El karma del pánico: los drones de Ucrania alcanzan a casi toda la Rusia europea
Los drones de fabricación propia ponen a tiro de Ucrania a casi toda la Rusia europea. Un reciente ataque a Moscú lleva el pavor a los ciudadanos rusos.
Los drones de Ucrania con cada vez mejores y Rusia lo sabe. Foto: Efe
EFEUcrania avanza rápidamente en la carrera tecnológica de la guerra con los drones de largo alcance que ha desarrollado para atacar los objetivos en territorio enemigo que no le permiten golpear sus aliados con su armamento, y las fuerzas de Kiev ya tienen a su alcance prácticamente todo el territorio de la Rusia europea.
La demostración más poderosa de las capacidades ucranianas en este sentido se ve casi a diario en las columnas de humo negro que salen de las refinerías rusas atacadas y se pudo apreciar también este fin de semana en Moscú.
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Drones made in Ucrania
Aparcando por una vez el secretismo habitual sobre el armamento utilizado en este tipo de operaciones, el Estado Mayor de Ucrania reveló que se habían empleado en la operación drones como los Bars RS-1, Fire Point FP-1 o Bars-SM Gladiator.
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Todos ellos han sido diseñados por ingenieros ucranianos como parte de una campaña de innovación y producción llamada a multiplicarse en escala cuando empiecen a surtir efecto las inversiones de países como Alemania, que ha firmado un acuerdo de colaboración con Kiev para la fabricación de drones de hasta 1.500 kilómetros de alcance.
La publicación ucraniana especializada en defensa ‘Militarniy’ ha destacado el grado de penetración del escudo de defensa conseguido por Ucrania en su ataque del fin de semana.
La planificación de las rutas
La refinería de Moscú alcanzada en el ataque está situada dentro de la misma capital de Rusia y detrás de los dos anillos defensivos formados principalmente por sistemas antiaéros Pantsir y S-300/400, dice la publicación, que atribuye este éxito ucraniano a la obtención de la inteligencia adecuada para identificar puntos débiles en las defensas enemigas y a la buena planificación de las rutas.
La vulnerabilidad de Moscú está relacionada con una estrategia ucraniana para degradar las defensas aéreas rusas en todo el territorio, que tiene carácter sistemático y empieza con la destrucción cada vez más frecuente de radares y sistemas de misiles antiaéreos cerca del frente o en zonas colindantes con Ucrania.
Según han declarado expertos militares como Oleksandr Kovalenko a medios ucranianos, la pérdida masiva de medios de defensa aérea en el frente y cerca del frente obliga a Rusia a enviar sistemas desde la retaguardia, que queda más desguarnecida ante los ataques de las fuerzas de Kiev.
Pánico en Moscú
Tanto el Kremlin -que acusó a Kiev de lanzar una operación terrorista contra objetivos civiles, pero no mencionó Moscú- como la televisión rusa intentaron rebajar la magnitud del ataque del domingo, el mayor de toda la guerra contra la capital.
Con todo, los blogueros oficialistas no esconden su decepción y admiten abiertamente que el enemigo se ha hecho con "la superioridad en los cielos", pese a no disponer apenas de aviación de combate.
"Desde el punto de vista militar, Moscú es ahora como Bélgorod", la región rusa más castigada por la guerra, comentan analistas en el exilio, quienes recuerdan que la guerra ha pasado para los habitantes de la capital de la televisión a la cocina.
Ucrania ha multiplicado por diez los ataques desde que un dron alcanzara la cúpula del Kremlin en mayo de 2023 y, a día de hoy, Kiev puede golpear prácticamente toda la Rusia europea, donde habitan más de 100 millones de personas.
Los drones de fibra óptica rusos fueron cruciales en la liberación de la región rusa de Kursk, pero desde entonces los ucranianos han dado un salto tecnológico.
Rezago tecnológico
Los expertos y comentaristas rusos alertan del creciente rezago tecnológico ruso. El objetivo ahora es recuperar urgentemente el terreno perdido, ya que los aparatos no tripulados enemigos están haciendo estragos tanto en el frente como en la retaguardia.
Además, advierten de que Kiev ha desarrollado también drones de medio alcance, que ya pueden golpear posiciones a 100 kilómetros del frente en la costa del mar de Azov y la anexionada península de Crimea.
Las defensas antiaéreas rusas se han mostrado incapaces de hacer frente a la lluvia de drones, una labor equivalente a matar moscas a cañonazos, por lo que los expertos aventuran que para Moscú es más rentable invertir en drones de largo alcance que en misiles antiaéreos.
Como consecuencia, de la guerra de posiciones se está pasando a una guerra de drones, en la que los civiles se llevarán la peor parte. Si no se puede proteger Moscú, el resto del país está indefenso, señalan los blogueros independientes. Efe



