El crimen de Natalia que dejó al descubierto la mafia policial que organizaba fiestas sexuales
El 4 de febrero de 2001 Natalia Melmann fue violada y asesinada en Miramar. Tenía 15 años. La Justicia comprobó que tres policías fueron los culpables del hecho, aunque aún queda un ADN por investigar y dos sospechosos libres. El hecho dejó al descubierto la mafia policial.
La noche del 3 de febrero Natalia había salido con amigas a un boliche y más tarde se reunió con su exnovio. Esa fue la última vez que la vieron. Cuatro días después su cuerpo fue encontrado en el vivero municipal, un predio de 500 hectáreas en Miramar que en un principio había sido rastrillado por la Policía.
Pasaban las horas y los vecinos tenían miedo de hablar. El caso comenzó a generar conmoción en Miramar y el municipio debió poner a disposición de la familia Mellman una oficina para que los testigos, en anonimato, contaran qué había ocurrido con la joven.
Fue entonces que una testigo dijo que vio cuando policías obligaban a la joven a ingresar a un patrullero. Otro testigo afirmó que un hombre la seguía y cuando se acercó al móvil la increpó para que subiera.
Finalmente, y con la ayuda de la familia Melmann, la investigación corroboró estas versiones: a Natalia la había seguido un hombre a la salida del boliche y a las pocas cuadras la forzó para que ingresara a un auto. En el vehículo había policías, quienes condujeron a una cabaña donde la torturaron, violaron y estrangularon con los cordones de sus zapatillas. Luego trasladaron el cuerpo al vivero, donde fue hallado cuatro días después.
En el cuerpo de la joven encontraron quemaduras de cigarrillos, moretones, el tabique roto, un fuerte golpe en la cabeza y rastros de cinco ADN.
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La investigación comprobó que los rastros pertenecían a los sargentos Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y el cabo Ricardo Suárez. También cayó Gustavo Fernández, señalado como el entregador. El hombre era un ladrón de poca monta e informante de la Policía.
El juicio contra los policías se realizó en septiembre del 2001. Los policías fueron condenados a perpetua, mientras que Fernández recibió una pena de 20 años.
Aún queda analizar un ADN que fue hallado en el cuerpo de Natalia y no fue contrastado con el resto de los policías que estaban de guardia esa noche. La familia también pide que se vuelva a investigar al sargento Ricardo Panadero, que si bien fue absuelto en 2017, sus rastros genéticos fueron hallados en la escena del crimen. Casación ordenó que se emita una nueva sentencia contra el uniformado, pero hasta el momento sigue pendiente.
Los efectivos, aún presos, insisten con pedir la libertad condicional, a pesar de que las pericias psiquiátricas no les dan a su favor.
El caso que generó conmoción en un país inmerso en la crisis del 2001 logró dejar al descubierto parte de la mafia policial de Miramar. La investigación comprobó que los efectivos, con clara impunidad, organizaban fiestas con drogas, alcohol y chicas que solían secuestrar. El día de la muerte de Natalia era el cumpleaños del sargento Carlos Grillo.

