Violación grupal en Palermo: la particular versión de uno de los acusados
Thomas Fabián Domínguez, uno de los seis detenidos por la violación grupal en Palermo del 28 de febrero pasado, amplió este martes su declaración indagatoria con un escrito en el que aseguró que es “completamente inocente” del hecho y que nunca ingresó al auto donde se produjo el abuso ni supo lo que sucedía en su interior.
Este joven (21) es el acusado identificado en la causa como el del peinado con rastas cortas y remera celeste que al momento de la violación permaneció afuera del vehículo tocando la guitarra, pero que quedó filmado en un kiosco de Plaza Serrano besando y manoseando a la víctima.
El sospechoso había pedido la semana pasada ampliar su versión, pero el juez en lo Criminal y Correccional 21, a cargo de la causa, Marcos Fernández, fijó la audiencia para este martes.
La indagatoria se hizo a través de una videoconferencia, pero Domínguez se limitó a presentar su descargo por escrito y, por consejo de su abogado, Jorge Alfonso, se negó a contestar preguntas del magistrado o del fiscal.
“Niego categóricamente todos y cada uno de los hechos que me incriminan en la presente causa, en virtud que me considero totalmente ajeno al reproche penal que se me intenta adjudicar”, dijo el acusado en uno de los primeros párrafos del escrito, al que accedió Télam.
Niego categóricamente todos y cada uno de los hechos que me incriminan"
Explicó que el domingo 27 de febrero asistió al local bailable “Ro Tecno Bar” con su amigo Alexis Cuzzoni (19) –otro de los imputados-, que allí conoció a “la chica en cuestión y a su amigo” y que de madrugada fueron con ellos y otras personas que después se retiraron, a continuar tomando cerveza a la “plaza Soler”.
Dijo que más tarde, “paseando por la zona”, conocieron y se unieron a los otros cuatro imputados, es decir, a Ángel Pascual Ramos (23), Lautaro Dante Ciongo Pasotti (24), Franco Jesús Lykan (23) e Ignacio Retondo (22).
“Nos acercamos porque tenían una guitarra y nos pusimos a rapear mientras hablábamos y compartíamos unos cigarrillos”, detalló.
Luego, señaló que hicieron una parada en Plaza Serrano y de allí fueron a tomar más cervezas a un kiosco, donde admitió –tal como registraron los videos del local-, que besó a la víctima, en un tramo de la declaración en la que intentó quitarse cualquier tipo de responsabilidad al afirmar que lo hizo porque tuvieron un “cruce de miradas” y porque sintió “interés mutuo”.
Incluso, el intento de Domínguez de defenderse fue más allá al afirmar que la joven “estaba a gusto” para justificar los manoseos que también registraron las cámaras en ese negocio y que fueron destacados por el juez al momento de procesarlo por la violación grupal.
Luego, agregó que “el chico de rastas largas” –Ciongo Pasotti-, propuso ir hasta su auto y allí se desvinculó de lo sucedido.
“Recalco no haber entrado por ninguna circunstancia al auto, no conozco el interior del auto, solo mi brazo para pedir un cigarrillo. Yo no estaba al tanto de lo que pasaba en el vehículo”.
También dijo: “No paseé alrededor haciendo guardia ni nada que se asimile a esa conducta”, tal como le atribuyó el juez Fernández.
La declaración también está plagada de detalles escatológicos sobre sus hábitos y su higiene personal –que no serán reproducidos-, con el objetivo de justificar la presencia de semen en su ropa interior, algo que incluso Domínguez llegó a decir que puede estar vinculado con “los besos reiterados e intensos” que mantuvo “con otra chica dentro del boliche bajo los efectos del éxtasis”.
Sobre las drogas, dijo que esa noche solo consumió “alcohol, y éxtasis dentro del boliche” y afuera “solamente cerveza y marihuana” y que cocaína había consumido pero la noche anterior.
También denunció que dentro del “after” donde conocieron a la víctima, el propio personal que servía tragos o vendía las entradas “expendía éxtasis”.
Según quedó asentado en el acta de la indagatoria, al magistrado también le pidió poder continuar su tratamiento en el Hospital Muñiz donde lo tratan porque padece del virus del papiloma humano (VPH o HPV) y también por haber sufrido otra enfermedad de transmisión sexual, sífilis.
La causa
Este acusado y los otros cinco detenidos fueron procesados la semana pasada como presuntos coautores de la violación grupal, por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la intervención de dos o más personas (con una pena prevista de entre 8 y 20 años de cárcel) y a dos de ellos (Retondo y Domínguez) además por las lesiones leves provocadas a un testigo. Además se les trabó embargos por 35 millones de pesos a cada uno.
En su resolución, Fernández consideró que los seis actuaron con "un plan previo, con acuerdo de voluntades y roles", más allá de que no todos hayan participado activamente del abuso de la víctima, al que describió como un "ataque sexual masivo".
El hecho ocurrió el feriado del pasado 28 de febrero, a partir de las 14.45, en la calle Serrano al 1300, en Palermo Soho, donde una pareja de panaderos y otro vecino intervinieron al ver que dentro de un Volkswagen Gol estacionado junto a la vereda abusaban en grupo de una chica.
Mientras cuatro de los imputados -Ramos, Ciongo Pasotti, Cuzzoni y Lykan-, estuvieron dentro del rodado con la joven, los otros dos -Domínguez y Retondo-, cantaban y tocaban la guitarra en la vereda, aunque "observando y convalidando el ataque sexual", según consta en el expediente.
Fernández sostuvo que los acusados se aprovecharon del estado de vulnerabilidad en el que se encontraba la mujer -tenía alcohol, marihuana y anfetaminas en su organismo-, a partir de lo cual no estaba en condiciones de consentir ningún acto sexual.

