Se dilata el caso de la mendocina que desapareció en 2023 y es investigado como femicidio: el sorpresivo motivo
Ya pasó más de un año desde que empezó la búsqueda de Ivana Molina (39), una mendocina que vivía en el límite oeste de Ciudad y Las Heras y que desapareció a principios de abril del 2023. La investigación se trabajó como un femicidio y tiene como acusado y único detenido a la pareja de esta mujer, quien se fue de la provincia por aquellos días y terminó capturado en Buenos Aires. Este hombre estaba a punto de ser enviado a un juicio por jurados, con riesgos de prisión perpetua, sin embargo, el caso se dilata y seguirá la instrucción ante una pista sobre un posible paradero de ella en el exterior.
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Hasta el momento, y como ha sucedido con otros hechos, la causa iba camino ha transformarse en un "crimen sin cuerpo". Es decir, se logran reunir pruebas e indicios necesarios para establecer que a una persona la mataron, a pesar de que nunca se puedan hallar sus restos. En esto se apoyó la fiscalía para plantear hace meses la elevación del expediente a un debate popular.
Carlos Miguel Díaz Vílchez (65) quedó preso en mayo del año pasado, luego de ser atrapado en un domicilio de la localidad bonaerense de Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas. Lo trajeron a Mendoza, fue imputado y se mantiene alojado en la cárcel. Concluida la etapa inicial de la pesquisa la fiscal Claudia Ríos realizó el requerimiento para llevarlo al banquillo, pero la decisión fue apelada en dos oportunidades por la defensa, a cargo de los abogados Marcelo López y Ariel Benavídez, en busca del sobreseimiento.
En primer término el juez Juan Manuel Pina acompañó la postura de acusación y consideró que debía llegar a la instancia de ser juzgado, aunque en un segundo turno el tribunal integrado por Alejandro Miguel, Aníbal Crivelli y Mónica Romero tuvo otra postura
Estos tres magistrados resolvieron este viernes que es necesario profundizar en un pedido puntual de los representantes del sospechoso, y hasta tanto esa medida no se concrete, se declara nula la elevación a juicio.
Contrapuntos y la clave a futuro
Para argumentar las apelaciones, desde el lado de la defensa sostienen que los investigadores no han podido precisar ni la fecha en la que asesinaron a Ivana ni el modo, además de que restan pruebas por producir.
En relación a esto último, hace meses acercaron la información de que ella estaba viviendo y trabajando actualmente en Punta Arenas, Chile. Esto cambiaría radicalmente la historia del caso, aunque en la fiscalía aclararon que más allá de algunos dichos, en ningún momento se aportaron testigos o elementos concretos que le den fuerza a esta supuesta "aparición" en el vecino país, razón por la cual no se abocaron de lleno a esa pista.
Ahora los jueces que intervinieron explicaron que esta hipótesis no podía descartarse y que la defensa no tuvo el tiempo necesario para solicitar una ocurrencia ante el rechazo de la fiscalía sobre este punto.
Como respuesta a esto, trascendió que Claudia Ríos ya decidió realizar los oficios correspondientes para verificar si Molina se encuentra en Chile. La versión es que podría estar trabajando en locales gastronómicos y bailables.
Más allá de esto, que aparece como fundamental en la continuidad de la causa, en contra de Carlos Díaz están las declaraciones que marcan que fue él con la última persona que vieron a su pareja, sumado a los mensajes de WhatsApp recabados y en los que se evidencian peleas y discusiones entre ambos . En cuanto al secuestro del teléfono celular del imputado, en el dispositivo también los sabuesos extrajeron chats con sus hijos, en los que les pedía insistentemente un pico, una pala y cal.
En su momento el hombre explicó que necesitaba estos objetos para hacer un contrapiso, pero las fuentes resaltan que la cal no se utiliza para este tipo de obra,
Más indicios que lo complican están vinculados a un registro domiciliario que la Policía hizo en la casa del barrio Las Rosas que compartía con la víctima. Allí los peritos detectaron sangre del acusado en una bacha, a lo que él alegó que se había lastimado un pie, y restos hemáticos de la mujer en un colchón. Respecto a esto Díaz dijo que fue porque mantuvieron relaciones mientras ella estaba indispuesta.
Continuando con las pruebas que avalan la hipótesis del femicidio, agregaron que el sospechoso tenía una prohibición de acercamiento a Ivana por episodios de maltrato físico, que claramente no respetaba ya que convivían. Testigos también relataron que el acusado le pegaba. Incluso tiene una condena por violencia de género, aunque por otra mujer.
A todo esto, y no resulta un dato menor, él decidió irse repentinamente a Buenos Aires en plena búsqueda, luego de que los familiares de Molina radicaran la denuncia de averiguación paradero en los primeros días de abril del año pasado tras su desaparición.
La teoría investigativa es que entre el 31 de marzo y el 1 de abril ella fue asesinada y que posteriormente ocultaron su cadáver. "Nunca se hubiera ido voluntariamente y dejado para siempre a sus dos hijos", declararon oportunamente sus allegados.