Día clave en el juicio por el caso de Ivana Molina: el acusado por femicidio declarará ante el jurado popular
Carlos Díaz Vílchez brindará por primera vez su versión de los hechos en la causa que lo investiga como autor del femicidio de Ivana Molina.
Carlos Díaz Vílchez, acusado por el femicidio de Ivana Molina.
El juicio por el presunto femicidio de Ivana Molina comenzó este lunes con los alegatos de apertura y continuará el martes, en una jornada que podría ser determinante para la investigación: Carlos Díaz Vilchez, el acusado, declarará ante el jurado popular. El hombre está acusado de asesinar a la mujer y ocultar el cuerpo, que nunca fue hallado.
La audiencia inicial se desarrolló en horas de la mañana de este lunes, en la Sala de Juicios por Jurados del Polo Judicial Penal, con la presencia de los doce miembros del jurados, las partes y la jueza técnica Carolina Colucci, del Tribunal Penal Colegiado N°1.
Luego de las exposiciones de la fiscalía, la querella y la defensa, la magistrada dispuso un cuarto intermedio hasta este martes a las 9 y el debate se reanudará con la declaración de Díaz Vílchez, quien por primera vez ofrecerá su versión de los hechos en la causa que lideró la fiscal de Homicidios Claudia Ríos.
"Un crimen macabro"
El fiscal en jefe de Homicidios, Fernando Guzzo, abrió el debate con una exposición en la que sostuvo que el caso se trata de “un crimen macabro, un asesinato por parte de Díaz Vílchez a su pareja y después el ocultamiento del cuerpo”.
En ese sentido, planteó tres ejes claves: la teoría de los hechos, la teoría probatoria y la teoría jurídica. En ese marco, reconstruyó la relación entre Molina y el imputado, que, de acuerdo con el expediente, llevaba más de tres años y estaba atravesada por una dinámica de sometimiento, consumo problemático de drogas y episodios de celos.
De la acusación surge que el 31 de marzo de 2023 fue la última vez que Molina utilizó su celular. Luego, participó junto al acusado de una reunión con amigos y el 1 de abril, cerca de las 10, ambos se retiraron de ese lugar y se dirigieron a vender objetos para continuar consumiendo drogas y alcohol. Fue allí que la venta de una juguera a bajo precio habría generado enojo por parte de Díaz Vílchez.
A partir de ese momento, sostuvo el fiscal, la mujer desapareció por completo: no hubo más actividad en sus teléfonos, no volvió a ver a sus hijos ni a familiares, ni se presentó en lugares que frecuentaba habitualmente. “Pareciera que se la tragó la tierra”, expresó Guzzo, quien afirmó que esa situación sólo se explica con la hipótesis de que el acusado hizo desaparecer el cuerpo de la mujer tras asesinarla.
También remarcó conductas posteriores que, para la parte acusadora, resultan relevantes, ya que Díaz Vílchez no intentó comunicarse con Molina ni colaborar en su búsqueda. Además, Guzzo relató que levantó el piso de su casa y pidió herramientas como pico, pala y bolsas de cal. Y agregó que el hombre festejó su cumpleaños sin su pareja y luego huyó a Buenos Aires con lo puesto, sin celular y sin avisar a su entorno.
Además, añadió que en la vivienda del acusado se hallaron rastros de sangre de Molina, situación que fue confirmada por los peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF).
Violencia previa y una desaparición sin rastros
Por su parte, el querellante Agustín Magdalena, acompañado por su colega Cristian Vaira Leyton, sostuvo que “a Ivana Molina la mataron dos veces: primero mataron su cuerpo y después mataron su memoria”.
Afirmó que el imputado la asesinó y ocultó su cuerpo entre el 1 y el 10 de abril de 2023 y describió una relación marcada por el control, los golpes y las amenazas. Señaló que la mujer se encontraba en una situación de vulnerabilidad, sin vivienda propia ni ingresos estables y dependía casi completamente del acusado.
