Asombra a todos con una receta súper creativa uniendo flan y bizcochuelo de chocolate.
Receta de chocoflan: flan cremoso y bizcochuelo de chocolate en un postre mágico que se invierte solo al hornearse. ¡Irresistible!
Postre chocoflan: combinación perfecta de flan y chocolate: receta fácil y práctica.
ShutterstockSi estás buscando una receta sorprendente y deliciosa, el chocoflan es ideal para vos. Perfecta para agasajar o disfrutar en familia, combina dos postres clásicos en una sola preparación mágica: un bizcochuelo de chocolate y un flan cremoso que se invierten durante la cocción.
El chocoflan, también conocido como “pastel imposible”, es una de esas preparaciones que parecen de otro mundo por cómo sucede la magia en el horno. A pesar de verter primero la mezcla de chocolate y luego la del flan, al finalizar la cocción los componentes cambian de lugar: el flan queda arriba y el bizcochuelo abajo. Este efecto, que suele generar asombro en quienes lo prueban por primera vez, no requiere ningún truco más que seguir la preparación al pie de la letra. Lo mejor es que no hace falta tener experiencia en pastelería para lograr un chocoflan casero perfecto, húmedo y con una presentación espectacular. Te explicamos paso a paso cómo prepararlo, desde el caramelo hasta los últimos detalles del desmolde. Animate a preparar esta receta mágica y deliciosa: vas a conquistar a todos con su sabor y textura.
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Ingredientes
Para el caramelo: 150 g de azúcar
Para el bizcochuelo de chocolate: 100 g de manteca derretida, 150 g de azúcar, 2 huevos, 120 g de harina 0000, 40 g de cacao amargo en polvo, 1 cucharadita de polvo de hornear, ½ cucharadita de bicarbonato, 120 ml de leche.
Para el flan: 400 ml de leche condensada, 400 ml de leche entera, 4 huevos, 1 cucharada de esencia de vainilla.
Opcional para decorar: Cajeta o dulce de leche fluido, nueces o almendras picadas.
Paso a paso para preparar un chocoflan perfecto
- En una sartén o cacerola pequeña, coloca los 150 g de azúcar y lleva a fuego medio, sin revolver al principio. Cuando comience a derretirse, mueve suavemente el recipiente para ayudar a que se derrita de manera pareja. Una vez que tenga un color ámbar dorado, vierte con cuidado el caramelo en el fondo de un molde tipo savarín o budinera (de unos 22 a 24 cm de diámetro). Gira el molde para que el caramelo cubra la base y parte de las paredes. Reserva.
- En un tazón, bate los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Añade la mantequilla derretida y la leche. Tamiza la harina junto con el cacao en polvo, el polvo para hornear y el bicarbonato, y agrégalos a la mezcla líquida. Bate hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Reserva.
- En otro recipiente, mezcla la leche condensada, la leche entera, los huevos y la esencia de vainilla. Bate suavemente con un batidor de mano o un tenedor, solo hasta integrar los ingredientes. No es necesario incorporar aire.
- Vierte primero la mezcla del bizcochuelo de chocolate en el molde acaramelado. Luego, con ayuda de una cuchara colocada al revés o vertiendo lentamente por el lateral del molde, añade la mezcla de flan. No te preocupes si parece que se mezclan: durante la cocción, el flan se separará y subirá por sí solo gracias a la diferencia de densidades.
- Cubre bien el molde con papel aluminio. Colócalo dentro de una bandeja más grande con agua caliente hasta alcanzar la mitad de la altura del molde. Lleva al horno precalentado a 170°C durante aproximadamente 50 a 60 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el bizcochuelo salga limpio. El flan también debe estar firme.
- Retira el molde del horno y deja enfriar a temperatura ambiente. Luego, refrigera por al menos 4 horas, preferiblemente toda la noche. Para desmoldar, pasa un cuchillo por los bordes y voltea con cuidado sobre una fuente. El caramelo se deslizará por los lados, dándole brillo y un sabor especial.
De la cocina a tu mesa
Puedes decorar con un hilo de dulce de leche fluido o cajeta, y espolvorear nueces o almendras picadas por encima para agregar un toque crujiente. Corta en porciones generosas y sirve bien frío.
Este chocoflan no solo es un espectáculo visual, sino que también conquista por su textura suave, su sabor profundo y ese toque mágico que lo hace inolvidable. Es perfecto para celebraciones, reuniones familiares o simplemente para darse un gusto especial en cualquier momento. ¡Y a disfrutar!



