Ofrecen millonarias recompensas para esclarecer impactantes asesinatos en Mendoza
La Justicia busca avanzar en las Investigaciones por dos asesinatos y busca información clave para resolver los casos. La recompensa equivale a unos 6.250.000 pesos
Corvalán y Salafia, las víctimas de los dos asesinatos que la Justicia no logra resolver.
El Ministerio de Seguridad y Justicia ofreció millonarias recompensas para quien aporten datos que permitan esclarecer dos impactantes asesinatos ocurridos en 2025 en Mendoza. Se trata de los homicidios de Francisco Pablo Corvalan Sosa y Rodrigo Federico Salafia Estela, perpetrados en el oeste de la Ciudad de Mendoza y San Martín, respectivamente.
Te puede interesar
Sin armas y sin autores: el asesinato sin resolver de Derpich
Las medidas, solicitadas por la Unidad Fiscal de Homicidios, apuntan a testigos que puedan aportar información para identificar y detener a los responsables de ambos crímenes, en el marco de las investigaciones en curso.
Por eso, se informó sobre la posibilidad de obtener la suma de 6.250.000 pesos, en caso de que alguien brinde información relevante para resolver los asesinatos de Corvalán Sosa y Salafia Estela. Eso sí, el monto a percibir dependerá de la utilidad y precisión de la información aportada, así como de su impacto en el avance de ambas causas.
Primer caso: el crimen de Francisco Corvalán Sosa
El crimen de Francisco Pablo Corvalan Sosa de 75 años, ocurrió el 15 de noviembre del 2025, en en el barrio San Martín de la capital mendocina. De acuerdo con las investigaciones, Corvalan murió luego de ser salvajemente agredido en esa zona del oeste mendocino. La necropsia confirmó que tenía los intestinos perforados.
El caso se dió a conocer luego de que una mujer se comunicara con la línea de emergencia del 911 para alertar que su hermano se habia descompensado en su casa, localizada en la citada barriada .
Además, agregó que su familiar le comentó que momentos antes fue abordado por un grupo de sujetos que le dieron una paliza, golpeándolo en el abdomen, cerca del colector Papagayos, un zanjón que costea las manzanas del sur del barrio San Martín. Aparentemente, Corvalán Sosa pernoctaba en ese sector de la barriada, donde suelen instalarse personas en situación de calle.
Lo cierto es que, hasta el lugar arribaron policías y una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), cuyo personal constató que la víctima ya se encontraba sin vida.
Luego de los peritajes, en primera instancia, se pensaba que Corvalan había muerto producto de un paro cardiorrespíratorio. Sin embargo, la autopsia practicada por el Cuerpo Médico Forense (CMF) confirmó que perdió la vida por una hemorragia en el sistema digestivo.
Los analisis realizados, apuntaron a que la victima posiblemente fue empalada, lo que le provocó perforaciones en en los intestinos y por ende el deceso del hombre.
Antecedentes por abuso sexual y una hipótesis
Tras la muerte de Corvalán, los funcionarios a cargo de la instrucción profundizaron sobre el perfil del fallecido y descubrieron que presentaba un pedido de captura por una denuncia por abuso sexual y un antecedente por un caso similar ocurrido en 2017 donde fue investigado por otras violación.
La denuncia contra Corvalán Sosa fue radicada en 2017 y sostenía que el hombre había cometido una vejación con acceso carnal contra una niña de 11 años, hija de la mujer que por aquel entonces era su pareja.
En un principio, el expediente contó con la intervención del fiscal Gustavo Fehlmann, pero luego pasó a la órbita de su par Virginia Rumbo, a partir de la creación de la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual. En ese ínterin, al presunto abusador se le otorgó el recupero de la libertad, ya que no contaba con antecedentes previos y las pruebas no eran suficientes para mantenerlo tras las rejas.
Sin embargo, tiempo después, cuando debía ser citado para someterse a los peritajes psicológicos, la Justicia no logró localizarlo porque se encontraba en situación de calle. Por ese motivo, le declararon la rebeldía y quedó en la orden del día, señala la información judicial.
Un caso impune
En el transcurso de ocho años, la investigación jamás avanzó y tras el asesinato del Corvalán Sosa quedó impune. Justamente, esa situación es la que podría haber motivado una agresión a modo de venganza, señalaron fuentes allegadas a la investigaciónn.
Aunque los pesquisas a cargo de la causa por el crimen del septuagenario no han logrado obtener pruebas que refuercen esa hipótesis, tampoco descartan del todo esa posibilidad.
Principalmente, por las características de la agresión que terminó quitándole la vida a Corvalán Sosa, a quien le provocaron graves lesiones en los intestinos, luego de introducirle algún elemento por el recto, tal como surgió de la necropsia.
Segundo caso: crimen de Rodrigo Federico Salafia
El crimen de Rodrigo Federico Salafia ocurrió sobre la calle San Juan, cerca de Bonano, mientras el fallecido circulaba por la zona en compañía de su hermano. El joven fue asesinado de un disparo en el tórax.
Un llamado a la línea de emergencias 911 alertó sobre “una persona tirada en la vía pública tras escucharse una detonación”. Al llegar al sitio, efectivos constataron que un hombre se encontraba tendido en el piso con heridas de arma de fuego en el tórax.
El joven fue traslado en una ambulancia por personal medico del centro de salud de Tres Porteñas hacia el Hospital Perrupato, donde ingresó sin vida.
La tragedia
De acuerdo con la investigación preliminar, Salafia caminaba junto a su hermano por calle San Juan cuando, al llegar al domicilio del agresor, Gonzalo Emanuel Ferreyra Domínguez (39), se produjo una discusión por problemas de vieja data.
En ese momento, Ferreyra Domínguez, de 39 años, habría extraído un arma de fuego, y ante la confrontación, efectuó tres disparos contra Salafia. La víctima, incluso, le habría dicho al agresor que “le dispare”, tras lo cual Ferreyra (ahora imputado) ejecutó el disparo y escapó en bicicleta.
Luego del hecho, Gonzalo Emanuel Ferreyra (39) tomó a sus hijos, subió a su auto, se alejó del lugar y se dirigió rápidamente a la casa de su padre, mientras la madre de los menores estaba trabajando. Allí dejó a los niños y desapareció sin dejar rastro.
Las autoridades realizaron allanamientos en el departamento de Maipú y en zonas limitantes con San Martín para dar con el presunto homicida. Sin embargo, a pesar de las intervenciones las autoridades no han dado con el sospechoso, por lo que seguía prófugo hasta la mañana de este martes.





