"Retrato de una dama": el cuadro robado por los nazis a un galerista judío será devuelto a su heredera
La Justicia Federal de Mar del Plata concretó la devolución de “Retrato de una dama”, una obra del siglo XVIII que había sido expoliada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y que fue hallada el año pasado en el living de un chalet del barrio Parque Luro.
El cuadro "Retrato de una dama", de Giuseppe Ghislandi.
XLa Justicia Federal de Mar del Plata concretó este viernes la restitución de “Retrato de una dama”, una obra de arte del siglo XVIII que permaneció desaparecida durante décadas después de haber sido robada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. El cuadro había sido encontrado el año pasado, de manera fortuita, colgada en el living de un chalet del barrio Parque Luro, en Mar del Plata.
Tras una investigación judicial y distintos peritajes, se determinó que pertenecía a la colección del galerista judío neerlandés Jacques Goudstikker, cuya colección fue expoliada por el régimen nazi.
La devolución se formalizó durante una audiencia realizada en los tribunales federales marplatenses. Allí, las partes acordaron que la obra sea entregada a Marei von Saher, nuera y única heredera de Goudstikker, quien siguió la audiencia de manera remota desde Estados Unidos.
Un acuerdo que permitió evitar el juicio oral
Los actuales poseedores de la pintura, Patricia Kadgien, hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien, y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, aceptaron una suspensión del juicio a prueba para evitar un eventual juicio oral por delitos de encubrimiento. El acuerdo contempla un resarcimiento económico y la pérdida de cualquier derecho sobre la obra.
La audiencia fue encabezada por el juez federal Santiago Inchausti, con la participación del fiscal Carlos Martínez, el fiscal general Daniel Adler, la defensa del matrimonio imputado y los representantes legales de Marei von Saher.
Como parte del acuerdo, Kadgien y Cortegoso aceptaron una renuncia explícita e irrevocable a cualquier derecho o acción civil o penal sobre la pintura, lo que permitió avanzar con su restitución a la familia Goudstikker. A cambio, la heredera renunció a cualquier reclamo civil o penal contra los imputados.
Además, el matrimonio deberá realizar donaciones por un total de 4,8 millones de pesos, que serán abonados en 24 cuotas mensuales a la Cooperadora del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (HIEMI) de Mar del Plata.
Por el momento, la obra permanece bajo custodia preventiva de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, hasta que pueda concretarse su traslado.
La intención de exhibir la obra en la Argentina
Los representantes de Marei von Saher confirmaron que existe interés en que “Retrato de una dama” permanezca temporalmente en la Argentina. Una de las posibilidades es que sea exhibida en préstamo en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, con el objetivo de utilizar la pieza como herramienta de concientización sobre el saqueo cultural perpetrado por el nazismo.
También existe la posibilidad de que sea exhibida en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación. “Es voluntad de Marei que la obra se exponga en Argentina para generar conciencia sobre el genocidio que llevó adelante el nazismo”, explicaron sus abogados.
Cómo apareció el cuadro robado por los nazis
El caso tuvo repercusión internacional en agosto del año pasado, cuando el periodista freelance Peter Schouten, radicado en Buenos Aires, viajó a Mar del Plata para investigar el paradero de obras que habían pertenecido a la colección Goudstikker. La investigación había sido impulsada por el periodista neerlandés Cyril Rosman, del diario Algemeen Dagblad, quien llevaba aproximadamente una década siguiendo el rastro de piezas de arte robadas durante la ocupación nazi de Ámsterdam.
Rosman había intentado contactar en varias oportunidades a las hijas de Friedrich Kadgien. Luego del 80° aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, le pidió a Schouten que viajara a Mar del Plata para intentar entrevistarlas.
El periodista y el productor Guillermo García llegaron hasta una vivienda de la calle Padre Cardiel, en Parque Luro, donde residía Patricia Kadgien. Nadie los atendió. Sin embargo, encontraron una pista decisiva.
En la puerta había un cartel de venta inmobiliaria. Al ingresar al sitio web de la inmobiliaria para observar las fotografías de la propiedad, encontraron en una de ellas un cuadro colgado sobre un sofá.
La imagen fue enviada a la redacción del diario neerlandés. Las dimensiones visibles en la fotografía coincidían con las registradas en el Catálogo Negro de la Agencia Neerlandesa del Patrimonio Cultural (RCE).
A partir de esa identificación se puso en marcha la investigación judicial en Mar del Plata. Cuando la Policía Federal Argentina allanó la vivienda, el cuadro ya había sido retirado de la pared y reemplazado por un tapiz con figuras de caballos. El matrimonio quedó bajo arresto domiciliario hasta que finalmente entregó la obra a la Fiscalía Federal.
La pintura era auténtica y pertenecía a la colección Goudstikker
Los peritajes realizados por los especialistas Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo, de la Academia Nacional de Bellas Artes, permitieron confirmar la autenticidad de la pieza. En un primer momento, la obra había sido atribuida al artista Giuseppe Ghislandi, pero los estudios determinaron que su autor era en realidad el italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”.
Los expertos concluyeron además que se trataba de una obra perteneciente a la colección Goudstikker. La pintura presentaba un excelente estado de conservación y fue valuada en un precio de mercado estimado de base de 250.000 euros, sin contemplar el valor adicional derivado de su historia y del proceso de restitución.
El origen del expolio nazi
La historia de “Retrato de una dama” se remonta a mayo de 1940, cuando las tropas de la Alemania nazi invadieron los Países Bajos. Jacques Goudstikker era entonces uno de los galeristas y marchantes de arte más importantes de Europa. Ante el avance alemán, intentó escapar junto con su familia en un barco rumbo a América, pero murió trágicamente durante el viaje al caer por una escotilla.
Tras su huida, su galería de Ámsterdam, que reunía más de mil obras de arte, quedó expuesta al saqueo nazi. Entre las piezas había obras de grandes maestros como Rembrandt y Vermeer.
Hermann Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe y uno de los principales coleccionistas de arte del régimen, se apoderó personalmente de alrededor de 300 obras. El resto de la colección fue dispersado y subastado entre integrantes de la cúpula nazi.
Las investigaciones sobre “Retrato de una dama” apuntan a que la pintura llegó posteriormente a la familia Kadgien debido a la relación entre Göring y Friedrich Gustav Kadgien, un funcionario clave del entramado económico del Tercer Reich.
Quién era Friedrich Kadgien, el “mago de las finanzas nazis”
Friedrich Gustav Kadgien fue un importante funcionario financiero del régimen nazi y miembro de las SS desde 1935. Después de la derrota alemana de 1945, quedó entre los hombres buscados por las potencias aliadas.
Conocido como el “mago de las finanzas nazis”, Kadgien fue señalado por su participación en complejas operaciones financieras y por la utilización de empresas para ocultar grandes sumas de dinero.
Después de la guerra pasó por Suiza y posteriormente construyó un importante patrimonio en América del Sur. Realizó inversiones en Brasil y se radicó en la Argentina durante la década de 1950.
En Buenos Aires instaló una sucursal de su empresa en el edificio Safico y desarrolló negocios vinculados con compañías industriales alemanas, entre ellas Siemens.
Kadgien vivió durante años con su familia en una propiedad de la calle Gaspar Campos, en Vicente López, y también tuvo una estancia cercana a Mechongué y Miramar. Murió en Buenos Aires en 1978 y fue enterrado en el cementerio alemán de la Chacarita.


