¿Se acerca el fin de los cirujanos? El primer robot que opera solo
Un robot realizó por primera vez una cirugía completa sin ayuda humana: planificó, decidió y operó con precisión total, marcando un antes y un después.
Un robot completó la primera cirugía de la historia.
ShutterstockLa cirugía, una de las profesiones más valoradas y complejas del mundo médico, llega a su fin. Parecía intocable, pero una máquina superó una práctica que exige años de estudio, manos firmes, decisiones rápidas y una resistencia física y mental inmensa. En la Universidad Johns Hopkins, un robot quirúrgico completamente autónomo llamado SRTH realizó por primera vez una cirugía realista sin ayuda humana.
No se trata de una intervención experimental en condiciones controladas o tareas simples: el robot completó los 17 pasos de una colecistectomía completa, es decir, la extracción de una vesícula biliar, sin intervención humana.
Este robot entiende lo que hace, no es un brazo mecánico guiado por joystick. Fue entrenado con miles de videos quirúrgicos reales, interpretó subtítulos, visualizó estructuras anatómicas y aprendió a replicar —y en algunos casos, mejorar— lo que haría un cirujano humano. El sistema planea, toma decisiones y se adapta. Puede responder a comandos de voz. Si se le pide que mueva un instrumento, lo hace. Si cambia la iluminación del quirófano o el color del tejido, se reajusta. Completó toda la cirugía sin salirse de los límites, sin lastimar tejido de más y sin dejar restos por accidente.
Este evento marca un punto de no retorno. Porque no es sólo que un robot pueda operar, es que lo hace sin cansarse, sin dormirse, sin estar apurado ni enojado. Puede trabajar 24 horas, todos los días, con una precisión constante -y eso cambia todo. Cada año, millones de pacientes en el mundo sufren errores médicos durante cirugías: cortes innecesarios, tejidos dañados, hemorragias evitables. Muchos de estos errores no son fatales, pero sí traumáticos. Otros directamente terminan en la muerte. La estadística no perdona: los errores quirúrgicos son una de las principales causas de daño médico en hospitales. Y todos los cirujanos, incluso los mejores, cometen errores, porque son humanos. Porque el cuerpo humano es variable y los márgenes de maniobra son estrechos. Un robot como el SRTH no tiene ese límite.
Además, el robot ve cosas que el ojo humano no percibe. Con cámaras de alta definición, sensores de profundidad, procesamiento visual en tiempo real y algoritmos de predicción anatómica, puede detectar diferencias minúsculas entre tejidos sanos y dañados. Al cortar, lo hace con la precisión de un láser inteligente. Al extraer, elimina solo lo necesario.
El cambio ya comenzó. El quirófano no será más el espacio de decisiones solitarias ni de pulsos humanos. Será un entorno de máquinas entrenadas, verificadas, sin emociones ni límites físicos. Los cirujanos, como profesión, no desaparecerán de un día para otro. Pero su función va a mutar, y en muchos casos, desaparecer. La cirugía como la conocemos, hecha por manos humanas, ya no es el estándar del futuro. Es una reliquia del pasado.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.