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Se reactiva el caso Christian Guardati, a 31 años de su desaparición

Christian Guardati desapareció en La Estanzuela cuando tenía 21 años, en mayo de 1992. Desde entonces nada más se supo de él, a pesar de la investigación que se realizó. Se lo considera un caso de Lesa Humanidad y este jueves exhumaron un cuerpo para saber si son sus restos.
El pabellón en el que trabajaron los especialistas Foto: Gentileza Matías Pascualetti
El pabellón en el que trabajaron los especialistas Foto: Gentileza Matías Pascualetti

Este jueves en la mañana, en el Cementerio de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, exhumaron un cuerpo en busca de saber si corresponde a Paulo Christian Guardati (21), desaparecido hace 31 años en el barrio La Estanzuela de Godoy Cruz, cuando presuntamente lo trasladaban a la comisaría de la zona. 

En el pabellón M del cementerio capitalino se realizó la medida, abriendo el nicho 8403. Allí estuvieron el abogado de la familia de la víctima, integrantes de la Oficina de Asistencia en causas por violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el terrorismo de Estado en Mendoza, el fiscal federal Fernando Alcaraz y los miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cuyos peritos retiraron algunas muestras para un cotejo de la ADN con la mamá de Guardati, quien impulso y pidió este trabajo, a través de su representante legal, Enoc Ortiz. 

Básicamente esta prueba se realiza para despejar todo tipo de dudas, ya que el cadáver analizado fue identificado en 1992 y se determinó que era de otra persona, aunque en aquel momento se hizo mediante comparación con huellas dactilares. 

Ahora, con tecnologías avanzadas, los investigadores creen-de forma moderada- que los resultados podrían ser otros. Sobre todo por las grandes sospechas de la madre de Christian, de que esa persona que está ahí enterrada es su hijo. Los resultados de los cotejos estarían en los próximos días. 

El caso 

Paulo Christian Guardati desapareció el 24 de mayo de 1992, luego de salir de una fiesta realizada en la escuela de La Estanzuela. Los últimos datos sobre él indicaron que fue aprehendido, aparentemente por la Policía, en la manzana 32. 

Testigos aportaron que hubo disparos y una persecución. Todo lo demás son presunciones, pero nada concreto. Lo correcto hubiera sido que lo llevaran a la comisaría del barrio, aunque en la seccional no hubo registros de su ingreso. 

Cuatro policías que en esa madrugada estaban a cargo de la dependencia estuvieron imputados, pero un tiempo después quedaron sobreseídos. 

Luego de eso las especulaciones fueron muchas, sin embargo, la causa no tuvo avances. Desde 2017 se lo investiga como una desaparición forzosa y se lo considera un delito de Lesa Humanidad, por lo tanto, es imprescriptible.