Cómo hacer focaccia de uvas casera: receta fácil y deliciosa
La focaccia de uvas es una variante deliciosa y sorprendente de este clásico pan italiano, originario de la región de Liguria. Tradicionalmente, la focaccia es un pan plano esponjoso, caracterizado por su textura aireada y su superficie dorada con pequeños hoyuelos que retienen el aceite de oliva y los condimentos. En esta versión, las uvas aportan un equilibrio perfecto entre dulzura y acidez, realzando el sabor con su jugosidad y un ligero toque caramelizado al hornearse.
Esta preparación tiene raíces en la Toscana, donde la focaccia de uvas se prepara durante la temporada de vendimia con uvas frescas recién cosechadas. La combinación de aceite de oliva, azúcar moreno y romero crea un contraste exquisito de sabores, ideal tanto para el desayuno como para una merienda o incluso como acompañamiento de quesos y embutidos.
Preparar focaccia en casa es más fácil de lo que parece. Con unos pocos ingredientes básicos y un poco de paciencia para el levado, se obtiene un pan casero de calidad artesanal. Al hornearla, la masa se infla suavemente, mientras las uvas se caramelizan y liberan sus jugos, impregnando cada bocado con un sabor único y especial. ¡Una receta que te transportará directamente a Italia! ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
Para la masa: 500 g de harina de trigo de fuerza (harina 000 o panadera), 325 ml de agua templada, 10 g de sal fina, 7 g de levadura seca de panadero o 20 g de levadura fresca, 2 cucharadas (30 ml) de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada (15 g) de miel.
Para la cobertura: 250 g de uvas negras o rojas sin semillas (pueden ser enteras o partidas a la mitad), 2 cucharadas (30 ml) de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada (15 g) de azúcar moreno, 1 cucharada (15 g) de romero fresco picado, 1/2 cucharadita (2 g) de sal gruesa o en escamas.
Procedimiento
Prepara la masa
- En un bol grande, mezcla la harina con la sal fina. En otro recipiente, disuelve la levadura en el agua templada junto con la miel y deja reposar unos 5 minutos hasta que empiece a burbujear.
- Haz un hueco en el centro de la harina y vierte la mezcla de levadura junto con el aceite de oliva.
- Mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta integrar los ingredientes. Luego, transfiere la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasa durante unos 10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
- Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente aceitado y cúbrela con un paño limpio. Deja reposar en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que doble su tamaño.
- Engrasa una bandeja de horno con aceite de oliva o cúbrela con papel pergamino.
- Una vez que la masa haya levado, transfiérela a la bandeja y estírala suavemente con las manos hasta formar un rectángulo o un óvalo de aproximadamente 2 cm de grosor. No uses un rodillo, ya que queremos conservar el aire en la masa.
- Deja reposar la masa estirada durante 30 minutos más, cubierta con un paño limpio.
Añade la cobertura y hornea
- Precalienta el horno a 220°C (calor arriba y abajo).
- Presiona suavemente la masa con las yemas de los dedos para formar pequeñas hendiduras por toda la superficie.
- Reparte las uvas sobre la masa, presionándolas ligeramente para que se adhieran. Espolvorea con azúcar moreno, sal gruesa y el romero picado.
- Rocía la superficie con aceite de oliva virgen extra en un hilo fino.
- Lleva la focaccia al horno precalentado y hornea durante 20-25 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y la base suene hueca al golpearla suavemente.
Retira la focaccia del horno y deja enfriar sobre una rejilla durante al menos 10 minutos antes de cortarla. Sirve la focaccia tibia o a temperatura ambiente, acompañada de queso, miel o más aceite de oliva para potenciar su sabor. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.

