Giro en el caso por la muerte de una gendarme: anulan absoluciones y habrá nuevo juicio contra sus jefes
El caso por el crimen de Pilar Pizarro, que murió en 2016 tras ser obligada a cruzar un río sin saber nadar, dio un giro contra altos mandos de Gendarmería.
Pilar Pizarro, la gendarme jujeña que murió en un ejercicio en Santiago del Estero.
Pilar Pizarro murió hace casi 10 años en la provincia de Santiago del Estero. Casi 10 años después, la causa por su crimen aún sigue escribiendo nuevos episodios por el lado judicial. Este miércoles los jueces de la Cámara Federal de Casación Penal decidieron dar marcha atrás para anular absoluciones y ordenar un nuevo juicio contra altos mandos de Gendarmería.
El giro en la causa
Los magistrados de la Sala II de dicha Cámara, Guillermo Yacobucci, Angela Ledesma y Alejandro Slokar, decidieron revisar las responsabilidades penales por este hecho, lo que terminó con la anulación de gran parte del fallo anterior y ordenó que se vuelva a juzgar a los principales implicados que habían sido absueltos.
En primer lugar, se confirmó la pena de Hugo Ariel Zualet —quien estaba a cargo del organismo el día del crimen—, condenado a 2 años de prisión en suspenso.
Luego, se dictó la anulación de tres gendarmes, quienes volverán a juicio. Se trata de Marco Antonio Del Castillo, que para los jueces generó el peligro al incluir personal sin instrucción en una prueba de estas características, de Gastón Fitz Maurice, árbitro de la actividad y quien eligió el lugar del cruce, y Aldo Edgar Facundo Baudín, el jefe del equipo de Pizarro y quien la habría obligado a cruzar pese a que otro compañero advirtió que el agua estaba profunda y ella no hacía pie.
Por otro lado, uno de los implicados inicialmente en el caso, Walter Ariel García, terminó siendo absuelto luego de que los jueces consideraran que él solo cumplió órdenes administrativas de asignar a las pocas mujeres disponibles y no tenía poder de decisión sobre la seguridad del evento.
Los argumentos para la reapertura del juicio 10 años después del crimen
Principalmente, se determinó que los jefes tenían la obligación legal de proteger la vida de sus subordinados. Es decir, que no pueden alegar que "ella aceptó participar", porque en una fuerza como Gendarmería, la subordinada confía en que sus jefes no la expondrán a un riesgo mortal sin protección.
El fallo también destacó la "orfandad absoluta" de medidas de rescate. Consideraron inaceptable que se realizara una prueba de tal riesgo sin siquiera una ambulancia o un bote cerca, un factor determinante para el trágico final de la joven.
Finalmente, el tribunal federal también anuló el rechazo al pedido de indemnización para la familia de la víctima, permitiendo que este reclamo sea tratado nuevamente.
Cómo ocurrió la muerte de la joven gendarme
El hecho ocurrió el 22 de julio de 2016 durante una competencia de la Gendarmería Nacional de Santiago del Estero. Pizarro, quien tenía 23 años y era oriunda de Jujuy, se desempeñaba en el Centro de Reconocimiento y Operaciones contra el Narcotráfico (CRONAR), y formó parte de las actividades de esa jornada.
Su muerte ocurrió concretamente en la competencia INTER-RECES, que incluía pruebas de fuerza, tiro y navegación terrestre en zonas de monte.
Pizarro era personal de tropa que cumplía tareas administrativas menores y de limpieza, carecía de instrucción elemental en actividades de riesgo y recién había terminado su primer año de formación básica. Además, no sabía nadar, un factor clave para su trágico final.
A pesar de esto, y por una orden de incluir personal femenino en los equipos, fue designada para integrar un equipo de fuerzas especiales, junto a Baudín, uno de los imputados, que ejercía como líder del grupo que debía cruzar el río Dulce. Al momento del cruce, la joven, que medía 1.60 metros, se detuvo ante la profundidad y Baudín, la tomó de la mochila y la obligó a avanzar un par de pasos más para intentar hacerla pasar.
Ambos se hundieron y Pizarro quedó sumergida bajo el agua durante aproximadamente cinco minutos. Aunque luego fue rescatada, la gendarme se encontraba ya sin signos vitales, y a pesar de que mediante maniobras de reanimación recuperó el pulso, falleció cuatro días después debido a las secuelas irreversibles del ahogamiento.


