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Los humanos no llegaron a América por el estrecho de Bering: qué dice la nueva teoría

Una investigación internacional plantea que el poblamiento de América pudo haberse iniciado por rutas marítimas desde el noreste asiático, y no mediante un cruce terrestre por Beringia.

La nueva teoría propone una migración costera a través del Pacífico norte, basada en evidencias arqueológicas y genéticas recientes.

La nueva teoría propone una migración costera a través del Pacífico norte, basada en evidencias arqueológicas y genéticas recientes.

MDZ

Durante décadas, el poblamiento de América se explicó a partir de una travesía terrestre a través de Bering, el antiguo puente de tierra que unió Asia y América del Norte durante la última glaciación. Un estudio reciente, sin embargo, propone un escenario distinto. La investigación, realizada por equipos de Japón y Estados Unidos y publicada en Science Advances, plantea que los primeros humanos o ancestros de los pueblos originarios americanos habrían partido desde el noreste asiático y alcanzado el continente por rutas marítimas.

El trabajo sostiene que comunidades costeras con amplia adaptación al ambiente marino habrían tenido un papel central en la última gran migración de Homo sapiens, lo que reubica el foco geográfico y tecnológico del proceso.

Un origen costero en el noreste asiático

Estudios paleogenómicos previos ubicaron la formación de la población ancestral americana en el noreste de Asia hace unos 25.000 años. Los datos genéticos también indican un período prolongado de aislamiento, de entre 4.000 y 5.000 años, seguido de una disminución demográfica antes del ingreso al continente americano después de los 20.000 años atrás. La localización de ese “estancamiento” había quedado abierta al debate.

La nueva investigación identifica como escenario más probable a la región conformada por Hokkaido, Sakhalin y las Islas Kuriles. Durante el Último Máximo Glacial, ese territorio funcionó como una gran península conectada al continente asiático. A diferencia de las condiciones extremas del interior de Beringia, la zona costera ofrecía recursos marinos y terrestres más estables.

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Ilustración con la localización de las principales regiones fisiográficas mencionadas en el estudio (A) y de los sitios del Paleolítico Superior de América del Norte analizados en la investigación (B). Los humanos habrían llegado de otra forma a América.

Ilustración con la localización de las principales regiones fisiográficas mencionadas en el estudio (A) y de los sitios del Paleolítico Superior de América del Norte analizados en la investigación (B). Los humanos habrían llegado de otra forma a América.

Las herramientas de piedra como evidencia clave

Uno de los ejes centrales del estudio es la comparación tecnológica de instrumentos líticos. El equipo analizó herramientas de diez sitios del Paleolítico Superior en América del Norte, fechados entre 18.000 y 13.500 años atrás. En todos los casos se repiten proyectiles y láminas con rasgos comunes: contornos elípticos, bordes bilaterales muy afilados y secciones diseñadas para lograr mayor penetración y resistencia.

Diseños prácticamente idénticos aparecen en yacimientos de Hokkaido y de islas vecinas con dataciones cercanas a los 20.000 años. En contextos beringianos, en cambio, estas tecnologías solo se registran a partir de unos 14.000 años atrás. Esa diferencia temporal refuerza la idea de una transferencia tecnológica desde el noreste asiático hacia América.

Las puntas de proyectil analizadas resultaban eficaces tanto para la caza terrestre como para estrategias de subsistencia costera, lo que sugiere poblaciones con una gran capacidad de adaptación a distintos entornos.

mar congelado
Entre 29.000 y 18.000 años atrás, los grandes mantos de hielo cubrieron amplias zonas del norte de América.

Entre 29.000 y 18.000 años atrás, los grandes mantos de hielo cubrieron amplias zonas del norte de América.

Entre 29.000 y 18.000 años atrás, los grandes mantos de hielo cubrieron amplias zonas del norte de América. En ese contexto, las rutas interiores de Beringia habrían presentado condiciones muy adversas. A esto se suma la ausencia de sitios arqueológicos en esa región correspondientes al período más frío de la glaciación.

En contraste, en el archipiélago japonés existen evidencias de navegación desde hace al menos 35.000 años. Sitios arqueológicos en islas del sur de Japón muestran cruces marítimos reiterados mucho antes del poblamiento americano. A partir de esos datos, los investigadores proponen un desplazamiento gradual por la costa del Pacífico, con recorridos apoyados en estuarios, litorales y ecosistemas marinos ricos en algas.

Este modelo coincide con la llamada “autopista del kelp”, una hipótesis que plantea que los ambientes costeros ofrecieron alimentos previsibles y permitieron desplazamientos de larga distancia incluso durante fases glaciares.

Una población que desapareció

El estudio también introduce una implicancia relevante: los grupos de la región Hokkaido–Sakhalin–Kuriles no serían ancestros directos de la población japonesa actual. Las evidencias indican que los grupos asociados a la cultura Jomon llegaron a Hokkaido recién hace unos 10.000 años.

De acuerdo con los autores, los migrantes costeros más antiguos corresponderían a una “población fantasma”, fundamental para la dispersión humana, pero sin una huella genética clara en las poblaciones modernas del noreste asiático.

Masami Izuho, profesor asociado de arqueología e integrante del equipo, señaló que los hallazgos japoneses solían analizarse desde una perspectiva regional. El nuevo enfoque los integra a una historia global del poblamiento humano. Para Rintaro Ono, especialista en arqueología marítima, el momento propuesto para la migración coincide con el período más frío de la Edad de Hielo, cuando la presión sobre los recursos habría impulsado a estos grupos a explorar nuevos territorios.

Un cambio de paradigma en debate

La hipótesis no clausura la discusión sobre el origen de los primeros americanos, pero fortalece la idea de una migración costera con raíces en el noreste asiático. Futuros hallazgos arqueológicos en antiguas líneas de costa, hoy sumergidas por el aumento del nivel del mar, podrían aportar pruebas decisivas.

De confirmarse, el modelo modificaría de manera profunda la visión tradicional del poblamiento de América: en lugar de una travesía terrestre a través de paisajes helados, el proceso habría dependido de comunidades insulares con conocimientos avanzados de navegación, capaces de transformar la costa del Pacífico en un verdadero corredor migratorio.