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Un testigo clave reveló cómo habrían planeado el crimen de Diego Fernández Lima y un dato llamó la atención

En una declaración ante la fiscalía, un testigo clave detalló una conversación de 2017 que señalaría a la perfección el asesinato de Diego Fernández Lima en 1984.

Diego Fernández Lima y Cristian Graf.

Diego Fernández Lima y Cristian Graf.

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La causa que investiga el impactante caso de los “huesos enterrados en Coghlan” ha dado un vuelco dramático. Un testigo de identidad reservada se comunicó con la fiscalía alegando tener "información de relevancia" sobre el destino de Diego Fernández Lima, el adolescente de 16 años desaparecido el 26 de julio de 1984. Sus restos óseos fueron descubiertos de forma fortuita el 20 de mayo del año pasado en el jardín de una vivienda que pertenecía a un excompañero de la escuela secundaria, revelando un brutal homicidio cometido hace 41 años.

Ante los colaboradores del fiscal Martín López Perrando, el testigo declaró bajo juramento y rompió el silencio sobre una tertulia nocturna ocurrida en agosto de 2017. En aquella reunión, un hombre mayor —identificado como Adalberto C., quien habría fallecido entre 2022 y 2023— relató, bajo el concepto de "crímenes sin resolver", una historia que coincide de manera milimétrica con el trágico final de Fernández Lima.

Aquel hombre habló explícitamente de "un HDP que asesinó al compañero de colegio de su hijo". Según el testigo, en ese momento lo tomó como un relato más, pero el reciente hallazgo de los restos en el barrio porteño de Coghlan lo obligó a presentarse ante la Justicia para conectar los hechos.

casa familia Graf
La casa donde hallaron los restos de Diego Fernández.

La casa donde hallaron los restos de Diego Fernández.

La "trampa", el baño y el entierro en el jardín

La declaración reservada arrojó luz sobre la fría premeditación del asesinato. De acuerdo con el testimonio, el crimen se ejecutó a traición utilizando un señuelo afectivo para atraer a la víctima: “Al chico le tendieron una trampa. Usaron a una 'minita' como anzuelo para hacerlo ir a la casa, y una vez allí, sufrió un ataque artero y mortal a cuchilladas en el interior de un baño”.

El relato de 2017 continuaba detallando que el cuerpo del adolescente fue posteriormente enterrado en el fondo del jardín de una propiedad situada sobre “una avenida relevante” de la Capital Federal. Esta descripción encaja perfectamente con las sospechas judiciales que pesan sobre Norberto Cristian Graf, el compañero de secundaria de la víctima que en 1984 —e incluso en la actualidad— residía en la vivienda donde se desenterraron los huesos.

Rompió el silencio Cristian Graf

Rompió el silencio Cristian Graf

El escalofriante móvil y el "accidente" del padre de la víctima

El testigo también aportó un posible y macabro móvil que explicaría la intervención familiar en el asesinato. Según la historia narrada por Adalberto C., el padre de Graf habría tomado la drástica decisión de asesinar al adolescente debido a que este maltrataba severamente a su hijo en la escuela, sometiéndolo a situaciones humillantes y "cosas asquerosas".

Sin embargo, el dato que encendió las alarmas máximas en la fiscalía de López Perrando fue la mención a un hecho posterior al homicidio. El testigo afirmó que en aquella conversación se mencionó un supuesto “accidente” de bicicleta en el que perdió la vida el padre de Diego Fernández Lima. Según la revelación, aquel trágico episodio no habría sido una fatalidad casual, sino un atentado planificado para silenciar la búsqueda de la familia.

Con esta nueva veta investigativa, la Justicia busca determinar la veracidad del testimonio y establecer si existió una red de encubrimiento familiar y criminal que logró ocultar el asesinato del adolescente durante más de cuatro décadas en el corazón de Coghlan.