El sangriento caso del taxi boy que se llevó el dedo de una de sus víctimas
Por la mañana del 11 de mayo de 2013 en la provincia de Mendoza se descubrió el sangriento doble homicidio de una madre y su hijo en su casa de la Sexta Sección. Tres meses después caería el autor del hecho: un joven taxi boy de 19 años, cuya personalidad llamó la atención de los investigadores.
Te puede interesar
Un joven fue asesinado de un disparo en el pecho en San Martín
Hugo Montesinos (49) era empleado municipal y vivía junto a su madre Teresa (65) en una casa de la calle Francisco Moyano al 2400. Meses antes de su asesinato había comenzado a mantener esporádicos encuentros sexuales con un joven taxi boy que se promocionaba en las redes sociales.
El día del crimen Montesinos llamó al joven y le pidió verse nuevamente en su casa. Pero el encuentro no salió como se esperaba. Horas más tarde cuando los investigadores llegaron a la propiedad, tras un llamado de los vecinos, hallaron una escena espeluznante. El hombre había sido atacado a puñaladas en su habitación y le habían cortado el dedo anular, mientras que su madre fue asesinada en su cuarto.
De la vivienda faltaban los celulares de las víctimas y un anillo. Pero debido a que no eran elementos de gran valor, los pesquisas sospechaban que se trataba de un crimen con tintes sexuales, ya que en la mesa del hombre encontraron las publicaciones que realizaba el muchacho y en el DVD había una película pornográfica.
Cuando el teléfono de una de las víctimas volvió a activarse, la policía logró dar con el joven que lo tenía. El chico le dijo a los pesquisas que un amigo se lo había vendido. El amigo era nada más y nada menos que Joel Aaron González (19) un chico que vivía en un departamento de la calle Las Heras con su madre y su hermanita de 8 años.
En agosto de ese año los investigadores llegaron al departamento del muchacho en pleno centro mendocino. Se trataba de un joven que había sido abanderado en la escuela y se había inscripto para comenzar la carrera de Criminalística.
Su paso por la secundaria no fue fácil, ya que era objeto de constates burlas por parte de sus compañeros quienes lo tildaban como un “chico raro”, por el estilo de música que escuchaba y por cómo se vestía (con estilo “dark”).
Nada de esto hizo suponer a los investigadores que estaban frente a un potencial asesino serial.
En su habitación encontraron un juego de cuchillos, ropa con manchas hemáticas que luego daría resultado positivo con las víctimas, guantes de látex, la billetera y el anillo de Montesino. Lo que más sorpendió a la policía fue que en el interior de un termo el chico había guardado en una bolsa el dedo anular disecado de Hugo Montesinos.
Pero no era todo, en un cuaderno había anotado unos 20 nombres, dos de los cuales ya estaban tachados: se trataba de los Montesinos. A un costado había artículos que sacó de internet sobre cómo matar sin dejar huellas.
Los investigadores comenzaron a sospechar que estaban frente a un potencial asesino serial, y que los nombres encontrados eran de las próximas víctimas.
Las razones del ataque no quedaron claras. Se descartó el robo, ya que no eran elementos de demasiado valor los que se llevó y se especuló que se trataba de un psicópata que asesinaba por placer.
Durante el juicio realizado un año después, se hizo hincapié en si González comprendía lo que había hecho, ya que se mostraba como un chico frío y tranquilo y el 2 de setiembre de 2014 fue condenado a prisión perpetua.
“Con su detención salvamos a varias posibles víctimas”, dijeron los pesquisas en ese momento.

