Detuvieron al papá de una nena que murió al cruzar el río hacia Paraguay
Este miércoles 9 de abril por la noche, la Policía de Misiones logró ubicar y detener a Ariel Arcenio, de 32 años, quien se encontraba prófugo desde el sábado, cuando su hija de cuatro años murió en un intento fallido por cruzar el Río Paraná en una canoa rumbo a Paraguay.
El hombre fue hallado escondido en un sector de espesa vegetación, cerca de Puerto España, en el municipio de General Urquiza de la provincia de Misiones. La embarcación en la que viajaban había salido desde puerto Lapacho, a unos 90 kilómetros de Posadas. Allí comenzaron el cruce ilegal hacia el país vecino, pero la canoa se hundió y todos sus ocupantes terminaron en el agua.
La pequeña Celeste Maribel Ruiz Díaz perdió la vida, mientras que su madre, Beatriz (29), logró nadar hasta la costa cargando a su hijo menor, de apenas dos años.
Arcenio, quien se encargaba de sostener a su hija, fue arrastrado por la corriente junto a la niña. El cuerpo de la menor fue encontrado al día siguiente, el domingo, pasadas las 15:30, a pocos kilómetros del lugar del hundimiento. La policía y la Prefectura Naval Argentina realizaron el operativo de búsqueda en la zona.
El acusado se había fugado tras el accidente y fue localizado casi cuatro días después. Cuando los agentes intentaron detenerlo, ofreció resistencia e intentó escapar nuevamente, pero fue reducido por el personal policial. Posteriormente, fue sometido a un chequeo médico y quedó bajo custodia, a disposición del Juzgado Penal N.º 2 de Jardín América.
Sobre Arcenio ya pesaba una denuncia previa por abuso sexual con acceso carnal, motivo por el cual existía un pedido de detención vigente. La hipótesis de los investigadores es que la familia intentaba cruzar hacia Paraguay para eludir a la Justicia argentina.
En declaraciones a "Misiones Online", la abuela materna de Celeste señaló que su hija sabía de los antecedentes de su pareja, aunque lo encubría. La mujer cuestionó la versión oficial del accidente y dijo que la muerte de su nieta “se podría haber evitado”.
“La nena le dijo a la mamá que no quería ir a Paraguay, que prefería quedarse en la casa de su tía Mónica, pero igual la llevaron”, relató entre lágrimas. También puso en duda las condiciones del bote: “Ella cuenta que se abrió, pero en el río no apareció ninguna tabla rota. No entiendo qué pasó”.

