Garrido y Baigorria: la esposa del principal acusado dijo que había un croquis con la ubicación de los cuerpos
Francisco Bullones es uno de los expolicías detenidos por la desaparición de de Adolfo Garrido y Raúl Baigorria en abril de 1990 en Mendoza y el único que actualmente está en la cárcel de Cacheuta, ya que los otros imputados tienen prisión domiciliaria. Luego de que el acusado realizara una huelga de hambre, Lidia, su esposa, habló con MDZ y dio detalles del caso.
"Mi marido es el único acusado que hay, de 23 personas que arrestaron el día 21 de febrero, es el único que está todavía adentro del penal. Los demás están todos con prisión domiciliaria", contó Lidia en una entrevista realizada en los estudios de MDZ, donde además sostuvo que Bullones es inocente.
-¿Por qué le denegaron la domiciliaria a Francisco Bullones?
-No sé, porque realmente, de acuerdo a la cantidad de años pasados de los hechos, que ya son 34 años, porque fue en 1990, nosotros hasta tuvimos la posibilidad de irnos del país. Y no lo hicimos simplemente porque es inocente. Por eso nos quedamos. Él trató muchas veces de de hablar con jueces para que le tomaran declaración, pero nunca lo dejaron declarar. Nunca.
Y en 1996 ya le destrozaron la carrera echándolo de la Policía, cuando él tiene un legajo impecable, con méritos y calificaciones excelentes durante 27 años llevaba. Nada de eso se tuvo en cuenta, y porque alguien dijo que le parecía que la noche de la desaparición de estos señores, Garrido y Baigorria, haber visto al oficial Bullones, ya directamente lo dieron por hecho. Y da la casualidad de que a esa hora mi esposo estaba conmigo celebrando el cumpleaños de mi hermano. De ahí en más empezó el tormento.
-¿Cuál es la acusación concreta contra su marido?
-Eso no lo recuerdo bien, pero es en la situación de los castigos de esta gente. Pero en el libro de novedades de investigaciones está clarísimo a la hora que entró él ese 28 de abril de 1990 y a la hora que salió. Está clarísimo. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 29 y él no estaba. Así que no se de dónde sacan, pero nadie quiere investigar ahora.
-Él hizo una huelga de hambre, ¿cómo fue esa situación?
-Sí, él hizo una huelga de hambre a partir del 3 de febrero y la levantó hará cuatro o cinco días más o menos. Así que estuvo más de un mes con la huelga de hambre.
-¿Y cómo se encuentra de salud?
-Está mal, porque en mayo del año pasado él tenía turno con el urólogo que lo tenía que intervenir y se le pasó la fecha. No lo llevaron en realidad. No lo llevaron porque simplemente no se les dio la gana, así que perdió la fecha de la operación. Después sí lo llevaron, le hicieron análisis y todo, pero la fecha ya había pasado. Así que desde ese entonces está tratando de que lo escuchen y lo entiendan. Está sufriendo porque tiene cálculos en el riñón, que tiene un solo riñón, y en la vejiga, y ahora se le ha sumado un hidroceles.
-¿Él apunta contra otros de los detenidos en particular?, ¿Cree saber quiénes torturaron a Garrido y Baigorria y los hicieron desaparecer?
-La verdad que no lo recuerdo bien, pero creería que sí, que sabe quiénes son. Porque se habla mucho de tres policías, pero bueno, justamente no es él. Eso también habría que investigarlo, pero esta gente no investiga nada, evidentemente deja pasar el tiempo.
-¿Y estos tres policías están en ese grupo que están con prisión domiciliaria o alguno de ellos está en libertad?
-No, están en libertad. Los tres están en libertad.
-O sea que, por lo menos para Francisco, todos los detenidos con domiciliaria serían inocentes y apunta contra otros tres agentes que están libres.
-Sí, no sé en qué estado están los otros. Realmente no sé. Pero hasta acá aparentemente el único culpable de todo, de las torturas, de los asesinatos y todo es mi marido.
-Él le escribió una carta a usted desde la cárcel el mes pasado, donde manifiesta que tiene conocimiento de los motivos por los que habrían matado a Garrido y Baigorria. ¿Usted sabe cuáles serían esos motivos?
-No, eso no lo sé. Hay cosas que él a mí no me cuenta. Lo hace para protegerme a mi. Entonces, claro, yo tampoco lo puedo obligar a que me diga todo. De todas maneras, como te digo, él estuvo 27 años dentro de la Policía e hizo su trabajo como lo tenía que hacer, pero nunca raptó ni escondió a nadie. No es su forma de ser.
-Él también menciona en esa carta un croquis y habla de un testigo clave. Un croquis que determinaría dónde se encuentran los cuerpos inclusive.
-Sí, esa es otra de las pruebas fundamentales que desapareció. Había un croquis hecho por un señor, Sosa creo que se llamaba, que ya no sé si está vivo. Ahí decía perfectamente dónde habían sido enterrados.
-¿Y qué pasó con eso?
-Nada. Nadie investigó, nadie fue a ver. Creo que esos papeles también se perdieron. Así, entre comillas, se perdieron. Todas las cosas que se han perdido van entre comillas, porque yo no creo que se hayan perdido. Las han desaparecido, que es distinto.
-¿Y en qué momento fue que desapareció toda esa prueba?
-No, eso no lo sé decir, no lo sé.

-¿Cómo está usted?
