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El calvario de una pareja de jubilados durante un violento asalto en Córdoba

"A mí me golpearon un poco, pero a mi esposo lo atacaban con un destornillador. Nos decían que nos cortarían los dedos si no entregábamos plata. A mí me quisieron asfixiar", relató Elena de 76 años.
Elena (76) contó que los cuatro delincuentes amenazaron y golpearon a ella y su esposo durante un violento asalto ocurrido en la ciudad de Córdoba. Foto: Captura de tv / El Doce
Elena (76) contó que los cuatro delincuentes amenazaron y golpearon a ella y su esposo durante un violento asalto ocurrido en la ciudad de Córdoba. Foto: Captura de tv / El Doce

El horror se apoderó de una vivienda en barrio Tablada Park de la ciudad de Córdoba cuando cuatro delincuentes ingresaron por la puerta del patio y sorprendieron a Juan (79) y Elena (76) mientras cenaban. Lo que debía ser una noche tranquila se convirtió en una media hora de violencia y desesperación durante un violento asalto a esta pareja de jubilados.

El grupo de asaltantes estaba armado con una pistola y un destornillador. Desde el primer momento ejercieron brutalidad contra la pareja. Según contó Elena a Noticiero Doce de Córdoba, los delincuentes estaban convencidos de que en la casa había oro y joyas. “Decían que tenían un dato, pero estaban equivocados”, aseguró la mujer.

En su paso por la casa, los ladrones no dejaron nada a su alcance: se llevaron dinero, televisores, ropa y joyas, además del Toyota Corolla del matrimonio. Pero lo más aterrador fueron los golpes y amenazas constantes.

“A mí me golpearon un poco, pero a mi esposo lo atacaban con el destornillador. Nos decían que nos cortarían los dedos si no entregábamos plata. A mí me quisieron asfixiar y me apretaban la cabeza contra la cama”, relató Elena con angustia.

La mujer aseguró que en esos momentos sintió verdadero pánico por la vida de su esposo. “Él es diabético y yo les decía ‘no lo aten, no lo golpeen porque se les va a morir’, pero no les importó nada”, lamentó.

Tras el violento robo, la pareja quedó con múltiples dolores y un profundo temor que aún persiste. A pesar de las cámaras de seguridad y otras medidas, el miedo que les dejó el violento asalto perdura.

“Estamos nerviosos, doloridos y viendo de cambiar todas las cerraduras para tener la casa cerrada”, expresó Elena.

Con resignación, cerró su relato con una frase que refleja la impotencia ante la inseguridad: “Estamos en manos de los ladrones, la Policía pasa por el frente pero los ladrones siguen entrando”.