La sonda Van Allen de la NASA reingresó a la atmósfera terrestre tras casi 14 años en el espacio
La nave de la NASA, lanzada en 2012 para estudiar los cinturones de radiación del planeta, se desintegró al atravesar la atmósfera.
El reingreso se produjo sobre el océano Pacífico y no se reportaron daños.
EFELa sonda espacial Van Allen Probe A, que durante años estudió los cinturones de radiación de la Tierra, reingresó este miércoles a la atmósfera sin provocar daños, casi 14 años después de su lanzamiento, informó la NASA.
De acuerdo con la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el reingreso ocurrió "sobre la región del océano Pacífico oriental" a las 18:37 EST (22:37 GMT), varios años antes de lo que se había estimado inicialmente.
"La NASA esperaba que la mayor parte de la nave se desintegrara al atravesar la atmósfera, aunque algunos componentes podrían haber sobrevivido al reingreso", precisó el organismo.
Un reingreso adelantado por la actividad solar
La nave, de aproximadamente 600 kilogramos, se adelantó cerca de ocho años respecto de las previsiones originales. Cuando la misión finalizó en 2019, los análisis indicaban que el reingreso ocurriría recién en 2034.
Sin embargo, el actual ciclo solar resultó más intenso de lo esperado. En 2024 los científicos confirmaron que el Sol alcanzó su máximo solar, lo que incrementó la resistencia atmosférica sobre la sonda y aceleró su descenso.
Pese al reingreso, la NASA indicó que el riesgo de que restos impactaran en la Tierra era extremadamente bajo, estimado en una probabilidad de 1 entre 4.200.
Una misión clave de la NASA para estudiar el clima espacial
Las sondas Van Allen Probes A y B fueron lanzadas en agosto de 2012 con una misión inicialmente prevista de dos años, aunque continuaron operativas durante casi siete. Su objetivo fue estudiar los cinturones de radiación de la Tierra, regiones formadas por partículas cargadas atrapadas por el campo magnético del planeta que protegen a la Tierra de la radiación cósmica y del viento solar.
Durante la misión, los científicos lograron descubrimientos importantes, entre ellos la primera evidencia de un tercer cinturón de radiación temporal que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar.
Aunque la misión finalizó en 2019 cuando ambas sondas agotaron su combustible, los datos recopilados continúan siendo analizados para comprender mejor el clima espacial y sus efectos sobre satélites, astronautas y sistemas tecnológicos en la Tierra.