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Quién era la tiradora de Canadá: difícil entorno y trastornos en su salud mental

Jesse Van Rootselaar, la joven de 18 años que perpetró el tiroteo en Canadá, cuenta con un perfil combina un historial de fragilidad mental y un entorno familiar que ya había requerido intervención policial previa.


La comunidad de Tumbler Ridge, un pueblo canadiense de Columbia Británica, se vio conmocionada este miércoles por un tiroteo escolar que significó la muerte de 10 personas. Tras el ataque, la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) reveló la identidad de la autora, quien terminó con su propia vida al finalizar la masacre.

Jessie Van Rootselaar, quien según las autoridades había iniciado su transición de género hace seis años, se convirtió el martes en la protagonista del tiroteo escolar más grave de la historia reciente del país norteamericano.

El ataque no fue un arrebato improvisado, sino un plan que comenzó dentro de su propia casa y terminó con su suicidio en los pasillos de la escuela que había abandonado cuatro años atrás.

De acuerdo con el subcomisario Dwayne McDonald, la tiradora ya era conocida por las fuerzas de seguridad, aunque no por antecedentes penales graves, sino por reiteradas crisis de salud mental. La policía había acudido a la residencia de los Van Rootselaar en varias ocasiones para mediar en situaciones vinculadas a su estado psicológico.

El tiroteo en Canadá

Aunque no contaba con antencedentes el accionar de Van Rootselaar fue el de una tiradora experta. Empuñando un rifle y una pistola modificada, ella comenzó la matanaza en su casa, donde mató a balazos a su madre y a su hermanastro. Sin detenerse, se trasladó al edificio escolar, donde el pánico se apoderó de los 175 estudiantes y docentes.

"La comunidad es como una gran familia y este saldo es devastador", expresó el alcalde Darryl Krakowka, reflejando el dolor de una localidad de apenas 2.700 habitantes que ahora es el centro de atención mundial.

La conmoción en Canadá

El impacto llegó rápidamente a Ottawa, capital canadiense. El primer ministro, Mark Carney, calificó el hecho como “terrible” y ordenó que las banderas de todos los edificios oficiales ondeen a media asta durante una semana.

El ataque reabrió el debate sobre el control de armas en un país que, a diferencia de su vecino Estados Unidos, posee leyes extremadamente estrictas y ha prohibido recientemente las armas de asalto.

A pesar de las regulaciones, Van Rootselaar logró hacerse con dos armas de fuego, una de ellas modificada para aumentar su letalidad.