Muerte en una cochera de Mendoza: cómo encontraron al cordobés fallecido y qué revelaron las pericias
Fernando Artaza se quitó la vida con el arma reglamentaria de su novia policía, quien fue investigada por la muerte. Las pericias fueron contudentes.
La cochera céntrica donde se produjo la muerte de Fernando Artaza.
Un sangriento episodio encendió las alarmas de las fuerzas de seguridad la noche del lunes en una cochera de la Ciudad de Mendoza. Allí, Fernando Artaza, un cordobés de 30 años, se quitó la vida de un disparo utilizando el arma reglamentaria de su novia policía. Esa situación complejizó la investigación por la muerte, pero las pericias arrojaron resultados contundentes.
Más allá de que, por cuestiones obvias, inicialmente la pesquisa se centró en establecer el rol que tuvo la pareja del hombre fallecido, los detectives del caso no tardaron en descartar la posibilidad de que la mujer haya tenido algún tipo de incidencia en el fatídico hecho, explicaron fuentes judiciales consultadas por MDZ.
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Los detalles de la trágica escena en la cochera
Una de las primeras medidas que se tomó en la escena fue resguardar las manos de la auxiliar, con destino en la Guardia Motorizada de Guaymallén, para practicarle el barrido electrónico y así establecer si había disparado un arma de fuego en los instantes previos a la muerte de su novio. Esa prueba descartó la presencia de pólvora en las extremidades superiores de la mujer y comenzó a encaminar la instrucción.
En ese sentido, de los trabajos desarrollados en la escena, los primeros policías que arribaron a la cochera ubicada en calles Catamarca y San Juan, relataron que fue la propia pareja del fallecido quien los recibió. La mujer estaba vestida de civil, se mostraba fuertemente conmocionada y ofreció un breve relato de lo sucedido.
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Luego, los guió hasta el auto donde yacía Artaza. El hombre estaba ubicado en el asiento del conductor de un Fiat Punto azul, cuyo cristal delantero estaba roto. Presentaba una lesión de arma de fuego en la cabeza y en la mano derecha todavía sostenía la pistola Taurus Calibre 9 milímetros provista por el Estado, describieron fuentes allegadas al hecho.
Debido a que, para ese momento, Artaza todavía presentaba signos vitales —falleció luego de ser trasladado a un nosocomio—, los funcionarios le extrajeron el arma reglamentaria, utilizando guantes de látex para no contaminar ese elemento clave que debía ser peritado, agrega la información.
Las pericias claves tras la muerte del cordobés
Posteriormente, con el arribo de la Policía Científica se constató que la pistola tenía diez cartuchos colocados en el cargador y uno en la recámara, es decir, estaba lista para el disparo. Tanto el arma como las municiones y los celulares del cordobés y su pareja, fueron secuestrados para someterlos a los peritajes correspondientes.
Lo cierto es que, a raíz de los trabajos de los efectivos especializados en criminalística, se determinó que por la mecánica del hecho y la dirección del disparo, no pudo haber existido la intervención de terceros, surge del expediente que lideró la fiscal de Homicidios Andrea Lazo.
Por eso, debido a esa y otras pruebas que se incorporaron a la causa, se desestimó por completo que la mujer policía haya tenido algún tipo de responsabilidad en la secuencia de hechos que desembocaron en la muerte de su novio.
En tanto, con respecto a la investigación interna que inició la Inspección General de Seguridad (IGS), las autoridades no avanzaron con ninguna sanción disciplinaria y a la efectivo se le otorgó una licencia con asistencia psicológica, ya que permanecía muy afectada por el dramático episodio que le tocó vivir.