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El crudo testimonio de la madre de uno de los internados por consumir cocaína adulterada

Beatriz es la mamá de Ariel. Él tiene 41 años y fue de las primeras personas que se intoxicaron con la cocaína adulterada. Contó cómo sucedió y la historia de vida de su hijo.

En No Tan Millennials, por MDZ Radio, habló Beatriz, mamá de Ariel, un hombre que está internado por consumir cocaína adulterada. El hombre, adicto hace casi 30 años, es una de las 75 personas que hoy están peleando por su vida en un hospital. 

Ariel tiene 41 años, está internado en terapia intensiva con asistencia respiratoria, sedado y con oxígeno. "Le van sacando de a poco el respirador y probando a ver si el pulmón le responde", contó Beatriz.

Con una entereza admirable, a la vez que claramente conmocionada como quien se prepara de antemano sabiendo que su hijo en cualquier momento puede tener un desenlace fatal, Beatriz contó que el lunes llegó a su casa de Hurlingham y encontró a Ariel en la cocina de su casa, desmayado. "No sabía qué le pasaba Fue muy duro. Respiraba, tenía los ojos abiertos pero le costaba mucho", comentó. 

Fue de los primeros casos que ingresaron al nosocomio por el consumo de cocaína adulterada. "Cuando llegamos al hospital ya había fallecido una persona y empezaron a traer más. Aún yo no sabía que esto pasaba", expresó. 

Investigan si la cocaína fue adulterada con un veneno a propósito o de forma accidental. 

Ariel consume desde los 14 años. Beatriz contó que ella tardó 2 años en darse cuenta de que aquel pre adolescente atravesaba esta situación: "A sus 16, cuando me di cuenta, pedí ayuda, pero perdí dos años. Porque ellos siempre se ocultan al principio".

¿Cómo llega un niño de 14 años a la cocaína? "Por pérdidas, generalmente, por situaciones en la casa que no lo saben sobrellevar o por moda en ese momento, por curiosidad de que algo le va a hacer bien. Pero generalmente llegan por dolores en su corazón y su alma. Cada uno tiene su historia y si van a un centro de rehabilitación verán que un adicto es un enfermo, no un delincuente", respondió Beatriz.

La mujer se quejó de la falta de acompañamiento del Estado. "Muchas de las madres hemos pedido ayuda. Pero no tenemos respuesta. No los internan, hay que esperar a que ellos se quieran internar, que delincan o que maten a alguien. Pero si yo cometo un robo, no me preguntan si quiero ir presa. El adicto no puede tomar decisiones porque es un enfermo, las tiene que tomar su familia".

Finalmente, reconoció que todas las madres de un adicto "nos sentimos culpables, nos preguntamos en qué fallamos, qué hice mal. Pero con el paso del tiempo yo me di cuenta de que no es así. Pasó. Alguien vino, les preguntó si querían, les convidó y pasó".