Dieron de alta al adolescente que fue brutalmente atacado por una patota en Carlos Paz
El adolescente de 15 años, atacado por una patota en Villa Carlos Paz el pasado 9 de julio, recibió el alta este miércoles. Hay cinco imputados por el caso.
El adolescente de 15 años agredido en Villa Carlos Paz recibió el alta médica tras casi un mes de internación.
Después de permanecer cerca de un mes internado en el Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba, Santiago Herrero, el adolescente de 15 años que sufrió un brutal ataque por parte de una patota en Villa Carlos Paz, recibió este miércoles el alta médica y continuará su recuperación en su hogar.
El joven había ingresado al centro de salud el 9 de julio con un grave traumatismo craneoencefálico, luego de recibir un botellazo en la cabeza durante la violenta agresión ocurrida en la madrugada del 9 de julio en la esquina de avenida Cárcano y Sargento Cabral, a pocos metros del centro de Villa Carlos Paz.
La noticia del alta fue confirmada por su madre, María Laura Tamagnone, quien en las últimas horas había anticipado que los médicos realizaban los estudios finales para determinar si Santiago estaba en condiciones de abandonar el hospital. Finalmente, tras constatar la evolución favorable del adolescente, el equipo médico autorizó el alta para que continúe el proceso de rehabilitación rodeado de su familia.
La evolución del adolescente
Durante las últimas semanas, la evolución del adolescente fue constante y alentadora. Los profesionales lograron retirarle la sonda de alimentación, el catéter y los puntos de la intervención quirúrgica. Además, comenzó a alimentarse completamente por vía oral, recuperó progresivamente la movilidad con asistencia del servicio de kinesiología y obtuvo resultados favorables en las evaluaciones realizadas por el equipo de fonoaudiología.
A medida que avanzó la rehabilitación, Santiago también fue recuperando funciones cognitivas. Respondió correctamente preguntas relacionadas con su identidad, su familia, el colegio y el lugar donde permanecía internado. Según informó su entorno, volvió a leer palabras cortas, escribir, contar en forma ascendente y descendente y responder positivamente a distintos estímulos musicales.
Los progresos también se reflejaron en actividades cotidianas. Comenzó a beber agua en vaso, incorporó alimentos sólidos sin dificultades, permaneció sentado durante períodos más prolongados y realizó paseos en silla de ruedas dentro del hospital.
Pese a la favorable evolución, los médicos señalaron que el adolescente continúa atravesando episodios de agitación postraumática, una condición frecuente en pacientes que sufrieron traumatismos cerebrales severos. Por ese motivo, deberá continuar con un tratamiento integral y controles médicos durante los próximos meses.
Una cirugía que le salvó la vida
Santiago fue derivado al Hospital de Urgencias desde el Hospital Municipal de Villa Carlos Paz pocas horas después del ataque. El diagnóstico inicial confirmó un traumatismo de cráneo con fractura y hundimiento óseo provocado por el impacto de una botella de vidrio.
Ante la gravedad del cuadro, el equipo de neurocirugía le practicó una craneotomía de urgencia para elevar el hueso hundido, evacuar una contusión cerebral y descomprimir el cerebro. La intervención fue considerada exitosa y marcó el inicio de una recuperación que, con el correr de las semanas, mostró avances que incluso sorprendieron al propio equipo médico.
Cinco imputados por intento de homicidio
Mientras Santiago luchaba por su recuperación, la investigación judicial continuó avanzando. La causa está a cargo de la fiscal Jorgelina Gómez, quien imputó a cinco jóvenes por el delito de homicidio en grado de tentativa.
Entre ellos se encuentran dos mayores de edad, alojados en la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA) de Córdoba, y tres menores. La investigación determinó que uno de los menores sería el presunto autor del botellazo que provocó las lesiones más graves sufridas por Santiago.
Para llegar a esas imputaciones, la fiscalía analizó imágenes de cámaras de seguridad públicas y privadas, además de reunir distintos testimonios y otras pruebas incorporadas al expediente. El objetivo ahora es establecer con precisión el grado de participación que tuvo cada uno de los acusados durante la agresión.
Desde el primer momento, un testigo del ataque insistió en que Santiago no participó de una pelea, sino que fue víctima de un ataque grupal.
"Lo agarraron de atrás. Un chico lo empezó a correr, le pegó, cayó al piso y después los otros le siguieron pegando con patadas. Ni siquiera pudo defenderse", había relatado su madre durante los primeros días de internación.
Según esa reconstrucción, cuando el joven intentó escapar, uno de los agresores le arrojó una botella de vidrio que impactó de lleno en su cabeza, provocándole el traumatismo que obligó a una intervención quirúrgica de urgencia.
Aunque el proceso de rehabilitación demandará tiempo y seguimiento profesional, el regreso a su hogar representa el paso más importante en la milagrosa evolución de su salud.

