El peligroso delincuente mendocino que sumó una nueva condena por tres causas "cajoneadas"
Diego Norberto Vildoza Soria es uno de los delincuentes más conocidos de la provincia. Nacido el 25 de agosto de 1977 y con domicilio en la manzana L del barrio Urundel de Godoy Cruz, arrancó su carrera en el mundo del hampa mendocino a comienzos del nuevo milenio y, por eso, cuenta con un interminable prontuario.
Actualmente, se encuentra detenido desde el 4 de febrero de 2020, cuando cayó como principal sospechoso del crimen durante un asalto del carpintero Juan Carlos Moya, ocurrido el 4 de noviembre de 2017 en Guaymallén. Por ese caso, fue condenado en dos ocasiones: primero un jurado popular lo halló culpable y fue condenado por homicidio en ocasión de robo en noviembre de 2022; aunque un error judicial obligó a repetir el juicio de cesura y eso lo terminó beneficiándolo, ya que se le redujo la pena de 22 a 18 años de cárcel.
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En medio de esa situación, el fiscal en jefe de Delitos Económicos Sebastián Capizzi reunió tres expedientes contra Vildoza -dos robos agravados por el uso de arma y una portación ilegal de arma de fuego- que habían quedado cajoneados y nunca fueron acumulados a la causa del homicidio de Moya. Este lunes, el Pelado arregló a través de su defensa un juicio abreviado y sumó una nueva condena.
Las partes concluyeron que Vildoza reconociera los hechos frente a la jueza Belén Salido, del Tribunal Penal Colegiado N°1, quien homologó el proceso y dictó sentencia por el tiempo que el Pelado ya había pasado en prisión por esos tres expedientes. De ese modo, se unificó con la pena que se le impuso por el crimen del carpintero y no se modificó el tiempo de reclusión que le resta cumplir: 18 años, 5 meses y 17 días, al momento en que se ventiló la resolución.
Dos robos y un secuestro de arma
El primero de los hechos por el que fue recientemente sentenciado Vildoza se registró el 7 de diciembre de 2009, alrededor de las 19.30, cuando un hombre dejó estacionada su Volkswagen Saveiro en la Lateral Norte del Acceso Este, junto a la principal playa del Mendoza Shopping, en Guaymallén.
Cuando regresó, fue sorprendido por el Pelado, quien le dio un golpe en la cabeza. Acto seguido, se produjo un enfrentamiento entre víctima y victimario y, en ese instante, llegaron otros cuatro sujetos a bordo de un Peugeot 206.
Se trataba de cómplices de Vildoza -jamás fueron identificados-, quienes lo ayudaron y comenzaron a golpear al propietario de la camioneta. En ese momento, el Pelado le dio un culatazo en la cabeza a la víctima, logrando reducirla.
Los malvivientes cargaron al hombre al Peugeot 206 y uno de ellos tomó poder de la Saveiro y se dio a la fuga. En tanto, la víctima fue llevada por diferentes calles del departamento, mientras continuaba siendo agredida físicamente por los autores del robo.
Finalmente, dejaron al hombre en un descampado cercano al cruce de Tirasso y Acceso Este, donde le apuntaron con un arma de fuego y le indicaron que no mirara hacia dónde escapaban o lo iban a matar y huyeron a toda velocidad en el auto.
Por su parte, el segundo expediente sostiene que a las 10.30 del 27 de abril de 2011, Vildoza conducía un auto Mercedes Benz gris, acompañado por un cómplice no identificado, con quien iban siguiendo a un hombre que trabajaba en un galpón de empaque de calle Nicolás Serpa 3.840, en Rodeo del Medio, Maipú.
Cuando la víctima ingresó a las oficinas, el compañero delictivo del Pelado descendió del vehículo alta gama en el que se movilizaban y abordó al trabajador y otro hombre y les apuntó con un arma de fuego. Acto seguido, robó 30 sobres con dinero -no se especificó la cantidad- y de un cajón sacó 6.000 pesos en efectivo.
Una vez con el botín en su poder, el malviviente se dio a la fuga, pero una de las víctimas lo enfrentó a disparos. Luego de una serie de disparos, el ladrón consiguió llegar hasta el Mercedes Benz, donde lo esperaba Vildoza, con quien pudo escapar.
En tanto, el último de los episodios que le valieron una nueva sentencia condenatoria a Vildoza ocurrió el 10 de diciembre de 2014, en la localidad de Jocolí, en Lavalle.
Allí, el Pelado fue interceptado por policías cuando iba al mando de un Toyota Corolla por la ruta 40, a metros de la Subcomisaría El Porvenir. Al inspeccionar el vehículo, los efectivos dieron con una escopeta Maverick calibre 12 y 27 cartuchos para ese arma en diferentes partes del vehículo.
Debido a que Vildoza no contaba con el permiso ni la documentación necesaria para llevar la escopeta, terminó imputado por portación ilegal por el uso de arma de fuego.
Tuvo que pasar más de una década de iniciado ese último expediente para que Vildoza fuera condenado y sumara nuevos antecedentes a su extenso prontuario.


