Juicio a Pereg: los primeros testigos complican al "hombre gato"

Juicio a Pereg: los primeros testigos complican al "hombre gato"

El juicio contra Gil Pereg avanza a velocidad crucero con declaraciones de testigos. Los primeros en subir al estrado complicaron al imputado, que sigue el proceso desde una celda aparte. Qué dijeron y por qué comprometen al israelí.

Facundo García

Facundo García

El juicio contra Nicolás Gil Pereg, el célebre "hombre gato" de Mendoza, avanza este martes a velocidad crucero y tras los alegatos de apertura los primeros testigos complicaron al imputado, ya que coincidieron en señalar que no se percibían en él rasgos de locura durante los días del crimen. Todos señalaron, por ejemplo, que el hombre no se comportaba como un felino ni nada parecido.

El primero en hablar fue el dueño del departamento que alquilaron en Mendoza la tía del detenido, Lily Pereg, y la madre, Phyria Saroussy; las dos víctimas el doble asesinato ocurrido en 2019. "Este hombre me vino a ver un lunes diciendo que hacía dos días que no encontraba a su madre y que no le atendía el teléfono. Las señoras habían tomado posesión del departamento el viernes, y yo le dije que a lo mejor se habían ido a a montaña. No noté que tuviera dificultades de habla: sonaba con acento extranjero pero hablaba correctamente en español y nunca mencionó a ningún gato", relató el propietario. E ironizó: "yo recién estaba arrancando con los alquileres. Empecé mal".  

Fernando Guzzo, jefe de la fiscalía de Homicidios.

Más tarde habló Nelson Ortiz, de la División de Búsqueda de Personas de la Policía. Recordó dos allanamientos que se hicieron en el predio donde residía Pereg, en la calle Roca de Guaymallén. "En uno de esos procedimientos hallamos 3 armas e fuego, una 9 mm y dos revólveres calibre 38; más efectivo en pesos y dólares. En el segundo se hallaron prendas de vestir, y una de las prendas tenía manchas hemáticas (sangre)". 

Esos restos, más gotas de sangre halladas en unas bolsas de cemento permitieron -tras un cotejo de ADN con los cepillos de dientes que habían dejado las víctimas en el departamento- empezar a sospechar que las señoras habían sido asesinadas ahí mismo. Y se comprobó luego, cuando después de un rastrillaje con canes del grupo ESCAM se desenterraron los cadáveres de ambas mujeres.

Maximiliano Legrand y Lautaro Brachetta, defensores de Pereg.

"Tenía 45 armas registradas"

Pasado el mediodía, el director de investigaciones de la Policía de Mendoza, José Vega, se sentó frente al tribunal para contar su experiencia después de haberse entrevistado alrededor de 8 veces con Pereg, cuando la búsqueda de Phyria y Lily recién comenzaba. 

"El 14 de enero de 2019 tomé conocimiento de que había ingresado una denuncia por averiguación de paradero de dos personas de origen israelí. Era un caso grave porque revestía cierta connotación internacional", arrancó el funcionaro. "Entonces tuve contacto con el acusado: él era muy preciso al detallar el supuesto recorrido que había hecho con las mujeres. Me dijo que lo habían ido a visitar el sábado y que ellas se habían retirado alrededor de las 21, cruzando la calle y caminando por la vereda de enfrente de su predio, donde hay un cementerio. Estaba oscuro aquel sábado, había viento y llovía. Nos llamó la atención que él no las hubiera acompañado hasta la parada del colectivo o les hubiera pedido un taxi". 

Como informó Vega, frente al predio de Pereg está el cementerio de Guaymallén, que tiene cámaras de seguridad. Esas cámaras registraron la llegada del acusado con su madre y su tía en la mañana del sábado, pero no la salida que mencionaba él. "A los pocos días, el imputado vino a decirnos que en realidad no habían cruzado la calle, que él habia cerrado el portón y las había perdido de vista", recordó el testigo. La sospecha es que Pereg quiso "explicar" por qué las dos mujeres no se veían en las grabaciones de las cámaras. En realidad, estaban muertas y enterradas dentro del predio.

Vega recordó además que cuando hablaba con Pereg percibía que "él se sentía más inteligente que nosotros" y que hacía permanentes referencias a posibles sospechosos a quienes llamaba "negros de mierda". "Pero nunca lo vi actuar como un gato. Era simplemente una persona extravagante y excéntrica. Cuando avanzó la causa vi que cada vez que aparece la prensa comienza a maullar. Para mí es circo". 

Llegado ese punto, se pasó a un cuarto intermedio: el jurado está almorzando. Para el resto de los mortales, la jueza Laura Guajardo recomendó una rotisería cercana. La actividad se retomará a las 13.30.

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