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Kast asume en Chile con la guerra en Medio Oriente, la presión energética y la mirada de China

El líder conservador asumirá la presidencia de Chile ante líderes internacionales. La guerra en Irán y la tensión entre EE.UU. y China marcan su gestión.


El líder conservador José Antonio Kast asumirá este miércoles la presidencia de Chile en medio de un escenario internacional mucho más turbulento que el que existía cuando ganó las elecciones.

La ceremonia de cambio de mando se realizará al mediodía en el Congreso Nacional de Chile, donde recibirá la banda presidencial de manos del mandatario saliente Gabriel Boric.

El acto reunirá a una amplia delegación internacional, con la presencia de al menos una docena de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos Javier Milei.

Javier Milei y José Antonio Kast

Un gobierno con agenda económica y seguridad

Kast llega a La Moneda con un programa que buscará combinar crecimiento económico, desregulación y recorte del gasto público, junto con una agenda centrada en seguridad pública y control de la inmigración.

Durante la campaña prometió impulsar medidas duras contra el crimen y reforzar el control en las fronteras, dos de los temas que dominaron el debate político en Chile en los últimos años.

Tras su triunfo electoral en diciembre, los mercados locales reaccionaron con optimismo ante la expectativa de políticas más favorables para el sector privado.

Sin embargo, el escenario global cambió rápidamente en las semanas siguientes, lo que obligará al nuevo gobierno a enfrentar un contexto externo más incierto desde el primer día.

José Antonio Kast presidente de Chile

El impacto económico de la guerra en Medio Oriente

Uno de los factores que modificó las perspectivas económicas para Chile es la escalada militar en Medio Oriente. Antes del conflicto, analistas estimaban que el país podía beneficiarse con un aumento en el precio del cobre —su principal exportación— que podría aportar hasta 4.000 millones de dólares adicionales a la economía.

No obstante, el mercado del metal rojo mostró fuertes fluctuaciones en las últimas semanas e incluso registró caídas cercanas al 8% desde sus máximos recientes, en medio de la volatilidad global.

Al mismo tiempo, Chile enfrenta un problema estructural: es uno de los mayores importadores de petróleo de América Latina, debido a su escasa producción interna. El encarecimiento del crudo —que llegó a rozar los 120 dólares por barril tras el estallido de la guerra— amenaza con presionar la inflación y los costos energéticos del país.

Chile en medio de la disputa entre Estados Unidos y China

El nuevo gobierno también deberá navegar una creciente disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, que compiten por influencia económica y estratégica en América Latina.

Chile ocupa una posición clave en ese tablero. Pekín es actualmente su principal socio comercial y uno de los mayores compradores de cobre, mientras que Washington busca recuperar presencia política y económica en la región.

Durante la campaña, Kast evitó tomar posiciones demasiado explícitas en esa rivalidad, aunque dejó señales de cercanía con la administración estadounidense y elogió la operación impulsada por Washington que derivó en el arresto del líder venezolano Nicolás Maduro.

La tensión con Boric por el cable submarino

José Kast y Gabriel Boric

José Kast y Gabriel Boric en el Palacio de La Moneda.

La transición entre el gobierno entrante y el saliente también tuvo momentos de fricción. Kast dio por cerrado el proceso de traspaso de mando luego de un desacuerdo con Boric sobre un proyecto estratégico de infraestructura digital.

La iniciativa busca instalar un cable submarino que conectaría China con Chile, un proyecto que generó inquietud en Estados Unidos por sus implicancias tecnológicas y geopolíticas. El debate profundizó las diferencias diplomáticas entre la administración de Boric y Washington, y dejó expuestas las tensiones que atraviesan la política exterior chilena.

En ese contexto, el nuevo presidente asumirá el poder con el desafío de equilibrar la relación entre las dos principales potencias globales mientras intenta impulsar su agenda económica y de seguridad en el plano interno.