Video: un camión se incrustó en un comercio y casi mata a una mujer

Video: un camión se incrustó en un comercio y casi mata a una mujer

El hecho se registró durante la tarde de este viernes en el barrio porteño de Flores. Dos camiones colisionaron y uno de ellos terminó ingresando a un local y atropellando a una mujer. Varios heridos fueron trasladados en ambulancia. Muy cerca, hace algunos años, tuvo lugar un caso aún más bizarro.

MDZ Policiales

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Dos camiones chocaron esta tarde en una zona muy transitada de la Ciudad de Buenos Aires. El accidente se produjo en Rivadavia al 7000, en el barrio de Flores, y varias personas debieron ser trasladadas a un hospital a causa de las heridas.

De acuerdo con las primeras indagaciones, los dos rodados impactaron y uno se desvió hacia un comercio. Aparentemente, por la zona circulaba una mujer que fue envestida por el vehículo. Pero eso no fue todo, ya que en su camino el camión también envistió a un puesto de diarios y el diariero también resultó herido.

Bomberos de la Ciudad llegaron para asistir a las víctimas. En total, 4 personas debieron ser trasladadas a un hospital cercano, donde están siendo asistidas. Aquí, el video de la escena:

Un bizarro accidente a pocas cuadras

A muy pocas cuadras de allí sucedió hace algunos años un caso que casi nadie recuerda pero que vale la pena traer a colación. Una joven caminaba por Rivadavia al 6700 cuando un colectivo que iba por esa calle reventó una goma. Ella iba por la vereda de enfrente, por lo que en principio no debería haber tenido problemas.

Pero los tuvo. Al estallar la rueda, el aro de hierro que la recubría salió rodando, atravesó toda la avenida y tras tocar algún cordón, se elevó a la altura de la cabeza de la chica. La víctima, que tenía unos 25 años, quedó gravemente herida -el aro le dio en la sien- y murió a las pocas horas.

La gente no entendía por qué la mujer cayó como fulminada por un rayo

Al principio, la gente que circulaba por esa cuadra no comprendía qué había hecho que la mujer quedara en el suelo, como alcanzada por un rayo. Luego encontraron a la pieza de hierro, que había seguido camino destrozando los cristales de una vidriera y yendo a depositarse dentro de una tienda de colchones. 

El colectivero, según las crónicas de la época, no paraba de llorar

 

 

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