El autor de un brutal doble crimen en Mendoza tiene salidas transitorias y ahora busca la libertad
David Sánchez Sapag mató a María Elena Miculi y su sobrino de 3 años, Renzo Pérez, en 2003. Al autor del doble crimen le negaron la libertad condicional.

María Elena Miculi y su sobrino Renzo Pérez, de 33 y 3 años, respectivamente, fueron las víctimas un brutal doble crimen perpetrado en mayo de 2003 en Maipú, Mendoza. El autor de uno de los casos policiales más impactantes de la historia reciente de la provincia fue David Walter Sánchez Sapag, quien terminó condenado a 36 años de cárcel.
Poco más de 22 años después de haber cometido ese sangriento hecho, el doble homicida continúa purgando esa pena, que fue considera "histórica y ejemplar". Sin embargo, ya se encuentra con salidas transitorias y ahora va por la libertad condicional.
Te Podría Interesar
Actualmente, Sánchez Sapag está alojado en el Centro de Alojamiento Permanente con Régimen Abierto "Colonia y Granja Penal Gustavo André", localizado en Lavalle. Se trata de un establecimiento penitenciario en el que se encuentran alojadas personas privadas de la libertad con beneficios tales como salidas transitorias o libertad asistida y en el que desarrollan actividades y trabajos que favorecen la reinserción social.
Cuándo le otorgaron las salidas transitorias
El convicto, que terminará de cumplir la condena impuesta en 2039, fue trasladado a esa unidad del Servicio Penitenciario luego de que la jueza Mariana Gardey le otorgó las salidas transitorias el 23 de diciembre de 2020. Ese mismo año, Sánchez Sapag se recibió de abogado desde la cárcel y se convirtió en el primer estudiante de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) en graduarse privado de la libertad.
La magistrada, del Juzgado Penal Colegiado N°2, quien cuenta con amplia experiencia en materia de ejecución penal, determinó que estaban dadas las condiciones jurídicas para que Sánchez Sapag fuera incluido en el régimen de salidas transitorias. En principio, se le permitió salir durante diez horas, cada 56 días y manteniendo acompañamiento psicológico.
Monitoreado por videollamadas
No obstante, con el tiempo el interno fue solicitando que se le ampliara el régimen de salidas y eso le permitió contar con mayor tiempo fuera de la unidad penitenciaria. Además, comenzó a ser monitoreado a través de videollamadas, una modalidad se implementó la provincia en 2021 para casos en los que no estaban dadas las condiciones técnicas para controlar a los presos con beneficios, es decir, que no puede utilizar pulsera electrónica en el domicilio donde cumplen con la prisión domiciliaria o salidas transitorias.
Básicamente, el sistema consiste en que el Servicio Penitenciario le otorga un celular al reo durante las salidas. Luego, se le hacen videollamadas cada cierto periodo, con el objetivo de controlar que esté cumpliendo el beneficio bajo las condiciones que le impuso la Justicia, explicaron las fuentes consultadas por MDZ.
El primer pedido de libertad condicional
Este lunes, Sánchez Sapag solicitó por primera vez la libertad condicional ante la Justicia provincial. Fue en una audiencia que se realizó en la Sala 7 del Polo Judicial Penal, en la que la juez María Julieta Espínola escuchó los argumentos de la defensa del doble homicida y también del fiscal de Ejecución Jorge Calle.
Luego de analizar los informes penitenciarios y demás elementos presentados por las partes, la magistrada del Juzgado Penal Colegiado N° 2, le negó a Sánchez Sapag la posibilidad de acceder a ese beneficio.
Más allá de la negativa, el interno mantendrá el régimen de salidas transitorias y tendrá la posibilidad de continuar insistiendo con su pedido de libertad condicional.
El doble crimen en Maipú
Fue el sábado 31 de mayo de 2003, en plena siesta, cuando se perpetró el doble crimen que conmocionó a la provincia, en el distrito de Gutiérrez, Maipú. Ese día, un joven Sánchez Sapag, de 23 años, irrumpió en la casa de María Elena Miculi, ubicada en calle Güemes.
En la cocina de la vivienda, el matador atacó a la mujer, propinándole golpes brutales con un objeto contundente que jamás fue hallado, aunque se sospechaba que fue un caballo de cerámica que desapareció del inmueble tras el hecho de sangre.
Tras dejar a la mujer sin vida, Sánchez Sapag fue tras el pequeño Renzo Pérez, sobrino de Miculi, a quien también le destrozó la cabeza a golpes, provocándole una muerte inmediata.
La dantesca escena fue descubierta recién cerca de las 19:30 por Omar Pérez, cuñado de la mujer y padre del niño. Al no recibir noticias de ambos, el hombre decidió acercarse a la casa, donde encontró el portón entreabierto. Una vez dentro, se topó con una imagen que, desafortunadamente, quedaría grabada para siempre en su memoria: su hijo y la de su familia asesinada, sin explicación aparente.
Después de que las autoridades fueron alertadas sobre el conmocionante asesinato, se inició una investigación que no tardaría en colocar a Sánchez Sapag como principal sospechoso. Esto porque testigos lo vieron salir de la casa de Miculi cargando una bicicleta, la que luego metió dentro del Volkswagen Gol gris de la mujer, con el cual huyó a toda velocidad.
De acuerdo con la investigación, Sánchez Sapag decidió asesinar a Miculi y al niño para concretar una venganza contra el marido de la mujer, Jaime Priante, quien era dueño de un taller de vehículos. Al parecer, el hombre le había vendido una moto y previo al doble crimen, el matador fue a reclamarle que el rodado tenía varias fallas y le exigió que lo reparara de forma inmediata.
Sin embargo, Priante le respondió que los sábados no trabajaba, por lo que recién podía arreglarla el lunes siguiente. La solución que ofreció el dueño del taller no fue la esperada y eso encendió la furia de Sánchez Sapag, quien se dirigió hasta la vivienda familiar del hombre y atacó salvajemente a su esposa y el sobrino hasta matarlos.
A los pocos días, el doble homicida fue capturado y al año siguiente la Quinta Cámara del Crimen, integrada por Gonzalo Guiñazú, Laura Gil de Chales y Rafael Escot, dictó la histórica condena de 36 años de prisión por los dos homicidios y un robo agravado.