Estremecedor: por qué mataron a Arali y luego incendiaron su casa
El estremecedor caso de Aralí Vivas, la niña de 8 años encontrada sin vida en una casa incendiada en Brinkmann, provincia de Córdoba, sigue conmocionando a la sociedad, a casi 20 días del crimen de la pequeña.
La autopsia confirmó que fue nena fue víctima de un abuso sexual antes de ser asesinada, debido a que se encontraron restos genéticos masculino en su cuerpo. Por este motivo, las imputaciones contra los principales acusados, Matías Ezequiel Simeone (padrastro) y Cristian Hernán Varela (amigo del primero), fueron agravadas por el fiscal Oscar Grieco, que investiga el caso, pasando a ser por el delito de homicidio criminis causa (matar para ocultar algo), delito que podría conllevar prisión perpetua.
Esta figura delictiva da a entender que la muerte y el posterior incendio de la vivienda con el cuerpo de ella dentro, fue perpetrado para borrar rastros del abuso cometido.
El informe forense que llegó en las últimas horas a la fiscalía se convirtió en una prueba clave para ratificar los vejámenes previos al crimen de Aralí, y material irrefutable en el que se basaron para endurecer las calificaciones contra los detenidos, sosteniendo que el hecho fue cometido para ocultar los ataques sexuales.
Sin embargo, el fiscal decidió apartarse este martes del caso, y ahora será su par de Morteros Yamila Di Tocco la encargada de continuar con las pericias, determinar responsabilidades y evaluar posibles fallas de organismos estatales como la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia (Senaf) y la UDER de San Francisco, responsables de reinsertar a los niños en un entorno considerado peligroso.
Además de los dos sospechosos, Rocío Milagros Rauch, madre de la víctima, también está detenida. Se la imputa como partícipe necesaria del homicidio calificado por el vínculo, bajo la figura de comisión por omisión, aunque no se la vincula directamente con la ejecución del asesinato.
El espeluznante homicidio
El crimen de Aralí Vivas ocurrió la madrugada del 2 de noviembre, cuando la casa donde vivía junto a sus hermanitos, su madre y su padrastro, fue incendiada intencionalmente. Bomberos llegaron al lugar y hallaron el cadáver.
Cámaras de seguridad captaron a Simeone y Varela entrando y saliendo de la vivienda en horarios coincidentes con la tragedia, mientras la madre no se encontraba en el domicilio.
La reubicación de Aralí y sus hermanos menores en ese hogar ha generado cuestionamientos hacia la Senaf y la UDER, encargadas de velar por la seguridad de los niños. Di Tocco deberá esclarecer si hubo negligencia en las decisiones tomadas por estos organismos y determinar si alguna falla permitió que los chicos volvieran a un entorno peligroso, ya que anteriormente habían sido apartados del hogar porque su madre tenía antecedentes por adicción y su padrastro estaba bajo libertad condicional.