Durante su exposición, indicó que después del 1 de abril nadie volvió a ver a Molina: no se comunicó con sus hijos, su madre ni sus hermanas. Destacó que tampoco retiró un celular que había empeñado y no volvió a usar redes sociales.
En tanto, buscó desestimar la hipótesis de la defensa, la cual sostiene que Molina sigue viva, mencionando que se activaron operativos de búsqueda en hospitales, albergues, comisarías y registros migratorios sin resultados.
Asimismo, la querella resaltó que Díaz Vílchez fue la única persona de su entorno que no la buscó ni mostró preocupación y que, en medio de esa situación, realizó obras en su vivienda, compró materiales y herramientas y luego viajó a Buenos Aires en un remis, pagando en efectivo y con el teléfono apagado.
También subrayó el hallazgo de sangre en la casa del acusado y sostuvo que la ausencia del cuerpo se explica por su ocultamiento. “El cuerpo no aparece, pero están los rastros, están los silencios y está la fuga”, sentenció.
“No hay pruebas de que Ivana Molina esté muerta”
Por último, por el estrado pasó el defensor Ariel Benavidez, quien representa a Díaz Vilchez junto a su colega Marcelo López y manifestó que adhiere al dolor de la familia de Molina, pero cuestionando la hipótesis de homicidio.
El letrado sostuvo que el proceso se centra en un supuesto asesinato y planteó que el jurado deberá determinar primero si la mujer efectivamente murió: “Para esta defensa no hay ninguna prueba de que Ivana Molina esté muerta”, afirmó.
También discutió la naturaleza de la relación entre el imputado y la víctima, ya que entiende que no estaban en pareja al momento de la desaparición de Molina.
En tanto, cuestionó la ventana de 10 días en la que, señala la acusación, habrían matado a Ivana Molina. Esto porque explicó que existen testimonios que ubicarían a la mujer con vida en fechas posteriores a la desaparición. De acuerdo con su relato, al menos cuatro personas declararon haberla visto entre el 4 y el 10 de abril de 2023.
Por último, el abogado insistió en que el caso no puede basarse en suposiciones y que la condena sólo puede dictarse con certeza.
La investigación: cómo surgió el caso de Ivana Molina
La causa tuvo su inició luego de que familiares de Ivana Molina denunciaran su desaparición el lunes 10 de abril de 2023 en la extinta Oficina Fiscal N°6 —quedó unificada como parte de la Oficina Fiscal Capital—, luego de varios días sin tener noticias de ella.
En la investigación tomó intervención la fiscal Claudia Ríos, quien trabajó junto a personal de la División Búsqueda de Personas para realizar las averiguaciones con respecto al paradero de la mujer.
Los primeros avances en la pesquisa y la incorporación de testimonios y pericias motivó que se activara el protocolo de femicidio y las sospechas recayeron rápidamente sobre Díaz Vilchez, ex pareja de la mujer y última persona que la habría visto con vida.
A partir de allí, se realizaron rastrillajes con perros especializados, excavaciones en la vivienda del acusado y diversas medidas periciales. Aunque el cuerpo nunca fue hallado, los canes detectaron rastros de sangre en el domicilio del imputado, lo que terminó comprometiéndolo en la causa.
Cuando intentaron detenerlo, no se encontraba en su casa y se emitió un pedido de captura nacional e internacional. Finalmente, el 4 de mayo de 2023, Díaz Vílchez fue localizado y detenido en la provincia de Buenos Aires por personal de Investigaciones y de la Policía Federal. Luego fue trasladado a Mendoza e imputado por femicidio.
La instrucción avanzó y en junio de 2024 la Justicia confirmó la elevación de la causa al juicio por jurados, rechazando diversos planteos de la defensa. Así, el acusado permaneció detenido y ahora enfrenta la posibilidad de una condena a prisión perpetua.




