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Horror en Texas: un influencer mató a su pareja, culpó a su perro y recibió 40 años de prisión

Kaleb Mickens admitió el crimen de su pareja e intentó culpar a su perro. El caso que terminó con una condena de 40 años en Estados Unidos.

El influencer había culpado a su perro por la muerte de su pareja, que llevó a que sea sacrificado.

El influencer había culpado a su perro por la muerte de su pareja, que llevó a que sea sacrificado.

Un horror ocurrió en Texas, Estados Unidos, después de que un reconocido influencer local, conocido como "Cash Cartier", drogara y asesinara a su pareja e intentara culpar a su perro. El caso se viralizó a través de las redes, donde ahora el acusado fue sentenciado a 40 años de prisión tras admitir el hecho.

El detenido, identificado como Kaleb Mickens, recibió la sentencia tras declararse culpable, donde había sido declarado de agresión agravada en primer grado por violencia doméstica por la muerte de Sheila Cuevas, su pareja en ese momento.

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El hombre estaba acusado de haber agredido a otras mujeres en el pasado.

El hombre estaba acusado de haber agredido a otras mujeres en el pasado.

El historial de ataques a otras mujeres

Además del crimen de su expareja, ocurrido el 8 de octubre de 2023, Mickens había recibido una condena de 20 años después de que se revocara su libertad condicional por agresión y 15 años por agresión con agravantes con un arma de fuego.

Durante el juicio, los fiscales detallaron un patrón que se extendió a varias mujeres con las que había tenido una relación sentimental, que lo acusaban de abuso, manipulación, tortura y agresión sexual. Según subrayaron, el acusado utilizaba su estatus de figura y su supuesta riqueza para atraer y manipular posteriormente a las jóvenes.

El supuesto ataque del perro

El día del crimen de Cuevas, cuando Kaleb Mickens alertó a las autoridades de su muerte, había afirmado que su perro fue el que la había atacado. Esto hizo que posteriormente el servicio de control de animales sacrificara al animal. Hasta que finalmente, los investigadores pudieron comprobar que el perro no había sido el culpable de las heridas ni de la muerte de la joven.