Los mendocinos y el after office: un amor que se concreta
Algún distraído, o quizás alguien demasiado casero o costumbrista podría decir que se equivocó de día, o que leyó mal la invitación, o que le mandaron erróneamente una invitación por whatsapp. Pero no: desde hace un tiempo ahora los martes, los miércoles o los jueves a la tarde ya pueden parecerte sábados. Hay diversión, hay onda, hay música, hay flirteo, y todo gracias a que los mendocinos entendieron -o lo están haciendo- y se sumaron a una tendencia que hace rato explotó en las capitales más cool.
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No se trata de "salir al boliche". Podés llegar y bailar sin que sean pistas repletas de teens o espacios cerrados en donde todos apretados tratan de "tirar un paso" muertos de calor; te podés pedir un trago verdaderamente rico y preparado con esmero -y no salido de un dudoso bidón-, podés degustar gastronomía copada, o simplemente, sentarte al aire libre en livings a charlar y escuchar buena música sin tener que preocuparte mucho por tu look, o por si vas a cambiarte o "arreglarte" un poco.
Esto no es la descripción del evento ideal, sino lo que ahora está pasando finalmente en Mendoza: se trata de la explosión de los after office, tipo de evento que se convirtió en el rey total: el elegido por las empresas para presentar productos, fidelizar clientes, comunicar novedades... y por los grupos de amigos o de compañeros de trabajo para romper con la cotidianeidad de la semana, relajarse, reírse y, claro, también "conocer a alguien".
"Es genial que por fin se haya entendido en Mendoza esta tendencia. Aunque parezca mentira, la tranquilidad, el relajamiento que te genera que no haya códigos para vestirse, y que la premisa sea 'venite con la ropa que tenés puesta en el laburo', hace que no haya cargas ni te hagas drama por llevarte mudas de ropa o generarte stress porque 'salís y tenés que producirte'. Vale casi todo tanto para ellos como para ellas: desde jeans hasta vestidos, onda ejecutiva, clásica, hippie o alternativa. La verdad es que con el after office un montón de personas que habían dejado de salir porque 'no se hallaban' en la noche, volvieron al ruedo a partir de esta propuesta", concluye Cecilia, una bartender de una reconocida barra móvil mendocina.
¿De dónde salió esta moda?
Los "afters" llegaron a la Argentina copiando la costumbre de los norteamericanos, que desde hace décadas salen del trabajo y es habitual invitar a algún colega a pasar por un bar a beber unas copas. Luego, y con la aparición y el auge del celular, esto se corrió también a la tendencia de quedar con amigos. En nuestro país, aparecen a fines del año 2000, pero solamente en Buenos Aires; y fueron haciéndose más populares años después gracias al crecimiento del turismo extranjero.
"En el año 2000, con el auge de la llegada de turistas de Estados Unidos y Europa, muchos en los hoteles preguntaban '¿dónde puedo ir a tomar algo?' a las 19, o 20 horas -ya que ellos tienen la costumbre de cenar más temprano- y eso dio paso a la aparición de los 'happy hours', que surgieron en las barras del microcentro y Palermo con los atractivos '2 x 1' de bebidas. Luego se extendió a otras provincias turísticas, como Córdoba, Mendoza, Salta y Río Negro", explica Gonzalo, el dueño de un bar porteño.
El ABC para planificar un after office copado
Hay after office súper fashion, glamorosos, algunos más chic, o alternativos. Algunos son temáticos -ambientados de manera particular, o con música de alguna década específica, o hiper house- pero para todos hay algunas reglas que conviene repasar.
- Debe ser en un día laborable. En los bares, se acostumbra que comience a las 18 o 19 de la tarde, y las promociones se extiendan hasta las 20 o en algunos casos, 21 horas. Si es un evento privado, el mejor consejo es comenzar a las 19 horas.
- Siempre debe tener horario de inicio y finalización. Después queda a criterio del organizador si lo extiende media hora, o más.
- A la hora del catering, decidirse por la finger food y el archiconocido "bandejeo".
- Cuidar la bebida: la coctelería debe ser buena y también los vinos, además se deben ofrecer opciones sin alcohol. Aviso para el asistente al after: se trata de un evento de consumo moderado -no olvidar que estamos en el horario de la tarde y el anochecer-, por lo cual es un papelón embriagarse.
- No obligar a los asistentes a cumplir con un "dress code", pero si definir un estilo del evento: rocker, clásico, electrónico, etc.
- Invitar a través de redes sociales -Whatsapp, Facebook o Twitter- con un flyer atractivo y a un número determinado de personas. Nunca debe ser multitudinario. Siempre controlar la entrada de personas y las invitaciones al mismo (lo peor que puede pasar es que se sobrepase la cantidad de personas esperadas).
- Si se trata de una invitación empresarial, no organizar discursos que corten el momento de disfrute sino comunicar lo que se desea a través de pantallas, juegos, regalos, pendrives con información o acciones de ese estilo.
- El volumen de la música debe permitir a la gente charlar y disfrutar en los livings, salvo que la consigna sea bailar.
- El servicio debe ser razonablemente rápido. Hay que asegurarse la cantidad necesaria de personal en el evento o bar. Recordar siempre que el after office es lo contrario al boliche: en vez de amontonamiento, espacio. En vez de reviente nocturno, relax. En vez de barras colapsadas, livings y atención más tranquila.
- Y el último, y muy importante... ¡Nunca hablar de trabajo!

