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Quién es "Mechi", la residente que denunció a Delfina Lanusse y destapó el escándalo por robo de propofol

El testimonio de una residente fue clave para destapar el consumo de propofol y activar la causa que hoy tiene a Delfina Lanusse procesada.

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Luego del escándalo que surgió a raíz de la muerte del residente Alejandro Zalazar, y la conexión de su fallecimiento con Hernán Boveri, el anestesiólogo del Hospital Italiano, y Delfina "Fini" Lanusse, residente de 3° año de anestesiología, se conoció el testimonio de la compañera de residencia que habría denunciado a Lanusse por consumo de propofol y otras drogas.

Identificada como Mechi S., esta médica residente de anestesiología del Hospital Italiano fue clave para activar la investigación judicial por la sustracción y consumo irregular de propofol dentro de la institución, la causa que tiene a la profesional Delfina “Fini” Lanusse procesada como partícipe secundaria por administración fraudulenta.

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Hernán Boveri y Delfina Lanusse están imputados por administración fraudulenta de medicamentos, entre ellos propofol y fentanilo.

Hernán Boveri y Delfina Lanusse están imputados por administración fraudulenta de medicamentos, entre ellos propofol y fentanilo.

La relación entre Fini Lanusse y Mechi S.

Según consta en el expediente, revelado por La Nación, ambas compartían una relación de cercanía que excedía lo laboral ya que trabajaban juntas en el servicio, compartían guardias, viajes y rutinas diarias. Incluso, Mechi solía pasar a buscar a Lanusse para ir al hospital. Ese lazo de confianza fue determinante para que, en una primera etapa, optara por no realizar una denuncia formal y priorizara intentar acompañarla como amiga frente a las situaciones que comenzaban a generarle preocupación.

De acuerdo a lo establecido en el expediente, la médica tomó conocimiento en febrero de 2025 de que su compañera de residencia consumía propofol junto al anestesiólogo Hernán Boveri.

A esto se sumó la confirmación de una relación personal entre Lanusse y Boveri, quien ocupaba una posición jerárquica dentro del servicio como médico de planta. Según su testimonio, el vínculo comenzó a volverse central en la vida de su compañera y estaba atravesado por una dinámica desigual. Incluso señaló que el profesional organizaba sus horarios laborales para coincidir con ella, pese a mantener otra relación formal dentro del mismo ámbito.

En ese momento no realizó una denuncia formal debido al vínculo que de amistad cercano que compartían, pero con el paso de los meses comenzó a advertir cambios físicos, conductuales y episodios compatibles con consumo problemático que la empujaron a tomar la decisión de denunciar a "Fini".

Señales de alerta y vínculo bajo la lupa

Con el correr del tiempo, los indicios se volvieron más evidentes. No obstante, el punto de quiebre llego un año después, en febrero de 2026.

Tras un período sin contacto, Mechi recibió el llamado de una amiga de Lanusse que manifestó preocupación por su estado y relató un episodio previo en el que la había encontrado semiconsciente en su departamento, con una vía colocada entre los dedos, que coincide con cómo fue hallado el residente Alejandro Zalazar.

Ese mismo día, al reencontrarse con su compañera, constató signos evidentes de desorientación, una herida en la frente y un estado general que consideró alarmante. En su declaración, indicó que fue la primera vez que Lanusse le pidió ayuda de forma explícita, ya que le contó: "Hernán está loco".

Días después de este episodio, Lanusse habría vuelto a encontrarse con Boveri y habría consumido no solo propofol sino también ketamina, en un episodio que agravó la preocupación de su entorno, lo que para Mechi significó el principio del fin.

La intervención interna y el avance de la causa

Frente a este escenario, la residente decidió dar aviso a las autoridades junto a otras dos médicas compañeras de Lanusse, K. P. y N. T. La situación fue comunicada al subjefe y al jefe del servicio de anestesiología, lo que derivó en la activación de instancias institucionales, incluyendo evaluaciones médicas y la intervención de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires.

El caso escaló el 20 de febrero de 2026, cuando el anestesiólogo Alejandro Zalazar fue encontrado muerto en su departamento en Palermo. A partir de ese hecho, la Justicia profundizó la investigación sobre el uso indebido y el posible robo de anestésicos de uso hospitalario.

Días después se formalizó la denuncia por el faltante de propofol en el Hospital Italiano, lo que dio inicio a la causa penal. En ese contexto, Lanusse fue procesada como partícipe secundaria.

La médica que realizó la advertencia inicial no fue imputada y figura como testigo clave. Su declaración fue respaldada por otros testimonios y resultó determinante para reconstruir la secuencia que permitió activar los primeros controles internos, y comenzó la causa.

La investigación continúa y busca establecer responsabilidades en torno al acceso irregular y consumo de sustancias anestésicas dentro del ámbito hospitalario.