% a personas que tomen créditos para la construcción o compra de casas de costo medio.

Entre los requisitos que deberán cumplir los potenciales beneficiarios, el principal es no reunir ingresos superiores a siete salarios mínimo, vital y móvil. A partir de allí, el beneficio se divide en dos:

-Quienes acrediten ingresos no superiores a los cuatro salarios mínimos, accederán a un subsidio estatal del 7 por ciento en la tasa de interés. Esta franja abarca desde los 2.400 pesos de ingreso familiar (por debajo de esta suma, considerada como el piso de la clase media, la demanda la cubre el IPV) hasta casi 4.000 pesos de ingresos mensuales.

-Quienes acrediten ingresos equivalentes a la franja que va de los cuatro a los siete salarios mínimos (de casi 4.000 a casi 7.000 pesos mensuales), recibirán 4,5% de subsidio estatal en la tasa de interés.

Bajo este marco, de acuerdo con las simulaciones realizadas oportunamente en la Cámara de Diputados, quienes se acojan al plan podrían recibir descuentos de unos 500 o 600 pesos en la cuota que pagarán a los bancos.

Otro beneficio del programa es que el Gobierno también se subsidiará, con un límite máximo del 50%, los gastos de los préstamos.

Respecto de los fondos para el programa, el Estado provincial dispondrá en lo que queda de 2008 de un total de 10 millones de pesos para la implementación del plan de subsidios. El dinero surgirá de la mayor recaudación de la provincia (o sea, no se afectarán montos que ya tengan fin en el presupuesto de este año), aunque no se hace mención en la ley sobre qué pasará con el financiamiento en los años venideros.

Otro aspecto incluido en la ley es que el Gobierno descontará las cuotas de los empleados públicos directamente de los sueldos que paga, e invitará a los municipios a actuar de la misma manera.

Punto discutido

Casi el único punto de la ley que hoy generó discusión en Senadores fue el artículo 23, que establece que la vigencia del plan será de tres años.

Teniendo en cuenta que los préstamos hipotecarios normalmente son mucho más largos, a algunos opositores se le suscitó la duda de que esto podría limitar el plazo de los subsidios. Pero el oficialismo aclaró rápidamente que estos tres años es el plazo para suscribir el plan, no para gozar de sus beneficios, que se extenderían hasta el final de las operatorias.

De todos modos, los senadores acordaron que se elaborará otra ley para aclarar este punto. En esa ley también se incluiría como condición, a pedido de la oposición, que los créditos se suscriban en pesos.