-Yo en este tiempo, si vamos a contar desde el 21 de febrero que se lo llevaron al 21 de febrero de de este año, he adelgazado 37 kilos. En la actualidad, con 60 años, mido 1,55 más o menos y peso 38 kilos, que es muy poco. Aparte, yo estoy en este momento con psiquiatra, con psicólogo y con terapeuta, y más allá de eso, hasta el 25 de este mes tuve a mi mamá viva. Después de un año de estar postrada en cama, porque el mismo día que se lo llevaron a él ella se cayó y se quebró la cadera. Tenía 94 años y falleció con 95. Yo que esperaba aunque más no fuera la presencia de mi esposo, que para mí es sumamente importante, no la pude tener. Yo sé que en este tipo de de ocasiones dejan salir al que está preso, aunque sea unos minutos. Yo les pedí por favor, porque él lo dijo allá en Cacheuta y después me llamaron por teléfono a mi celular para preguntarme si era cierto. Yo les dije que sí, que estábamos esperando que la retiraran a mi madre para cremarla, pero que había tiempo, que lo trajeran para que la viera por última vez, y no se lo permitieron. Nadie me dijo que sí ni que no. Me quedé esperando hasta el día de hoy.
-¿Qué sigue ahora?
-El miércoles justamente lo llevaron a tribunales, y recién pude hablar con él a las 22. Lo tuvieron desde las 5 de la mañana como hasta las 20. Por lo menos le pregunté si había comido y me dijo que sí, pero no me comentó nada más, simplemente que lo habían trasladado.
-¿Tienen un abogado?
-Sí, tenemos un abogado de ahí mismo, que lo puso la Justicia, digamos. Un abogado al que todavía, desde hace un año, no lo pude conocer. He ido cuatro veces a verlo. Lo he esperado horas, pero hasta el día de hoy solo me ha atendido su secretaria. Santiago Bahamondes se llama. También lo he llamado y he hablado con alguna abogada del grupo, pero con él no.
-¿Cómo son las condiciones de detención de Francisco?
-Él está solo en su celda. Tengo entendido que los levantan a las 8 de la mañana y ya le les abren la puerta. Sale, se baña, toma un desayuno y va a la iglesia. Él es muy creyente, por eso confiamos mucho en Dios, aunque los tiempos del Señor no son los nuestros, pero confiamos en que nos va a ayudar. Yo le pido que sea lo antes posible para dejar de sufrir, tanto él como yo.
-¿Hay algo más que usted quiere agregar?
-Y, la falta de humanidad, porque acá están interviniendo la Comisión Internacional de Derechos Humanos, y en su momento había profesionales de la justicia que cobraron mucho dinero, en dólares, porque ellos cobran en dólares, no en pesos nuestros. Y ahora, bueno, querrán hacer la misma jugada. Pero ahora tienen una persona a quien culpar, digámoslo así. Todo esto se imagina que a mí me ha destrozado la vida, porque nosotros llevamos 45 años de casados, nunca nos separamos y siempre estuvimos a la par.
Inclusive cuando él tuvo que hacer investigaciones, que se las pidió un juez que las hiciera, tuvo que trasladarse a Neuquén y otras provincias abandonando a su familia, porque él se iba y en casa me quedaba yo sola con tres hijos de 12, 6 y 5 años, en edad escolar. Yo trabajaba como empleada pública, así que fue muy difícil para mí. Era su obligación y yo lo entendí perfectamente, porque yo vengo de familia de policías, desde mi padre que ya está fallecido, que llegó a la última jerarquía, era comisario general; mis tíos, mi hermano. Yo estoy rodeada de policías, entonces sé lo que es la vida policial. Y yo me casé con un policía sabiendo a qué me estaba enfrentando. Y bueno, eso fue lo que me tocó vivir.
El caso
La desaparición forzada de José Benjamín Baigorria y Luis Armando Garrido ocurrió el 28 de abril de 1990 en Mendoza. Ambos fueron interceptados por la Policía en momentos en que circulaban en un vehículo Fiat 1500 de color azul por el Parque General San Martín, al tiempo que fueron vistos por última vez en la Dirección de Investigaciones, donde testigos manifestaron que fueron brutalmente golpeados.
En 2017, a pedido de la organización de derechos humanos Xumek, el caso pasó a la Justicia Federal y, desde entonces, se revisaron diversos documentos, registros policiales y se tomaron más de 150 testimonios. De esa manera, se llegó a la detención de los implicados el 21 de febrero de 2024, mientras que en el mes de agosto se dictaron los procesamientos para los 19 involucrados.
Quiénes son todos los detenidos
Los detenidos y procesados por la desaparición forzada de Garrido y Baigorria son los siguientes: el exjuez Enrique Antonio Jesús Knoll Oberti y los expolicías Miguel Ángel Barahona Gutiérrez, Sergio Oscar Barrera Romero, Ángel Gustavo Bastías, Francisco Edgardo Bullones, Néstor Ramón Falcón, Jorge Aníbal Flores Bizaguirre, Rubén Mauricio Funes Gianuzzo, Oscar Orlando Giuliano, Alberto Narciso Gordillo, Felipe Gerardo Machuca, Norberto Ernesto Mercado, Samuel Morales Valladares, Miguel Ángel Muñoz Gil, Manuel Antonio Nañez, Rolando Antonio Olarte Rivera, Jacinto Salvador Olmedo, Juan Carlos Sarandon, José Alberto Vega.


