Florencia Romano: termina el caso que sacudió a toda una provincia

Florencia Romano: termina el caso que sacudió a toda una provincia

Este jueves por la tarde el caso Florencia Romano (14) tendrá un final provisorio, cuando la Justicia confirme el proceso abreviado contra Pablo Arancibia. El sujeto está acusado de engañar y asesinar a la chica, a la que luego arrojó en una zona aislada alegando que "era un perro atropellado".

Facundo García

Facundo García

El femicidio de Florencia Romano (14) fue uno de los tristes hitos del 2020, al punto de generar las movilizaciones más importantes que registró la provincia el año pasado. Este jueves el caso tendrá un cierre, aunque sea desde el punto de vista jurídico: cerca de las 15, Pablo Arancibia (33) firmará un acuerdo de juicio abreviado para no exponerse al debate oral y a un jurado. Y será condenado a prisión perpetua

Los padres de la víctima han pedido estar en Tribunales porque quieren decir algunas palabras si finalmente se confirma el acuerdo, que debe ser ratificado por el juez tras obtener la venia de la defensa y la fiscalía. Los acompañarán los abogados de la familia, Cristian Vaira Leyton y Agustín Magdalena, quienes vienen siguiendo de cerca el proceso desde un principio.

Es imposible analizar el caso sin tomar en consideración la reacción popular que generó la muerte de la adolescente. En Mendoza hubo marchas, incidentes y un gran cuestionamiento sobre el rol del Estado ante la violencia machista, puesto que se comprobó que alguien pidió ayuda al 911 al escuchar que Florencia pedía auxilio, pero no se envió un móvil a pesar de que había una comisaría a pocas cuadras del lugar.

Los papás de Florencia (centro) junto a los abogados Magdalena y Vaira Leyton.

Al acecho

El crimen se produjo el 12 de diciembre, en el pasaje Berra, de Gutiérrez (Maipú). La investigación posterior demostraría que Arancibia no solamente chateaba con adolescentes aprovechando su máscara de "adulto compinche" sino que acechaba a Florencia desde antes.

En efecto, los chats entre Arancibia y una amiga de Flor así lo demuestran:

"Muy linda tu amiga Flor", escribió Arancibia antes del crimen.

El femicida invitó a Florencia a su casa. La nena se tomó un colectivo diciéndole a su familia que iba a lo de una amiga y el momento en el que se bajó en Gutiérrez, su último destino, quedó grabado en la cámara de un ómnibus del Grupo 10 alrededor del mediodía:

Florencia bajando del colectivo en Gutiérrez, en horas del mediodía.

Arancibia fue a buscarla y se encontraron. A lo largo de aquella última tarde serían varios los vecinos que los vieron. Alguno pensó que se trataba de una sobrina o algo así, ya que Flor era muy menuda: pesaba apenas 35 kilos

Arancibia yendo a encontrarse con Florencia.
El callejón Berra, donde tuvo lugar el femicidio.

Tarde fatal

Sólo Arancibia sabe de qué conversaron durante tantas horas con Flor en su casa. Aparentemente, la menor estaba confiada, porque publicó un estado de WhatsApp donde afirmaba estar "con el tío más piola"

Pablo Arancibia, el imputado.

Es más, la muchacha chateó con una amiga a sólo 40 minutos de que Arancibia la matara a golpes. Lejos de parecer preocupada, la invitó a "un bailecito" que en teoría iba a haber esa noche. Eran las 18:20. A las 18:58, un vecino escuchó a "una voz suave" que pedía auxilio

El chat de Florencia con una amiga, a minutos de ser asesinada.

Eran las últimas palabras de Flor, que recibió una andanada de puñetazos que le propinó Arancibia, quien además la estranguló aprovechándose de la contextura de la pequeña. El vecino que escuchó los gritos llamó al 911 pero nunca hubo respuesta.

Como un perro

Uno de los rasgos característicos de los crímenes de odio es que incluyen la cosificación de la víctima. Se la deshumaniza. Es exactamente lo que hizo Arancibia. Degolló a la joven y quemó su cuerpo en una cañería séptica, probablemente para borrar evidencias. Luego llamó a un amigo diciéndole que precisaba ayuda para que lo llevara en un vehículo. Relató que quería "tirar por ahí a un perro que había atropellado un auto"

Hasta se quejó de la falta de empatía de la gente, que mata animales en la vía pública y los deja agonizando. El amigo llegó con su coche y vio cómo, en las inmediaciones de un matadero ubicado en calle Alsina (Maipú), Arancibia descargaba un bulto envuelto en cortinas y lo arrojaba a un costado.

Recapitular las horas siguientes causa estupor e indignación. Arancibia asistió a un asado, jugó algunas horas a la "play", y más tarde pidió que volvieran a trasladarlo al sitio donde había descartado el cuerpo de la niña. Sus allegados, desde luego, nada sabían del horror que había cometido.

Los testigos que estaban con él cuentan que se bajó del vehículo "como desesperado", se asomó al canal donde estaba el cadáver y dijo "vamos, vamos, ya se lo están comiendo los perros".

En su oportunidad, la fiscal Claudia Ríos detectó uno por uno estos detalles, así como otros que demuestran la total falta de respeto por la humanidad de Flor que tuvo Arancibia. La instrucción y los aportes de la querella fueron tan contundentes que al imputado le quedan pocas chances más que admitir el femicidio y enfrentar la máxima pena que prevé el Código Penal. 

La fiscal Claudia Ríos el día en que Florencia fue encontrada.

Miles de mujeres movilizadas

Y está la historia colectiva. Porque hubo algo en el caso Florencia Romano que funcionó como detonante. Incluso antes de que se hallara el cadáver, miles de mujeres de la provincia se movilizaron en varios departamentos. 

La indignación fue tal, que hasta fueron incendiadas la Legislatura y la Casa de Gobierno. Los videos de lo ocurrido recorrieron el país. 

Así quedó la Legislatura mendocina.

Es verdad: Florencia fue asesinada y eso no tiene vuelta. Pero ahora mismo hay millones de nenas en las redes conversando con extraños. Sería esperable que no se repita la cadena de fallos individuales e institucionales que condujeron a su muerte.

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