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El sube y baja de la Rosada favorece a Jaque

"La postal de ayer puede estar reflejando el giro de la política en lo que concierne a alianzas en Mendoza. Celso Jaque es la estrella del momento: después de meses de fatigar en silencio los pasillos de la Casa Rosada, consiguió el primer gesto".
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Los Kirchner están acostumbrados a decir todo con los gestos. El matrimonio K no da conferencias de prensa. Apenas acaricia con un discurso o varias sonrisas a quien quiere levantar. Y fulmina con el silencio a los que quiere separar.

La postal de ayer puede estar reflejando el giro de la política en lo que concierne a alianzas en Mendoza. Celso Jaque es la estrella del momento: después de meses de fatigar en silencio los pasillos de la Casa Rosada, consiguió el primer gesto. Y de la mano de ese gesto vino el dinero, por lo cual, el correlato de este cuadro político son los primeros cinco millones de pesos para mejorar la seguridad en la provincia.

Julio Cobos, en cambio, está en su momento más difícil. Nadie se esforzó en conseguir que el vicepresidente participara del anuncio del dique Los Blancos, la plata de la seguridad y un programa para los productores ganaderos de General Alvear. Hasta aquí, los K siempre se habían ocupado de arrimarle una silla. Ayer decidieron darle todo el protagonismo a su principal rival en Mendoza.

¿Esto quiere decir que Cobos ha caído en el ostracismo absoluto? Difícil asegurarlo, por ahora. La situación en la Cámara de Diputados por las retenciones sigue siendo crítica. A la intransigencia de Néstor Kirchner, que quiere la ratificación del impuesto a libro cerrado, se le enfrenta un número creciente de legisladores propios y extraños que le piden que ceda al menos un poco y admita reformas.

Quizás allí esté el hueco para este malogrado Cobos, que está obligado a calcular mucho la manera en que ofrecerá alternativas a la Casa Rosada. Propuestas tiene. De eso se ocupa la ex ministra Laura Montero, hoy diputada nacional, quien laboriosamente viene trabajando en un proyecto para modificar el esquema oficialista de las retenciones. El desafío es encontrar un resquicio para que lo escuchen en Balcarce 50.


Además: ¿quién puede asegurar que el Gobierno Nacional está completamente decidido a darle la espalda a los discípulos de Cobos? Anoche, cuando había terminado el acto que protagonizaron Cristina y Jaque, el ex candidato a vicegobernador de la concertación, Enrique Thomas, ingresaba a la Casa Rosada. "Vengo a darle algunos consejos a Cristina", dijo graciosamente mientras pasaba la guardia policial.


Lo que es indudable en esta grave crisis, más allá de las cuestiones domésticas, es que el Gobierno Nacional sigue en problemas. Que Cristina haya tenido que salir a “comprar” una provincia no sojera como Mendoza, donde el  oficialismo aporta pocos votos a la causa de las retenciones (apenas cinco en Diputados), no demuestra que el binomio presidencial esté en un buen momento.

Tampoco es una señal de fortaleza que dos enconados rivales de la interna peronista, como el diputado Carlos Kunkel y el operador Juan Carlos Chueco Mazzón, se muestren juntos. Ambos compartieron ayer, sin razón aparente, el acto de presentación del dique Los Blancos en la Rosada, a pesar de que están muy enfrentados desde hace años. Lo que pasa es que la crisis es de tal relevancia, que el trance los obliga a estar juntos. No pueden darse el lujo de estar separados.

Así las cosas, mientras la lógica kirchnerista de blancos y negros, y de aliados y enemigos, obligará a Cobos a volver a ganarse la confianza de los Kirchner, a Jaque el presente le sonríe.

Va a tener que dar algunas explicaciones en nuestra provincia y seguramente saldrá a desmentir los casi obvios acuerdos con Cristina de aportar votos a favor de las retenciones a cambio de fondos para Mendoza. Pero nadie le va a poder quitar el logro de haber empezado a tener buena sintonía con el Poder Ejecutivo Nacional y de haber comenzado a sacarle provecho a eso. El propio Cobos hizo de la postura dialoguista con la Nación un bastión, una causa, una buena razón para ganar votos.

Algunos piensan que en el acto de ayer Jaque ganó más que la Presidenta y posiblemente no se equivoquen. Se empezó a sacar de encima el peso de la promesa electoral de los 40 millones de pesos para seguridad sin tener que salir a pedir disculpas y empezó a forjar un veranito con los K que puede darle tranquilidad en un aspecto de la gestión, que es el flujo de los fondos nacionales hacia nuestra provincia.

Queda ver ahora que hará con el día a día en Mendoza y con las cada vez más fuertes críticas a su staff de ministros. ¿Aceptará el clamor peronista de que es tiempo de cambiar algunos ministros? De ser así, aquí en Buenos Aires, sonaron dos nombres para la salida. Juan Marchena, actual ministro de Gobierno, e Iris Lima, ministra de Educación.  

El de los posibles cambios es un tema a tener en cuentra en Mendoza cuando se aquieten un poco las aguas, si es que eso ocurre.