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El desgarrador y angustiante testimonio de una de las víctimas de "El chacal" del barrio Covimet

Una de las víctimas de "El chacal" del barrio Covimet de Godoy Cruz, habló sobre el calvario que vivió junto a sus hermanos por más de 10 años y del miedo que siente por la liberación del sujeto.

M. B. tiene 37 años y es una de las víctimas de "El chacal" del barrio Covimet de Godoy Cruz. Junto con sus dos hermanos, también hoy adultos, estaban alojados en la ex Colonia 20 de Junio cuando quedaron al cuidado del hombre que los maltrató y abusó durante mucho tiempo. La mujer brindó su testimonioMDZ.

La víctima contó el calvario que vivió durante más de diez años y habló sobre el temor por la liberación del acusado, luego de que el juez Rafael Escot determinara la prescripción de la causa. 

"Él aprovechaba cuando estábamos solos y entraba a mi pieza, me abría la puerta del baño cuando me bañaba, me elegía la ropa y me decía cómo tenía que depilarme y cómo me tenía que peinar", relató la mujer para describir los abusos perpetrados por "El Chacal", que actualmente tiene 62 años, y que fueron cometidos entre 1993 y 2003, según su versión de los hechos. 

También hizo hincapié en el miedo que le tenían a quien estaba a cargo de su guarda: "Le teníamos mucho temor, éramos muy golpeados. Nos hacía hacer flexiones desnudos y nos pateaba en las costillas".

Sobre cómo era lidiar con la violencia en el día a día, la víctima dijo: "Yo lo naturalicé porque le tenía pánico, y todavía le tengo mucho miedo. Él es agresivo, una vez le bajó los dientes a la mujer y a nosotros nos ha matado a golpes".

Luego, agregó que "cuando él pegaba un grito mi hermana se hacía pis encima. Y en el caso del menor era mucho maltrato, le daba muchos golpes. Yo era como la rebelde, de alguna manera él se terminó como enamorando de mi, aunque no se si ese es el término adecuado. El problema fue cuando empecé a tener amigos, me levantaba de los pelos delante de ellos, porque sabía que eran menores y que no me iban a poder defender; ellos le tenían terror".

Por otra parte, en su testimonio la mujer comentó que la esposa del violador era cómplice porque "ella sabía todo lo que pasaba", pero que nunca la llamaron a declarar. 

Al momento de describir al "El Chacal", dijo que se trata de una persona "narcisista, mala, dañina y diabólica, que cree en el pacto del diablo y que está cagada de la cabeza". Luego, agregó que "es un peligro que lo liberen, porque va a salir mucho más malo".

M. B. también habló sobre su vida después de los abusos y manifestó que se siente frustrada y que toma medicación desde hace un año. "Estoy como frustrada de base. Me autodestruía, me cortaba con vidrios, empecé a drogarme. Yo tenía 12 años, sentía el ruidito de la puerta y ya lo tenía al lado mío, me hizo probar marihuana y me preparaba fernet para que me hiciera mal. Nosotros vivimos el abandono desde antes de llegar a la colonia. Yo siempre uso una frase que no está buena, pero cuando uno nace malparido, le cuesta mucho más poder salir adelante".  

De todos modos, también sostuvo que pudo formar una familia y que le gusta cocinar: "Vivo en Luján, tengo hijos y empecé un emprendimiento de cocina que ahora tengo abandonado. Cuando era chica comíamos tan feo, que me propuse ser cocinera cuando fuera grande". 

Finalmente, la víctima describió sobre su sentimiento hacia el hombre que la hizo vivir un infierno al igual que a sus hermanos: "Yo no tengo odio ni resentimiento, pero me da mucha bronca que no se haga justicia". 

Actualmente, junto con sus hermanos y su hermanastra, que es hija del acusado y no sufrió abuso sexual, pero sí maltrato, buscarán que la Justicia revea la decisión de liberarlo. Mientras tanto, intentan que haya una restricción de acercamiento del hombre hacia las víctimas, sus hijos y sus sobrinos.